domingo, 27 de diciembre de 2009

Una historia de amor y pornografía


Repasemos el argumento: Lisa Brand y Tommy Barnes se aman profundamente hace muchos años; viven juntos, tienen cuatro hijos y son, pese a la escasez de recursos, felices. Lo único que les molesta es no estar casados; y, ya que quieren casarse, ¿por qué no cumplir el sueño de su vida conjunta y hacerlo a la grande, celebrando una boda de cuento de hadas? Hasta aquí, el argumento es como el de una novela inglesa del siglo XIX (muy Charles Dickens, muy Jane Austen); entonces, entra en juego el giro bukowskiano: como no tienen el dinero suficiente para hacer realidad sus sueño, deciden conseguirlo a través de una de las empresas más lucrativas del mercado, la pornográfica.
¿Tan tirado de los pelos que es genial? Ternura, sordidez, dilema ético, erotismo: ¿a quién se lo podía ocurrir una trama semejante? Quizá a Lawrence Durrell, pero en esta ocasión no es así. La trama la urdieron sus propios personajes, Lisa Brand y Tommy Barnes, una pareja de ingleses que ya ha participado en tres películas pornográficas (y tienen en mente realizar cuatro más) con tal de hacer realidad su matrimonio ideal. No, no estoy reseñando una novela: estoy comentando una noticia que leí en la página de 20minutos (www.20minutos.es), una historia real donde el amor y los gemidos fingidos encuentran un lugar común entre las sábanas y frente a las cámaras.
Pero eso no es todo: sus seres queridos (amigos, familia e hijos) entienden y hasta apoyan a la pareja, que al fin y al cabo es perfectamente libre de elegir por qué medios llegar a sus sueños. ¡Y qué medios! Escenas en van desde un trío hasta otras en las que Lisa vierte cera caliente sobre el pecho de su marido, o lo aporrea en el culo con una pala: ¿quién dijo que la sordidez excluye la ternura?
Porque restaría escuchar las opiniones de la pareja: según ellos, participar en estas películas no sólo les va a permitir realizar la boda de sus sueños en una playa de Cancún en junio del próximo año, sino que además les ha permitido conocerse mejor y hacerlos sentir más unidos. ¿Qué problema moral habría entonces? Porque lo cierto es que a los únicos que tiene que preocuparles las consecuencias éticas de este asunto es a la pareja misma, y toda opinión ajena no es más que eso, una opinión ajena. Lo que cuenta, al final, es que ellos y sus familias están muy bien con la decisión que han tomado, y que todas las señoronas inglesas escandalizadas y sudorosas se guarden sus comentarios: donde ellas puedan ver un problema, pues no lo hay. Tan simple como eso.
Siempre defendí la pornografía por múltiples motivos (muchos de ellos los he anotado antes en este blog); ahora, he encontrado uno nuevo en esta historia, una de las más originales de amor que recuerde haber leído. Obviamente, hay que hacer un brindis por esta pareja, y desearles lo mejor. Y los que denuncian a la pornografía sólo por el hecho de existir, pues piénsenselo dos veces.
Adjunto la nota que ha aparecido en www.whatsonxiamen.com, para que los que quieran informarse un poco más. La pura verdad, es que la historia me encanta.

Lisa Brand and Tommy Barnes have earned £1,300 from three X-rated movies and plan to make four more to raise cash for a beach ceremony in Cancun, Mexico, next June.


The pair, who have four children, have played a photographer and lingerie model who strip for a romp, and also appeared in a threesome.


Lisa, 34, even dripped hot wax on Tommy's chest at a motorway service station hotel to recreate a scene from Madonna's 1993 movie Body of Evidence.


She also spanked him with a paddle. She said: "I was laughing my head off."


"I have told my mum and most of my friends. They understand. It's always been our dream to have a fairytale wedding."


Tommy, 36, added at Macclesfield, Cheshire: "It's our five minutes of fame - something to look back on when we're older. It has brought us closer together."


viernes, 25 de diciembre de 2009

Benedicto XVI es "atacado" por una señora



Una noticia que leí el otro día, y que tengo que comentar: porque todos lo sabemos, que hay muchos que no están muy contentos con que los papas esto y los papas lo otro (¿a Juan Pablo II no lo trataron de asesinar unas cuantas veces?), y nunca falta uno que otro que quiera poner fin a sus santos días... y ahora las mujeres italianas se unen a la moción. Ah, no... esperen... ¡sólo quería saludar al pontífice!
Puedo imaginar a la pobre mujer, muy devota ella, esperando afuera de la Basílica de San Pedro, muy ansiosa porque AL FIN, AL FIN VA A VER AL PAPA EN PERSONA. Y claro, cuando el "bueno" de Darth Ratzinger hace su aparición estelar, su fe puede más que la compostura y de un segundo a otro se ve a si misma encima del papa. Unos minutos después, se la lleva la policía, y las noticias hablan de "desequilibrio mental". ¡Gracias al cielo el cristianismo es una religión que promueve el amor al prójimo! ¿Y no era el mismo Benedicto XVI, en su epístola Caritas in veritate, el que hacía tanto discurso sobre el humanismo? Porque si por "humanismo" entendemos permitir a la policía llevarse a la pobre señora y, luego, a los medios decir que está mal de la cabeza... en fin, que se entiende el punto.
No digo que yo me pasaría la vida abrazando ancianas por las calles de Roma, pero si uno es el papa, creo que tiene que asumir cierta responsabilidad moral y un rol social, ¿no? Y, como representante de Dios y de Cristo y de toda esa gente ante el mundo terrenal, creo que dejar que las cosas sucedan así no es exactamente ser muy humanista, ni mucho menos comportarse como un cristiano (vamos, ¿ya se olvidaron de las parábolas? ¿Y el buen samaritano, dónde quedó?).
Pero ya sabemos como es Herr Ratzinger (Darth Sitheus, dicen por ahí), aunque no termine de entender por qué promueve el tipo de cristianismo que promueve, ni en la palabra -al respecto pueden ver mi comentario a la última epístola papal en este mismo blog-, ni en la práctica. Ni modo, allá en el Vaticano entenderán sus propios asuntos.
Aquí la nota que aparece en la página de "El Comercio":

Ciudad del Vaticano.- (Reuters) – Una mujer que el Vaticano describió como “inestable” saltó el jueves una barricada para avalanzarse sobre el Papa Benedicto XVI y lanzarlo al suelo, al inicio de la misa de Nochebuena en la Basílica de San Pedro.

El pontífice de 82 años quedó aparentemente ileso y pudo terminar el servicio de dos horas, pero un anciano obispo que integraba la procesión papal cayó al piso y fue hospitalizado por una fractura en una pierna.

La televisión mostró a la mujer, vestida con una blusa roja, saltando una barricada y arrojándose sobre el Papa, que cayó al piso de mármol.

El portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, dijo que la mujer, a la que describió como “inestable”, fue la misma persona que intentó saltar una barricada para acercarse al Papa durante la misa de Navidad del año pasado.

El Papa, vestido con ropas doradas y blancas, fue socorrido por agentes de la seguridad vaticana y, tras unos pocos segundos, continuó con la procesión en la nave central de la basílica para celebrar la misa.

Pero, el cardenal francés Roger Etchegaray, de 87 años y con una salud frágil, fue llevado en una silla de ruedas. El prelado fue hospitalizado por una fractura de fémur.

El incidente, que dejó a los guardias de seguridad visiblemente agitados y a los obispos aturdidos, ocurrió al inicio de la misa en la que Benedicto condujo al 1,1 millón de católicos romanos a la Navidad por quinta vez desde que fue elegido en el 2005.

Imágenes de televisión en cámara lenta mostraron una silla de plástico volando por el aire mientras guardaespaldas corrían alrededor del Papa y detenían a la mujer, que se esperaba sea interrogada por la policía vaticana.

Por primera vez en la historia reciente, la misa comenzó dos horas antes de medianoche para darle al Pontífice más tiempo para descansar antes del principal evento de Navidad, el viernes al mediodía (11:00 GMT / 06:00 hora de Lima).

En su homilía ante más de 10 mil personas, el Papa llamó a los fieles a redescubrir la simplicidad del mensaje de la Navidad.

P.d. !Por favor, díganme si no es increíble la imágen de la mujer saltando encima de Ratzinger! Y él, claro, muy a su estilo hace su entrada a la Basílica... ¿Es que soy el único que piensa que se ve como un verdadero señor de los Sith? (Sé que no lo soy, pero da igual).

jueves, 24 de diciembre de 2009

Reflexión Navideña


Como todos bien lo sabemos, esta noche de Navidad celebramos el nacimiento de Jesús, una ocasión de paz, amor, solidaridad y familia... ¿o podría no ser así? ¿Es que acaso cabe la posibilidad de que corra oscura la sangre por alguna de las venas de esta fecha favorita de los niños y las señoras, y tan temida por los pavos?
Esta es una idea que se me vino a la mente unos meses atrás, mientras conversaba con algunos amigos sobre temas y motivos bíblicos. En el transcurso de esa charla, reparé en los pasajes del Evangelio de san Mateo en los que se nos narra la matanza de los recién nacidos por la orden de Herodes, y la fantástica imágen que tradujo de ellos Pier Paolo Pasolini para su película sobre ese mismo Evangelio. Y qué les puedo decir: hay motivos que podrían ser un poco más oscuros, tan retorcidos como sólo podría serlo la mente de Dios.
El Jesucristo de la novela de Saramago sufría de terribles pesadillas en las que recreaba la noche en que fueron asesinados todos aquellos bebés en su nombre: la culpa lo atormentaba. Pero, recordémoslo, existe un argumento teológico según el cual todo lo que ocurre tiene un fundamento en el Plan Divino. Así, la matanza de los recién nacidos habría sido algo más que un simple hecho contingente: más bien, sería una suerte de acto ritual, necesario para llevar a cabo la encarnación del Dios en la Carne.
Bien visto el asunto, nada de esto sería una novedad: los sacrificios están en todas las religiones primitivas, y cumplen un rol muy importante. ¿Qué tendría de extraño el que, para poder nacer el hijo de Dios, fuese necesario derramar la sangre de los inocentes, de los más lejanos al pecado, de los todavía puros? Nada, pues, y gracias a aquel ritual se haría posible la venida de Jesús (que hasta los ateos tenemos que reconocer que sucedió, y aún Tácito nos lo confirma). Pero bajo qué condiciones lo hizo, es materia de otra discusión, que esbozo aquí.
Pero eso no significa, claro está, que no me voy a pasar una buena noche de panetón, chocolate caliente y pavo, que es de las mejores del año. Y, concluyendo con esta reflexión, el Café del Desencuentro le desea a todos sus lectores una feliz y menos sanguinaria Navidad, de paso que un resacoso año nuevo.

martes, 22 de diciembre de 2009

Dream Theater... ¿en Lima?


Esperen un momento... ¿puede ser cierto? ¿No son todos los rumores una invención? Pues no, no lo son: la magistral banda de metal progresivo, Dream Theater, ya confirmó su presencia en nuestra ciudad para presentarse en vivo el 22 de marzo en el Jockey Club. ¡Como para no perdérselo, aunque haya que vender un riñón para poder comprar las estradas! (La gran problemática: si llega a ser cierto que Joaquín Sabina también se presenta por esas fechas, me las voy a ver verdes para poder ir a ambos conciertos, pero ya enfrentaré el problema en su momento).
No creo que quede algo que decir de Dream Theater, porque la banda se presenta por sí misma. Pero a mí siempre me fascinaron por su forma de concebir la música, muy al estilo Roger Waters, como un proyecto de envergadura, que convierte cada disco en una suerte de reflexión o de ensayo que, más allá de las palabras, encuentra su lenguaje en las notas y los pentagramas, sumando un nuevo elemento al juego de la interpretación. ¡Y de qué manera! Porque si algo hay que señalar de John Petrucci, Jordan Rudess, Mike Portnoy y John Myung (guitarra, teclados, batería y bajo, respectivamente) es que cada uno de ellos es un virtuoso de su instrumento, una selección de verdaderos prodigios musicales. Tengo que reconocer que siempre he sido un poco más crítico con James LaBrie, el vocalista de la banda, pero no puedo dejar de reconocer su talento.
De modo que ahora se trata de esperar a que llegue el mes de marzo, y rezar a San Baquito y al buen don Sata porque todo salga bien y el concierto se lleve a cabo sin mayores problemas. Yo ya me estoy comiendo las uñas por la ansiedad de la espera. Porque hay que decirlo: estamos hablando de grandes entre los grandes, de una banda en cuyo repertorio la distorsión y la tecnología se dan la mano con la música clásica y lo más rico de lo que nos ha legado la experiencia del progresivo. Y, para los que no entiendan de qué demonios estoy hablando, les dejo aquí un temita, con el que espero abran el concierto: Oberture 1982. Que lo disfruten.


viernes, 18 de diciembre de 2009

Yabo Torbo - Primera Parte

Ante todo, echar mano al vaso y alzarlo bien alto para brindar por mi tocayazo, Santi Guillén. Vale, bien puestas las copas, hay que decir un par de cosas sobre el proyecto que se trae entre manos, Yabo Torbo, suerte de documental entre reflexivo y biográfico cuya primera parte acaba de ser publicada en Vimeo.com.
Como de costumbre, Santi no ha tenido mayor problema en ponernos al tanto de sus preocupaciones: la falsedad, la situación en que se encuentran el mundo y las cosas, y sobre todo los alcances de la música como agente del cambio. Pero todo ello anudado, confundido en una suerte de caos que, reconozcámoslo, refleja ese otro en el que vivimos cotidianamente. Si la realización no es impecable, eso es una virtud. Mientras veía el video, no pude dejar de evocar los versos de Dámaso Alonso, recitados por su propia voz, del poema Insomnio.
Y no puedo dejar de decírmelo: Santi Guillén y yo a menudo tenemos opiniones distintas, pero siempre hemos encontrado que esas diferencias son lo de menos. Los abrazos son lo mismo, y siempre podemos recurrir a un par de guitarras para lo que sea. Salud, Santi, y sigue adelante. No sé cómo más podría hacer notar el orgullo que siento por tí. Y dejo aquí el video en cuestión, a ver para cuándo tenemos la segunda parte.


Yabo Torbo (Primera Parte) from Santi Guillén on Vimeo.

lunes, 14 de diciembre de 2009

Epitafios


Si me faltan los dioses, no puedo decir lo mismo sobre los cultos. Y Mors (la buena vieja Muerte) tiene, entre ellos, un lugar privilegiado. Una consecuencia de ello es mi pasión por los epitafios, que siempre son una buena excusa para dejar en claro al mundo con qué visión de la existencia y sus cosas dejaron esta vida los autores. De modo que he tomado algunos, y procedo a copiarlos aquí, para los interesados (vamos, ¿quién no disfruta leyendo un buen epitafio?). Cabe declarar rápidamente que mis fuentes son el libro de Nooteboom Tumbas de poetas y pensadores y Wikiquote. (Me pregunto por qué nunca se le ha ocurrido a nadie hacer una antología en libro de epitafios, porque en verdad es una buena idea; se de muchos que lo comprarían, conmigo en primer lugar).

Jorge Luis Borges
"Y nada teman..."

Walter Benjamin
"No hay ningún documento de la cultura que no lo sea también de la barbarie"

Gregory Corso
"El espíritu / es vida / fluye a través / de la muerte mía / infinitamente / como un río / sin miedo / de convertirse / en el mar"

T. S. Eliot
"En mi principio está mi fin"

Shelley (tomado de La Tempestad de Shakespeare)
"Nothing of him that doth fade, / But doth suffer a sea-change / Into something rich and strange"

J. R. R. Tolkien (y su esposa)
"Beren / Luthien"

Vicente Huidobro
"Abrid esta tumba: al fondo se ve el mar"

John Keats
"Aquí yace alguien cuyo nombre fue escrito con agua"

Molière
"Aquí yace Molière el rey de los actores. / En estos momentos hace de muerto / y de verdad que lo hace bien"

William Shakespeare
"Buen amigo, por Jesús, abstente de cavar el polvo aquí enterrado. Bendito el hombre que respete estas piedras, y maldito el que remueva mis huesos"

John Wayne
"Feo, fuerte y formal"

James D. Morrison (en griego en el original)
"Fiel a su propio espíritu"

Virgilio
"Mantua me engendró; los calabreses me llevaron; hoy me tiene / Parténope. Canté a los pastos, a los campos, a los caudillos"

Miguel Mihura (autor de comedias al que desconozco, pero cuyo epitafio es genial)
"Ya decía yo que ese médico no valía mucho"

Séneca
"Es más digno que los hombres aprendan a morir que a matar"

Catulo
"Los soles se ocultan y pueden aparecer de nuevo, pero cuando nuestra efímera luz se esconde, la noche es para siempre y el sueño eterno"

Marqués de Sade
"Si no viví más, fue porque no me dio tiempo"

Cantinflas
"Parece que se ha ido, pero no se ha ido"

Agrego tres epitafios más: el primero de ellos nunca llegó a ser escrito en la tumba de su autor; los otros dos pertenecen a personas vivas. Todos ellos merecen su lugar aquí:

Groucho Marx:
"Perdonen que no me levante"

Eric Idle (sí, uno de los geniales Monty Python)
"Say no more"

José Tola
"Yazgo aquí ante la mayor experiencia humana sin que me sirva para nada"

Ideologías, creencias... huevadas.


Todavía no termina de quedarme muy clara la historia ni sus consecuencias; sólo sé que han encerrado a unos estudiantes de ciencias de la Universidad Católica, acusados de hacer "apología del terrorismo", sólo porque, guiados por un reto de alguna de las estupideces que se organizan en la universidad, se pararon frente al palacio de justicia o de gobierno a aclamar al Presidente Gonzalo, como hicieran los senderistas en otros tiempos. Por si fuera poco, el polo de su facultad era de color rojo, así que imagínense...
Ahora bien, más allá de lo tonto que hay que ser para ir a pararse frente a algún edificio de entidad política con un polo rojo a aclamar al líder del grupo subversivo considerado, según las estadísticas, como uno de los responsables del período de terrorismo más violento de América Latina (porque los otros responsables fueron los militares), la historia es una buena excusa para reflexionar sobre otro punto, implícito pero constante, metido de lleno en el corazón de todo este malentendido.
Hablemos de palabras mayores; hablemos de Tolerancia. No recuerdo en este momento el nombre del judío al que mi tía fue a escuchar en una conferencia en Brasil, pero se trataba de uno que había sobrevivido a los campos de concentración nazi durante la Segunda Guerra Mundial. Él, me contó mi tía, había dicho algo que, a mí, me dejó marcado: que si él se encontraba allí, hablando de lo que le había pasado, no era para alimentar el odio ni el rencor. Su mensaje era que no había nada más importante que la tolerancia: fue la intolerancia de unos la que ocasionó el terror de los campos de concentración, y la intolerancia es lo mismo, ya venga de unos o de otros; y siempre ofrece una bandeja llena de conclusiones terribles. Ahora repensemos el caso de los estudiantes y su malentendido... al punto al que quiero llegar es: ¿realmente hay que castigar la defensa de una ideología, por más irreverente, políticamente incorrecta o peligrosa que sea? Todos tienen derecho a elegir sus propias creencias (en la medida en que nos lo permite la constitución social y relacional de nuestra forma de ser), y el tipo de izquierdismo que propone Sendero Luminoso, por más que yo sea un opositor, me parece que merece, como tal y filosóficamente hablando, tanto respeto a su existencia como la democracia, la derecha o la izuierda tolerante (de todas las cuales yo descreo).
Pero no he venido a hablar de política, no: he venido a llamar la atención sobre un par de puntos de esta historia. Filosóficamente hablando, una ideología vale tanto como cualquier otra: los juicios de "bueno" o "malo", "mejor" o "peor" son posteriores, y corresponden a un discurso elaborado por la moral reinante (Cf. Gramsci, Pasolini, Foucault), que sin embargo también comete sus "pecadillos" por ahí (la violencia secreta del Estado, el SIN y demás, todos esos "males necesarios"). El problema radica en la construcción de nuestra perspectiva moral, que no depende del todo de nosotros, y de la intolerancia que nos pueda contagiar (porque si yo, que descreo de casi todo, creo en algo, es en la tolerancia como un principio vital y necesario). Recordemos Inglorious Basterds, la última película de Tarantino, y una de las reflexiones que nos ofrece: ¿no es la violencia, el terror, lo mismo en todas las manos, y sin importar qué ideología la sustente? Yo creo que sí. Y así como defiendo el derecho de Abimael Guzmán en publicar su libro si así lo quiere, creo también que todo el mundo tendría que tener el derecho a expresar sus creencias y sus esperanzas, nos guste o no: si no puede hacerlo, eso es censura, y yo detesto la censura.
Se trata, pues, de no sólo medir los riesgos de ciertas creencias, sino de tomar en cuenta los riesgos de las otras, las que la gran mayoría sigue o sostiene. Al final, tengo que decirlo, no creo que las ideologías y las creencias sean otra cosa que la gran huevada puesta con mayúscula y entre comillas para que alguien pueda aplaudirles (e incluyo mis propias creencias en esta consideración). En el fondo, no hay órdenes ni preferencias absolutas, y estamos todos abandonados en un desierto sin dios, ni patria, ni ley para hacer lo mejor que podamos para no matarnos y sobrevivir lo mejor que se pueda todos juntos. Pero, ya que aceptamos el juego, juguémoslo bien, respetando.

P.d. Sepan disculparme todos mis lectores por haber tenido que tocar un par de temas aparentemente políticos (en realidad, todo lo he discutido desde el terreno filosófico), o, en fin, por "ponernos serios", pero es que a veces hay que decir un par de cosas para que algo de gente pueda notar el trozo de baobab que tiene entre los dientes.

domingo, 13 de diciembre de 2009

Jane Austen y... ¡Zombies! Ahora en la pantalla grande


Mi querido Lucho Hildebrandt, al que va dedicada esta entrada, escribió hace ya algunos meses en su blog "Pelirrojeando" sobre la existencia de estos curiosos fenómenos literarios que son las nuevas versiones de las novelas de Jane Austen, sólo que esta vez llenas de zombies o monstruos marinos y que, a mí, no dejan de parecerme una de las ocurrencias más extravagantes y divertidas de los escritores contemporáneos. Pero parece que no todo ha quedado en papel y tinta: ahora, se nos anuncia, llegará a las pantallas, estelarizada por nada más ni nada menos que Natalie Portman, la versión cinematográfica de la novela de Seth Grahame-Smith: Pride and Prejudice and Zombies.
Para los que recuerden el libro, o la reciente versión cinematográfica (muy buena, por cierto), podrán imaginar fácilmente el tipo de peripecias a las que se expondrá a estas jóvenes inglesas de fines del siglo XVIII cuando de pronto se vean acorraladas por un ejército de muertos vivos ansiosos de carne fresca. Y llamo la atención sobre el detalle... ¿qué tenemos que esperar ahora? ¿Un nuevo juego que lleve por título Left4Austen en lugar de Left4Dead? ¿Nuevas versiones, no digamos ya sólo de las obras de Austen, sino de la literatura clásica en general, todas ellas invadidas por criaturas de ultratumba y tunches? En fin, que lo importante es que la noticia nos da, al menos, una buena opción para reírnos. Y claro: yo no pienso perderme la película, si es que llega hasta nosotoros en algún formato. Sólo me da pena la pobre de Jane Austen, que se estará revolcando en su tumba (tiemblen, productores de Hollywood y autores incautos... a lo mejor y sí es cierto que la señorita Austen no está tan tranquila en el otro mundo como todos pensamos).

En la imágen: los personajes del juego para PC, Left4Dead, parodiando la nueva adaptación de la novela de Austen al género de los zombies. Como decía Manolito (el personaje de Mafalda), de todo hay en este mercado de Dios.

El nuevo Museo: entre la memoria y Vargas Llosa


Hay que decirlo: la memoria tiene un rol que cumplir entre nosotros. Y no, no podemos negarlo: un Museo de la Memoria se hace no sólo importante, sino hasta necesario; un recordatiorio constante y físico que, reflejándonos, nos llame siempre a la vieja reflexión sobre la violencia que entre nosotros, peruanos, se mantiene tan vigente como entre cualquier otro grupo, pero con sus particulares: la memoria, en este caso, no es solo de las atrocidades del pasado, sino también de la injusticia y de la existencia de todos esos "otros" que, hasta la aparición de la CVR, parecían no existir para la legalidad ni para la consciencia masiva, política (como detesto tener que usar esta palabra) y social. Ante todo, pues, creo que sí, que un Museo de la Memoria es importante.
Que contrae riesgos, quién lo duda: tampoco se trata de vivir atados al rencor como, me parece a mí, sucede en muchos sectores en Argentina, donde el recuerdo del terror durante el gobierno militar sigue vigente como una llaga en carne viva. Pero el peligro no es una excusa, y siempre es necesario reflexionar sobre la violencia; no tanto porque tenga que ver con el progreso moral o social (de los que descreo ontológicamente), sino porque se trata de algo profundamente ligado a nuestra propia condición como seres humanos, y la memoria colectiva sigue siendo parte de nosotros.
Lo que sí me tiene muy pensativo es la postura de Mario Vargas Llosa al respecto. Él, hay que anunciarlo de antemano, es miembro del directivo que quiere fundar dicho museo, pero su visión se me hace un tanto... ambigua, al menos de acuerdo con la entrevista al escritor publicada el día de hoy en "El Comercio". No me extenderé demasiado al respecto, pero lo cierto es que no me gustan algunas de sus afirmaciones, en particular en lo referente a una "Verdad Absoluta" que hay que buscar (siempre desconfío de los defensores de Verdades Absolutas), porque una verdad absoluta, en este caso, no es otra cosa que el reflejo de la otra Verdad, la del Terror, vuelta al revés por el espejo, e igualmente temible. Y, en segundo lugar, ¿a qué tanta apología de las FFAA? Porque hay qe decirlo: sí que jugaron un rol terrible y violento, bajo órdenes o no, y así no se haya tratado de el grupo entero de militares. Hay que reconocer las cosas tal y como suceden o sucedieron, tratando de capturar la mayor cantidad de perspectivas posibles, o hablar de la memoria no tiene el menor sentido.
Dejo, pues, este breve comentario, y pongo mi voto a favor de este Museo de la Memoria. En cuanto al siempre admirable escritor y dudoso opinador Vargas Llosa, sólo le deseo lo mejor para llevar a cabo sus proyectos, pero le aconsejo también repasar sus convicciones.

sábado, 12 de diciembre de 2009

El gusto de releer


Conozco pocos placeres que se equiparen al de la lectura: ese momento en que la vista cae sobre una línea y, de pronto, la realidad se torna en otra, articulándose en el silencio un nuevo universo poblado de sentidos y símbolos que se vuelven tanto o más reales que la vida que conocemos... es incomparable. Recuerdo unas líneas de Descartes, en su Discurso del método, sobre la lectura: "La lectura de todos los buenos libros -nos dice -es como una conversación con los hombres más selectos de los siglos pasados". Gran verdad: ¿no es acaso la lectura una forma de aproximarse desde cierta perspectiva al hombre que se oculta detrás de la mascarada que, como en un carnaval, adquiere un plano de realidad propio?
Como decía, no son muchos los placeres que puedan compararse con el de la lectura; uno de ellos, sin embargo, es el de la relectura, y eso es algo que yo tengo muy claro: mi vida ha estado poblada de lecturas y de relecturas, y sé el valor que tiene cada una. Pero en la relectura, al volver a aproximarnos a una obra que nos ha fascinado, siempre se nos abren nuevos sentidos e interpretaciones que, además de hablarnos del texto en sí mismo y de su autor, nos pone a nosotros mismos sobre el tablado, para que nos reinterpretemos desde una nueva luz. Leer es una buena forma de conocerse; releer, llevar este autoconocimiento a un grado casi absurdo, pero posible. Como el río de Heráclito, las palabras que volvemos a leer han cambiado siempre, aunque sus letras sigan siendo las mismas.
Pienso en mis muchas relecturas, y hay algunas que me gustaría mencionar. Más allá de mi manía por volverme de súbito hacia mis estantes, coger un libro que ya leí y releerme algunos pasajes o capítulos enteros sólo porque sí, hay algunas obras que han vuelto una y otra vez. Las de Tolkien, por ejemplo, que debo haber leído cerca de una veintena de veces (de hecho, hubo un año que dediqué prácticamente sólo a su relectura). Luego, están los libros de memorias de Gerald Durrell, que todavía sigo releyendo cada vez que quiero reírme un poco, de paso que despejar mi mente con una de las prosas más inocentes y acertadas de las que guardo memoria. Después hay varios libros, como El ruido y la furia y Luz de Agosto de Faulkner, la Metamorfosis de Kafka o el Satiricón de Petronio cuyas páginas me he dado el gusto de recorrer una segunda vez. Y, claro está, Sobre héroes y tumbas del genial Ernesto Sábato, libro que leo todos los años, y que nunca puedo sacarme de encima.
Pero la relectura, hay que advertirlo, también guarda algunos riesgos. De Gabriel García Márquez (autor al que admiro muchísimo, pero cuyos libros se me han vuelto un poco insoportables con el paso de los años), por ejemplo, recuerdo que tuve una muy mala experiencia: la primera vez que leí Cien años de soledad, a los quince años, quedé fascinado, como todo el mundo, por el libro y la magia que escapaba de cada una de sus esquinas; pero, cuando traté de releerlo a los 18, tuve que dejarlo a la mitad para no verme obligado a detestar un libro al que le guardaba tanto cariño, y preferí quedarme con algunas de sus imágenes como un buen rincón de la memoria. ¿Por qué sería eso? ¡Si es un libro espectacular! Quién sabe... a lo mejor mi yo-lector tres años mayor y post-lector de Sartre ya no encontró lo que el más joven; quizá toda la panfletería política se me hizo intragable... no podría contestar.
Y, sin embargo, seguiré defendiendo la relectura. Ahora mismo, de hecho, estoy pensando seriamente en volver a dos o tres libros que leí hace ya algún tiempo, y sé que voy a disfrutarlo más que leyendo algo del todo nuevo en mi vida. Pero bueno, eso es una opinión, claro está, y cada cual elige el vino que más le gusta, ¿no?

P.d. A los que se pregunten por qué la foto de Borges, es porque él representa al paadigma del relector, además de al tipo de lector al que muchos aspiramos.

El "Zambo" Cavero contesta el Test de Proust


Así es, señores: Arturo "el Zambo" Cavero, una de las mayores y más recientes pérdidas que hemos sufrido, contestó al Test de Proust hace ya algunos años, para la revista Somos, en 1998. Y, hay que reconocerlo, ¿a quién no le divierte leer las respuestas de las personas que admira a este test? De modo que copio aquí algunas de las respuestas, las que más me han divertido o llamado la atención.

¿Cuál es tu pasatiempo favorito?
Escuchar música y leer.

¿Qué sería, para tí, la felicidad perfecta?
Ver a mis hijas sanas y buenas.

¿Cuál consideras tu peor defecto?
Creer demasiado en algunos mentirosos.

¿Cuál es tu mayor extravagancia?
Que siendo criollo escucho jazz.

¿Cuál es la cualidad que más admiras en un hombre?
La personalidad.

¿Cuál es la cualidad que más admiras en una mujer?
Todo.

¿Cuál es tu lema?
El Perú primero.

¿Qué talento especial te gustaría tener?
El poder dirigir una orquesta sinfónica.

¿Qué te disgusta de tu apariencia?
Que a veces no me quedan bien las corbatas.

jueves, 10 de diciembre de 2009

Antonio dal Masetto: "Oscuramente fuerte es la vida"


Este es un texto que escribí a mediados del año pasado, en Buenos Aires, poco después de haber terminado de leer esta maravilla de novela. No es un texto perfecto, pero ya que acabo de dar con él (porque lo había olvidado), quisiera compartirlo, por si anima a alguien a leer a dal Masetto.

Hacia 1986, Borges escribió que, algún día, se escribirá la historia del título como género literario: él pensaba, al formular esta opinión, en Un experimento con el tiempo, de Dunne; yo, por mi lado, pienso en otros títulos memorables: pienso en Al sur de la frontera, al oeste del sol, de Murakami; pienso en La casa de las bellas durmientes, de Kawabata; pienso, con especial ternura, en Buenos días, tristeza, de Sagan. Pienso, también, en un título que llegó a mi por casualidad, mientras daba vueltas por una librería: Oscuramente fuerte es la vida, de Antonio dal Masetto; me bastaron estas palabras crudas, sólidas y poéticas para saber que debía leer la novela.

Sobre el autor habría que decir un par de cosas: que nació en Italia en la década del cuarenta; que, terminada la Segunda Guerra Mundial, se mudó, como tantos otros italianos, a Buenos Aires con su familia, donde vive desde entonces; que no lo abandonaron nunca la nostalgia ni el ligero dejo de sabor a la tierra de su patria, piezas inseparables de la condición del inmigrante que aún se sabe hijo de una tradición ajena. No es de extrañar que dal Masetto haya sido llamado, precisamente, un portavoz del silencioso suspiro de los inmigrantes, una suerte de abanderado cultural, y en un país como Argentina, que es hijo de la inmigración antes que del mestizaje (un rápido examen de la guía telefónica basta para certificar esto).

La voz que nos habla a través de las páginas es un profundo y lúcido portal hacia el pasado: el testimonio de una señora que, a los ochenta años, nos invita a recorrer, con ella, su historia y la de su pueblo, con un fideísmo histórico y estético que nada tiene que envidiar a la técnica de Carlos Fuentes, pero en un tono mucho más íntimo*, cercano al punto de sentir, en carne propia, los años de aprendizaje, de escasez, de dificultades, de lágrimas y, también, de alegrías: la memoria que nos abre sus puertas es, sí, la de una mujer mayor, pero que, en un recodo de su ser, no ha dejado de ser la niña que soñaba con tener una muñeca, mientras a su alrededor van surgiendo los avatares de la violencia, o a medida que se teje, en el cielo, la sombra de la guerra, poblada de amenazantes aviones bombarderos.

No se trata, pues, de una personaje unilateral, que sólo sabe reír o llorar: descendiente de la tradición neorrealista (que, al fin y al cabo, surgió en Italia), Antonio dal Masatto nos presenta en Ágata a una mujer viva, que se ilumina de alegría, que se llena de curiosidad ante sus primeras lecturas, que tanto puede odiar como querer o amar a quienes la rodean, que se ahoga en la desolación y en el miedo frente a la terrible realidad que se le impone, sin que eso le impida hallar la manera de sobrevivir, ya por astucia, precaución, buen humor o una mezcla de las tres.

Muchos escritores pueden ser acusados de pintar con demasiado celo los retratos de sus personajes: Flaubert, Hugo y Stendhal, a pesar de sus muchísimos méritos (porque no seré yo quien niegue que eran unos genios), no se salvan de este juicio. Antonio dal Masetto, en Oscuramente fuerte es la vida (como Cela en La colmena; como Gabriel Alonso en La perdida) no sólo se salva de él, sino que replantea, con nuevos caracteres, un recurso para la construcción de personajes literarios dentro del canon realista, que pueden ser complejos en su diaria simplicidad.

Muchos autores han alzado los ojos para cantar la felicidad o las desdicha; Antonio dal Masatto, fijando la vista en lo cotidiano, narra tranquilamente una y otra, en un fluir incesante que, alejándose de la realidad tanto como lo permite la memoria, termina por reencontrarla, renovando los viejos matices con calma, vitalidad y nostalgia.


*No niego que Los años con Laura Díaz, por poner uno de los ejemplos paradigmáticos de la obra de Fuentes, no sea una gran novela histórico-literaria, digna del proyecto narrativo del autor; pero tampoco puedo negar, sin embargo, que asistimos a la vida de Laura Díaz como terceros, como un público que no pone el pié en el escenario, mientras que la narradora de Oscuramente fuerte es la vida, en cambio, nos invita a vivir su vida y sus pasiones a su lado, con ella y en ella, a través de otros recursos narrativos (la primera persona, por nombrar el más obvio).


miércoles, 9 de diciembre de 2009

¿Literaturas nacionales?


Nunca me dejará de extrañar que, hasta ahora, se siga hablando de un fenómeno tan pasado de moda y (digámoslo) tan ridículo como el "espíritu nacional" de las obras de arte. Pero vamos, vamos... ¿a qué demonios me refiero? Al tipo de comentarios como: "Sí, sí... tal novela es muy buena. Lástima que la acción suceda en otro país", como si un escritor (o, peor aún, una obra) mantuviera una deuda con su país que lo obligase a escribir bajo los límites de sus fronteras; o como si escapar de estas fronteras fuese, al final, un pequeño defecto, similar a la travesura de un niño.
Hablo, pues, de un prejuicio bastante tonto y, sin embargo, muy normal que, insisto, tendría que ser extirpado de raíz. Es decir: bastantes ataduras tienen los artistas viéndoselas con sus propios recursos creativos y con su muy a menudo retorcido subconsciente para, encima, tener que andar preocupados por si sus personajes tienen el derecho o no a escapar del país en el que viven, como si les fuesen a negar una visa. De hecho, no recuerdo si fue Borges o Sábato el que decía, con respecto a este asunto (que anduvo muy en boga en Argentina por los años de la dictadura militar, como bien lo recuerda Saer en uno de sus libros) que a nadie se le ocurriría criticar a Shakespeare por situar sus obras en Dinamarca (caso de Hamlet), Escocia (caso de Macbeth) o Italia (caso de El mercader de Venecia o Romeo y Julieta). Y Shakespeare no es el único: Goethe, Schiller, Nooteboom y el mismo Borges son ejemplos de escritores que han montado sus ficciones en escenarios extranjeros, haciéndolos muy suyos y todo muy bien. También es el caso de las novelas históricas (aunque parece que a ese género se le perdona el pecadillo). O, si quieren, tenemos un ejemplo peruano: algunas de las grandes novelas de Vargas Llosa (La fiesta del chivo, La guerra del fin del mundo) se ambientan fuera del Perú, y eso no ha demostrado ser un defecto.

Pero el prejuicio sigue en pie, y creo que habría que llamar la atención sobre ese punto. ¿Acaso pierde calidad una novela por salirse de sus fronteras políticas? Porque entre calidad literaria (y este adjetivo puede intercambiarse por cualquier otro que haga referencia a alguna forma de arte) y política, me parece, hay una larguísima brecha que salvar. Y, si no, pensemos en el tipo de consecuencias que este tipo de fenómenos puede ocasionar: censura, desprestigio o, en casos extremos, quema de libros. Así que parémonos a pensar en el asunto por unos instantes, y preguntémonos si detalles como dónde sucede una determinada obra son dignos de crítica por sí mismos.

Aniversario

Para variar, celebramos tarde la ocasión (a este ritmo, voy a celebrar mi próximo cumpleaños en octubre); pero eso es lo de menos: el punto es que este rinconcito abandonado (por suerte) de dios que es el Café de Desencuentro acaba de cumplir su primer añito en el ruedo virtual. Y, como diría el gran Emilio Pacheco, no me preguntes cómo pasa el tiempo... ("Demoliendo hoteles", contestaría alguien): entre libros, películas, reflexiones y copas, se nos ha pasado el año bien alimentado por estos lares.
Así que, mis queridos lectores y desencontrados en general, perdónenme este ataque súbito de ternura mal cruzada con festejos. Y, como siempre (porque nunca, pero nunca, está de más), una copa en alto.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Reseña de "Migraciones"


Víctor Coral acaba de publicar en su blog, "Luz de Limbo", la reseña que escribí para su última novela, Migraciones. A los interesados, pueden entrar via el link en la sección "Otros blogs" que está más abajo, o a la dirección del blog: luzdelimbo.blogspot.com.
Y, ya que estamos en estas, aprovecharé para decir otro par de cosas: que puedo recomendar sin temores la novela de Coral, que ciertamente ofrece lecturas muy interesantes y singulares. Eso es lo primero. Luego, plantearme una pregunta que la lectura de esta novela me ha suscitado: ¿cómo sobrevive hoy el viejo ideal literario del romanticismo? Porque, en general, las formas que encuentra en nuestros días suelen ser bastante... patéticas (exceptuando, claro está, algunos nombres ilustres). En España, por ejemplo, hay una suerte de "espíritu romántico" que predomina sobre mucho de sus letras, pero tienden con demasiada frecuencia al sentimentalismo fácil y a la hiperconstrucción sin columnas que sostengan la obra (caso de Ruiz Zafón, que teniendo tantas cualidades como narrador, no puede evitar que las novelas se le caigan encima, porque no pasan de ser un juego lleno de lugares comunes, excesos de estilacho -que no es estilo ni estilete- y finales forzadamente felices. Eso sí, aplaudo su sentido del humor y la agilidad de su estilo). En el Perú tenemos algo similar en lo referente al simplicismo, sólo que recargado de palabras que por querer sonar cultas quedan siempre de sobra para relatar una historia en la que el argumento se queda corto (si es que hay argumento), sobre todo entre los escritores jóvenes que aparecen en las publicaciones de las universidades o via internet.
En ese sentido, la obra de Coral es bastante llamativa: al relato de "formación" clásico de los románticos (Goethe fue el padre del género, y uno de sus representantes Novalis, con su Heinrich von Ofterdingen; luego, en el XX, tenemos a Hesse) él le agrega el elemento contemporáneo, arrancando el viejo modelo de su siglo XVIII o XIX y metiéndolo de lleno en el XXI, regándolo con ron barato y algunos gramos de cocaína, para que agarre color. Eso es lo que tenemos en Migraciones: la construcción espiritual de un personaje a través del viaje (la búsqueda) hacia su yo poético, ideal y, en gran medida, imposible. Salud por eso, Víctor.
(Otra opción, magistral, es la "Novela total" de Sábato, su poética del "neorromanticismo fenomenológico; pero eso es asunto para tratar en su debido momento).
Dicho esto, paso a despedirme. Y les dejo la opción de la novela, más que digna de una lectura.

p.d. A los que lean la reseña, no dejen de leer los comentarios. Hay algunos negativos muy divertidos en los que atacan mi texto, como para no perdérselos.

sábado, 5 de diciembre de 2009

Vittorio Sereni: "Ciudad de noche"


Andaba releyendo una antología de poesía italiana contemporánea cuando de pronto volví a caer, como tantas veces, sobre los versos de Vittorio Sereni (al que, dicho sea de paso, le va muy bien el apellido). ¡Y qué versos! Una de sus composiciones memorables (quizá todas lo sean, es cierto) es esa titulada No sabe más nada... (así de infinito es el título, con sus tres puntos suspensivos después de la palabra "nada"), que fue lo primero que leí de él.
Lo que siempre me fascinó de los poemas de Sereni es ese constante desencuentro con el remitente de sus palabras: siempre hay algo o alguien en fuga, que casi está allí, pero que se va perdiendo a medida que se escribe el poema (leer un poema es, en cierto modo, volver a escribirlo cada vez). Algo parecido a lo que sucede cuando leemos a Cernuda, pero en otro tono... o en otra escala, si se quiere.
Y, ya que ando por aquí, pensaba invocar la voz del poeta, transcribiendo una de sus composiciones; y miren qué lujazo, porque se trata de una traducción nada más ni nada menos que del mismísimo Carlos Germán Belli (todos los poemas contenidos en la antología en cuestión, Poesía Italiana del siglo XX, publicada por el fondo editorial de la PUCP, han sido traducidos por Javier Sologuren o por Belli). Dense el gusto:

Ciudad de noche
Inquieto en el tren militar
que te desflora tan lentamente
me tiendo a tus luces siniestras
en el suspiro de los árboles.

Mientras tú duermes y quizás
alguien muere en las altas habitaciones
y tú desapareces con un rostro
detrás de cada ventana -tú misma
un rostro, un rostro solo
que por siempre se cierra.

viernes, 4 de diciembre de 2009

"Gato Encerrado" - Nueva Edición

La gente de Santillana y Punto de Lectura han vuelto a editar Gato Encerrado, la recopilación de crónicas, entrevistas y reportajes que publicó Fernando Ampuero a principios de los ochenta y que es ya, según muchos (yo incluído), un clásico del periodismo peruano (el libro, de hecho, es utilizado en casi todas las facultades de periodismo como bibliografía obligatoria en más de un curso).
Estos textos, escritos con el mejor estilo y el más fino humorismo, reconstruyen un momento de nuestro país y de Latinoamérica que, hoy, parece perdido, demostrando sin embargo su vigencia en nuestros días. Su agilidad estilística y su efectividad narrativa no sólo los hace un imán para los lectores, sino que además los convierte en tesoros para cualquier tipo de lector, desde el académico o intelectual hasta el mero curioso, y aún el chismoso. Desde los milagros eróticos, la música popular y la prostitución de menores hasta un vivo desfile de algunas de las personalidades más llamativas del momento (Borges, Sábato, Tola, Ribeyro, de Szyszlo, José Luis Cuevas, "El Indio" Fernández, Moria Casán, Gabriel García Márquez, etc), esta Summa es una promesa de viaje por las intimidades de la ciudad de Lima y de todos estos hombres que, bajo el asedio de la grabadora, se desnudan para regalar una buena página.
Un libro, en fin, que merece todas las lecturas. Ya lo dijimos: un clásico. Y ahora, reeditado y pulido, con nuevos y mayores motivos.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Ovidio: genio y figura


Hay escritores que parcen haberse especializado en dar dolores de cabeza. Si encuentran en ello alguna forma de placer histriónico, lúdico, perverso o rebelde, es asunto suyo, pero lo cierto es que pululan a lo largo de toda la historia, provocativos y burlones, no necesariamente sonrientes.
Ovidio, en su momento, fue el nombre de la jaqueca del emperador Augusto, fundador del Imperio Romano: él, como una parte de sus planes para unificar y dar cohersión a sus vastos dominios, de paso que de formar al pueblo romano, se rodeó de poetas y pensadores a los que encargaba la composición de obras épicas, religiosas y morales. Virgilio y Horacio estuvieron entre ellos, y fueron los favoritos; a Propercio siempre se lo vio con una especie de sonriente indulgencia. Pero Ovidio fue un autor de otro género: encarnó, de alguna forma, tanto al poeta popular, versificador de amores y escenas eróticas, como al poeta oficial y de tonos alzados, autor de largos poemas mitológicos (Las metamorfosis) y de tragedias (sabemos que escribió una Medea, que se ha perdido). Como, además, era un escritor brillante, un verdadero genio, brilló en ambos géneros, muy bien sitiado a la altura de sus dos grandes modelos: Catulo y Virgilio.
Pero era un descarado, también: adjudicándose a sí mismo las mayores odiseas amorosas, elevando su nombre al título de "maestro de la seducción", no temblando al escribir pequeñas (pero significativas) herejías. El pueblo lo amaba. Augusto empezaba a cansarse. Finalmente, tuvo que pasar sus últimos años exiliado, muy lejos de Roma, en Tomis (hoy Constanza, Rumanía), a orillas de un mar desconocido, escribiendo largos poemas llenos de tristeza y nostalgia que nunca le significaron la indulgencia del emperador.
¿Encarna, entonces, Ovidio a la figura iniciática del poeta maldito, rebelde y exiliado? No lo sé; en todo caso, encarna esa figura, además de la de un poeta magistral, un verdadero genio. No hay una sola línea suya que yo no haya leído con deleite y placer (a menudo también entre carcajadas). A su tradición literaria (que continúa la de Catulo y Propercio) pertenecerán muchos grandes nombres, entre ellos el de Petronio. Hoy, sus libros son un jardín de las delicias que no hacen más que invitarnos al placer: ya sea el poético, el humorísitico, el morboso o el trágico. Todos los escritores tienen algo que aprender de él.

martes, 1 de diciembre de 2009

Sabina en vinilos (envinila'o)


Que Joaquín Sabina es de lo más grande (lo más de lo más, cabría decir) de la letra y la canción en español es algo que ni sus detractores pueden negar. Hace apenas algo menos de un mes apareció su último disco, Vinagre y rosas (que aún no he escuchado, aunque los comentarios de Pancho Varona en su blog son bastante esperanzadores). Y esta mañana me llegó un correo de la página oficial de Joaquín Sabina con un aviso bastante llamativo: se ha publicado, en España, la discografía completa del susodicho vozarrón de lija con buen tono y poeta entre los más poetas de los cantautores en formato de LP, es decir, en vinilo. Como lo reza el mensaje: "Es la obra completa de Joaquín Sabina reunida en 14 LP (10 sencillos y cuatro dobles) en una caja de edición limitada imprescindible para coleccionistas. Se trata de facsímiles, es decir reproducciones fieles y precisas de los vinilos originalmente editados, tanto de las grabaciones en sí mismas como del correspondiente material gráfico de los álbumes. En en caso de los cinco álbumes que nunca fueron editados en LP de vinilo, el contenido musical también es idéntico al original y el material gráfico se ha adaptado al formato vinilo".
Desgraciadamente, veo muy remota la posibilidad de hacerme con una de estas cajas; pero de todos modos me parece genial, un guiño al buen espíritu clásico (en estos tiempos de ipods y kindles) que se vuelva la vista hacia todas estas que, viejas, siguen siendo mejores que sus equivalentes jóvenes y pos-posmodernos (que además no duran nada; en cambio, todos mis vinilos siguen funcionando bastante bien). Y que el objeto de tales reediciones sea un maestro del talante de Sabina, pues qué joder, es de lo mejor que podía hacerse, ¿no? Sencillamente, sin palabras para expresar mi satisfacción, ni mi muy sentido y desinteresado agradecimiento.

lunes, 30 de noviembre de 2009

Entrevista a Dámaso Alonso


Fue un descubrimiento reciente en mi vida, pero de los más felices (y profundos) que he tenido en los últimos tiempos. Dámaso Alonso, poeta de la juventud primero, de la vejez y la posguerra después. Y, como poeta, encarnación de un testimonio agónico, existencial y constante, armado de una voz desgarradora y marcadamente analítica, lo que no le impide poseer un estilo magnífico, de los mejores de cuantos han conocido los versos de la lengua hispana. De hecho, hace poco escribí un ensayo, un estudio de la obra poética de Alonso en ese genial poemario que es arte desde el título, Hijos de la Ira, a la luz de las filosofías de Heidegger, Sartre y Gramsci.
Este poemario (del que tendría que recordar versos tan increíbles como los que conforman Insomnio o En el día de los difuntos) encarna, como la Colmena de Cela, a la España de posguerra, raquítica de esperanzas, traumatizada por la matanza. Pero Alonso es algo más que estos versos: es una figura y un paradigma, un modelo de poesía que parece romper con todas las tradiciones, pero alimentándose de ellas. En esta ocasión, quiero dejarles una parte de la entrevista que le hizo Joaquín Soler Serrano para el programa "A Fondo", allá por el año 1978. Las partes restantes están en Youtube; yo voy a colgar las dos primeras.
Seguramente no pasará mucho tiempo antes de que vuelva a escribir algo sobre la obra de este maestro. Invito, pues, al pasar, a todos a sumergirse en sus versos. Sos duros, pero extraordinarios.




Recorrido Musical

Mi queridísimo, mi amado guitarrín de cuatro birras y media, mi tocayazo Santi Guillén (responsable del blog "Yabo Torbo") ha editado un video que lleva por título Una historia a través del Tiempo, el Espacio y la Música, en el que recopila grabaciones de tocadas y guitarreadas a lo largo y ancho de sus viajes. Y yo, que soy todo un caballero, se lo quiero poner aquí, en el Café de los desencontrados. Tiene cosillas muy interesantes, y más de un recuerdo emotivo para mí (yo mismo aparezco un par de veces en el video, en una ocasión practicando un tango que todavía estaba aprendiendo a tocar). En fin, mi buen Santi, bueno como buen Guillén de España, que esta va por tí, con un fuerte abrazo.


domingo, 29 de noviembre de 2009

Matanza


"Matanza" es una palabra muy grande: la cadencia del su sola pronunciación basta para generar ese leve escalofrío que, en algunos, incita a la más ansiosa curiosidad. Una palabra, en fin, que no sólo lleva nuestra historia atada al título de cada uno de sus capítulos, sino que además ha ido repitiéndose a lo largo de las páginas de la literatura como un sello de cruda lucidez y, a la vez, de ambición.
Imaginemos una novela poblada por personajes inciertos. En el primer capítulo, un grupo de niños tira piedras a las lagartijas y, cuando al fin logran darle a una y la matan, forman un círculo alrededor del cuerpo inerte del reptil y van tanteándolo con palitos, pinchándole los ojos y forzando su garganta hasta abrirla del todo; y todo esto entre risas y bromas. En el segundo capítulo, un anciano general de allá por los inicios del siglo XX rememora los fusilamientos que ordenó con una mezcla de congoja, culpa y placer; sintiéndose incómodo de repente, se levanta de su viejo sofá, enciende su pipa y marcha hacia la puerta que lleva de la sala a la terraza: allí, se detiene debajo del techo y observa a la calle, donde llueve sin parar. Sin saber qué lo empuja, sale al chaparrón y camina como perdido por el jardín fangoso, hasta que resbala y cae; ya en el suelo, siente que algo se le aproxima, un montón de presencias que lo llenan de un pavor extraño, resignado y quedo, frente al cual se descubre a sí mismo tranquilo. Cerrando los ojos, comprende que él mismo está condenado: picos o fauces (manos, al fin y al cabo) desgarran su cuerpo. En un tercer, cuarto o quinto capítulo, un hombre atormentado por las deudas va caminando como perdido por las calles, hundido en reflexiones tortuosas y sin salida. Finalmente, al llegar a su departamento, se encuentra con que su familia le espera para cenar; él, con una sonrisa tímida e insegura, se sienta a la mesa y, en el momento de la oración, coge el cuchillo que está sobre la mesa, al lado de su plato: lo que sigue es imaginable.
Pueden seguirse agregando capítulos y capítulos: la matanza es, en sí misma, género, personaje y argumento. Pienso en grandes momentos de la literatura: el genocidio en la plaza en Cien años de soledad, la lenta y silenciosa peste hacia el final de La muerte en Venecia, el desenlace fatal de las tragedias de Sófocles y de Shakespeare, la sombra que pesa y se mantiene constante a lo largo de El muro de Sartre, el asesinato de los recién nacidos ordenado por Herodes en el Nuevo Testamento. O, en el cine, escenas tan crudas como la del fusilamiento de los inocentes en La boca del lobo, de Francisco Lombardi. En todos los casos, la matanza parece tener voz y vida propias: sangre real corre por sus venas.
¿Una estética de la matanza? Quizá. El mayor de los ejemplos imaginables, el paradigma del género, sin duda tendría que ser el Decamerón de Boccaccio: no en sus cuentos, sino precisamente en la introducción, una de las tantas joyas que encierra ese libro, y una de las reflexiones en torno a la condición humana más acertadas que se han escrito. La peste, los muertos abandonados en las calles o en sus casas, el miedo. Pero, me dirán, eso no es matanza, es epidemia. Y, sin embargo, ¿qué es la epidemia sino otra forma de matanza? En manos de Dios, si quieren, pero lo cierto es que hay un exterminio; en el caso de este libro en particular, un exterminio que se hace necesario para levantar la novela entera, al hacerse necesario un contrapeso en la balanza para construir la armonía en los espíritus de los personajes: de ahí los cuentos y las canciones, la picardía, el humor, el erotismo. El impulso vital contra el imperio de la muerte, que es insaciable. En cada uno de sus momentos y palabras, el Decamerón, ese palacio literario megaestructurado e infinito, no es sino una enorme novela de la matanza.
Hablo, entonces, de un tema real y profundo, existencial y constante, que nunca dejará de presentársenos como un motivo de reflexión y aún de preocupación. Quién sabe, a lo mejor y podemos decir, como Schopenhauer, que estamos abandonados en un mundo gobernado por una Voluntad propia pero irracional, que no busca más que la vida a través del sacrificio de los individuos que lo habitan, condenándolos al sufrimiento a través de su representación como voluntad (suma de necesidades) en cada uno de ellos, siendo su única esperanza (curiosa ironía) la aniquilación de la especie, una nueva matanza.
Llegado a este punto, ¿hablo de literatura o de nuestra propia vida? Quién sabe: a lo mejor, la verdadera pregunta sería: ¿Existe una diferencia real entre ambas?



Un rápido (pero muy sentido) brindis por Enrique Ponce


Grande entre grandes; definitivamente, un Artista (nótese la mayúscula) de la tauromaquia. Pese a los toros flojos, la tarde taurina de Acho ha estado buena, y especialmente gracias a la buena performance de los toreros, que realmente han sido de lo mejor: a Castella le tocaron los peores toros, y sin embargo demostró que tiene mucho que ofrecer; Manzanares, un maestro, se metió a todo el público en el bolsillo. Pero si lleno mi vaso y lo tomo a seco, es por Enrique Ponce, que se ganó la tarde como el mejor (según mi humilde parecer de aficionado). Y, de hecho, es la primera vez que comento sobre toros vía blog, aunque quizá habría que hacerlo más seguido.
Bueno, pues, repasemos la faena de Ponce esta tarde en Acho: unas verónicas y medias verónicas alargadas y como en cámara lenta, unos muletazos "de la hostia", de verdad que cojonudos, y un toro que parecía de verdad hipnotizado. Y todo esto con una gracia... Claro, sin palabras. Hubo un momento entre los muletazos en que recordé, de súbito, a Paco Ojeda (precisamente estuve viendo una corrida de Ojeda, ese torero sencillamente demasiado bueno para ser humano, en dvd unas horas antes de ir a la plaza). Y, cómo no, se lo llevaron a la salida cargado en hombros junto a Manzanares, entre las voces que gritaban "¡Torero!".
En fin, maestro Ponce, a tu salud, y olé.

viernes, 27 de noviembre de 2009

Feria del Libro Ricardo Palma - 2009

Y se nos viene, una vez más, la famosa feria del libro Ricardo Palma, que por una vez no va a poder realizarse en el Parque Kennedy (esto se me va a hacer muy extraño... y claro, incomodoa todo el circuito, ¿no? Porque el lugar de siempre es de lo más accesible, y demás, pero esto es llegar tarde a una pelea vieja.

El diagnóstico de la humanidad


jueves, 26 de noviembre de 2009

Sobre la lectura (cotidiana) de la Biblia


Más de una vez me pasó que iba muy tranquilo en el bus leyendo alguno de mis pasajes favoritos de la Biblia cuando de pronto notaba alguna reacción en alguno de los que viajaban conmigo (revueltos, según la usanza limeña, o no): las más de las veces recibía miradas indiferentes, pero también me tocaron los jóvenes con aire de punkekes o de poetas renegados (el aire, que no sé si escribirían versos, ya que he conocido a muchos que no lo hacen) que me echaban una mirada burlona, como preguntándose quién en su sano juicio lee un libro como ese, si es que no es un religioso acérrimo (que, y muchos lo saben muy bien, no soy ni en lo más mínimo, sino todo lo contrario), caso en el que hay aún más motivos de risa. Otra reacción es la de los que te miran con los ojos muy grandes y brillando de furor religioso y que hasta son capaces de acercarse a uno para decir que Jesucristo es lo máximo y está vivo y toda esa suerte de tonterías (como si valieran más para mí que la narración de la expulsión del paraíso, la destrucción de Sodoma o, peor aún, un solo verso del Apocalipsis de San Juan, que es de mi top 10 de libros favoritos). Y todo esto por un librito, miren ustedes... y lo que significa, claro está. Pero oigan, ¿es que se creen que todos los que leen la Biblia son cristianos?
Lo cierto es que yo soy un fanático de la Biblia. Algunos de sus pasajes son un sincero bodrio; pero otras, las más grandes, son narraciones espectaculares; o, en todo caso, ejemplos de la poesía más elevada (muchos de los Salmos y epístolas de Juan, digamos). En el Antiguo Testamento (que supera, como conjunto, por mucho al Nuevo) hay algunas de las historias más facinantes de la literatura entera, y no pocas veces de lo más sanguinarias, dicho sea de paso.
Ahora bien, ¿no resultan de lo más graciosos todos esos padres de familia que envían a sus hijos a leer la Biblia, pensando que es una lectura sana? Mucho cuidado con esto: por las páginas de la Biblia corre mucha más sangre que en una película de Tarantino, y las historias a menudo son más sórdidas que una novela de Elfriede Jelinek. Por mí está muy bien: esta maravilla de libro fue una de mis primeras y más sentidas lecturas de mi infancia, y lo agradezco de todo corazón. Ayuda a comprender que en el mundo (y en la literatura) hay mucho más que tigres que cuidan a sus amigos osos cuando están enfermos, o sapos que van a comprar helados.
En fin, que la Biblia, definitivamente, no es una lectura de la que haya que avergonzarse; más bien todo lo contrario: personajes vívidos, lenguaje poético, narraciones fantásticas, exelentes ejemplos de retórica, historias épicas, asesinatos, pecado, dioses malignos y bondadosos... nada aburrido, no señor. Ya que sigue con vida (porque se supone que es inmortal), ¿cómo es que a nadie se le ha ocurrido darle en Nóbel de Literatura al Espíritu Santo? Porque se supone que él dictó (o inspiró) todos los libros, ¿no?

martes, 24 de noviembre de 2009

¿Los riesgos de la pornografía?


Los responsables de la red "Religión en Libertad" andan preocupados: temen que la creciente ola de páginas pornográficas que se van asentando en la internet tengan efectos nocivos sobre la gente, tal y como nos lo hace saber Jorge E. Mújica en su artículo Los dañinos efectos de la pornografía (para leer el artículo, puedes entrar a http://www.religionenlibertad.com/articulo.asp?idarticulo=5581). Ante todo, sin embargo, creo que habría que felicitar a los de la agrupación que dirige la red y a Mújica: es la primera vez que leo un artículo publicado por religiosos que no se lanza enseguida a in-argumentos tales como "la dignidad del hombre ante los ojos de Dios" o semejantes. Dejado esto en claro, paso a comentar.
Lo que escandaliza a este grupo, de arranque, es que "
Un estudio de Optenet refiere que el 35% de las páginas web existentes, al menos hasta diciembre de 2008, son pornográficas. Un artículo publicado en la versión digital de Diario Uno, Argentina, reportaba 95,6 millones de páginas web dedicadas a la pornografía (cf. Cibersexo en 95,6 millones de páginas web, 01.09.2009)". Algunos nos sentiríamos un poco orgullosos de la humanidad... pero bueno, ese es otro asunto. Vuelvo a citar, mejor, para ir aclarando cuales son sus preocupaciones finales: "La facilidad para acceder a portales con esos contenidos supera la mera consideración teórica de cuestiones éticas; al constatar las consecuencias emocionales, psicológicas, físicas y relacionales de quienes caen en las redes de la pornografía, no se puede permanecer indiferente. Esto se acentúa todavía más en el caso concreto del ambiente familiar, y todo lo que ese ambiente supone y representa". Pero todo esto está muy bien, me dirá más de uno... excepto por un pequeño detalle: la presupuesta fatalidad con que escriben todo esto.
No voy a negarlo: he dedicado muchos de mis años a estudiar la pornografía, leyendo artículos y debates o entrando directamente a las fuentes, para saber qué peces son los que se agitan en la laguna; y sí, es cierto que la pornografía puede llegar a causar adicción, puede afectar los comportamientos relacionales y puede tener efectos emocionales o psicológicos sobre la gente... pero precisamente allí se encuentra el quid de la cuestión: en ese ínfimo pero muy claro "puede". Los efectos de este tipo son siempre una posibilidad, no una condición inesquivable. Así, todas las conclusiones de Manning y de J. Flynn que citan en su artículo requieren un segundo vistazo, bajo otras luces. ¿La pornografía puede afectar sobre el comportamiento para con las mujeres, distorsionar la visión sobre sexualidad y emociones, dificultar las relaciones interpersonales y sobre todo de pareja o disminuir el deseo de la gente por casarse y formar familia? No sé si la pornografía baste por sí misma para tanto... La gente necesita responder a cierto llamado íntimo por el placer; la sociedad, entretanto, se opone a ello: es la lucha de intereses individuales y colectivos (instinto erótico vs. realidad represiva) de la que hablaba Marcuse, siguiendo la línea de Freud. Pero todos estos "aumentos de riesgo" de los que hablan Flynn y Manning, ¿son un efecto directo del mero consumo de pornografía, o lo son del concepto valorativo que ha construído la sociedad de este consumo? Como bien lo decía Marcuse (y ejemplificaba Pasolini en más de una de sus películas), "la efectiva subyugación de los instintos a los controles represivos es impuesta no por la naturaleza, sino por el hombre."
Pasando de este punto, y volviendo a preguntarnos acerca del verdadero elemento de "riesgo" de todo este asunto del consumo de pornografía, creo que habría que señalar una cuestión: Jorge E. Mújica no hace más que señalar la importancia de que las páginas web o los gobiernos de lso estados ejerzan un mayor control para regular o anular el consumo de pornografía, pero... ¿es realmente a ellos a los que les toca este papel? La cura no está en hacer desaparecer todas las páginas pornográficas de internet: tienen un rol que cumplir allí, y además hay muchas que están muy bien. No: la responsabilidad acerca de en qué tan "riesgoso" pueda convertirse algo tan inocente como pasearse por la web echando una ojeada sobre cuerpos desnudos y escenas sexuales de cualquier género recae, principalmente, sobre la formación directa, en manos de la familia. El niño, de todos modos, va a salir en un momento determinado a la calle, donde le esperan muchas otras cosas que no son pornografía: puede consumir o no consumir (es lo de menos); lo importante es que de cómo sea esta formación va a depender el cómo canalice este consumo. No será lo único, pero es lo primero (no en vano es la primera relación interpersonal que realizan las personas); luego, todo es un ir construyendo y deconstruyendo. La pornografía, en este sentido, no carga culpas.
Además, y disculpen que recaiga sobre la idea, no puedo imaginar nada más terrible que un mundo del que se haya barrido la pornografía por la fuerza de los motivos morales. La moral poco entiende sobre la vida. Lo mejor que se puede hacer, mis queridos padres de familia consternados y preocupados, es dar una buena formación a los muchachines; así, cuando se sienten a recorrer los barrios rojos de la internet, no tendrán por qué sufrir ninguno de estos efectos que nuestra usanza social ha convenido en llamar "males". Siguiendo esta línea, ¿no es mucho más "dañina" la intolerancia de Ratzinger por los ateos, más generadora de "riesgos" la violencia familiar, mucho más "pornográficas" las campañas antitabaquistas que llenan los paquetes de cigarrillos de fotos de tumores y que convierten los techos de las salas de fumadores en tumbas abiertas desde el otro lado de las cuales un sacerdote da la extremaunción (esto no es exageración: la imágen en cuestión se encuentra en el techo de la sala para fumadores del aeropuerto de Berlín)? Habría que pensarse las cosas un par de veces, creo yo.

El supuesto Frankie Wilde



Debo a cierto personaje (conocido como Jorge Chavez) no sólo el gusto por ciertos géneros de música electrónica (que tienen mucho, pero mucho de bueno), sino también el que haya llegado a mi conocimiento esta película. It's all gone Pete Tong, concebida como una mezcla entre el filme documental y el biográfico, narra la historia (supuestamente real) de Frankie Wilde, un DJ que pasa sus noches mezclando música en Ibiza; lo consideran un genio, y está trabajando en un nuevo disco, cuando de pronto... se queda sordo. El argumento, claro está, vuelve a este tópico (que acaso fue fundado, para la fama, por Beethoven) del genio lisiado; lo importante, sin embargo, es que se trata de un peliculón, que yo ya me he dado el gusto de ver unas cinco o seis veces, y que nunca me canso de repetir.
Arriba les he dejado el trailer, a ver quién se anima a darle una hojeada. Y que sea hasta pronto.

lunes, 23 de noviembre de 2009

La retrospectiva de Szyszlo


Fuerza y lucidez: esas podrían ser la bandera de Szyszlo. Una obra llena de vueltas y órdenes secretos que logra, siempre, generar una poderosa primera impresión es el resultado de treinta y cinco años de ardua labor creativa, que ahora se celebran en la galería Forum (Larco 1150, en el sótano, lugar preferido de muchas artes), y que han significado un recorrido por el amplio panorama histórico e intelectual no sólo del mundo, sino también del Perú.
Un giro mitológico que recoge los elementos de las más remotas simbologías ("arquetipos", diría Jung) es lo que nos aguarda siempre del otro lado de los lienzos; y, por si fuera poco, una presencia radical y absoluta, muy personal, de un artista que sabe ordenar sus elementos como en un rompecabezas que hay que mirar muy fijamente. Si no está de más decirlo, confieso que Fernando de Szyszlo es uno de los peruanos a los que más me gustaría entrevistar alguna vez. Me serviría, entre otras cosas, para entrar en contacto con una de las mayores mentes del arte de nuestros tiempos, un intelectual absoluto y de intereses universales al nada parece bastarle. Muchos lo han acusado de repetirse; pero basta con un vistazo más atento de sus cuadros y esculturas para notar dónde radican las pequeñas grandes diferencias, el esqueleto secreto de su propia maduración como artista. Y, cabe agregar, su extraña y precisa definición de la pintura me sigue pareciendo de las más geniales de las que se guarda registro: "el homicidio de un sueño".
No hace falta decirlo: hablamos de un Artista con A mayúscula. Esta misma noche me he dado el placer de caminar por entre sus lienzos, rodeado de soles negros y siluetas tachadas por la ausencia de colores: la retrospectiva de Szyszlo realmente merece un largo y atento vistazo, y el que se encuentre en el corazón de Miraflores no es sino poner la invitación en el bolsillo de todo el mundo. Realmente merece la pena el paseo (a ver si, de paso, poblamos un poco más nuestras galerías, que parecen quedar abandonadas una vez que ha pasado el día de la inauguración), y, si les puedo prometer algo, es que van a salir sintiendo que han aprendido algo nuevo, no sé muy bien qué cosa, pero algo.

viernes, 20 de noviembre de 2009

Bob Fosse - "All that Jazz"


Jamás estarán libres los géneros de sus detractores, eso lo tenemos todos bien claro; y, sin embargo, creo que nunca he visto un género con tantos enemigos (y hablo de enemigos acérrimos, fervorosos) como los musicales. Yo, por lo menos, he conocido a cualquier cantidad de personas que odian los musicales desde lo más hondo de su corazón. Para mí, es sólo una forma más de expresión, donde la música y la danza cobran un nuevo significado que, por lo general, no es literal, sino más bien a menudo lúdico (en el sentido de que busca entretener) o simbólico. Y de todos modos, creo que ni siquiera esos a los que la sola mención de Broadway les provoca arcadas pueden negar el indiscutible talento, el genio, de Bob Fosse, el Maestro con M mayúscula del género. A su vasta autoría pertenecen clásicos como Chicago o Cabaret; pero hoy yo quiero comentar otra de sus obras, la que yo considero su indiscutible obra maestra: All that jazz.
Hablar de esta película, claro está, requiere llamar la atención sobre dos o tres elementos fascinantes de los que hace gala. Y es que All that jazz es, si no el primero, al menos el mejor realizado de lo que podríamos llamar los "musicales psicológicos". Porque en esta película la gente no arranca a cantar de un segundo a otro por las calles, mientras un montón de desconocidos lo rodean bailando una coreografía que aparentemente saben por instinto mientras la música suena de niinguna parte (digo todo esto porque son, precisamente, los elementos que suelen censurar los enemigos de los musicales), sino que todas las escenas de este tipo suceden en otros planos: el real, que está excusado por una academia de baile, y el mental, que se da dentro de la "mente" del protagonista, una suerte de álter ego del mismo Fosse. Siguiendo esta línea, la película está inspirada en el Otto e mezzo de Fellini, y, como en ella, se mezclan en un solo plano el pasado, el presente, lo autobiográfico, lo simbólico, lo onírico y lo fantástico (y, como ya lo comentábamos hace unos meses, el heredero de Bob Fosse, Rob Marshal, está a punto de estrenar Nine, una suerte de remake de Otto e mezzo musicalizado). De la otra mano, ofrece toda una larga reflexión sobre la creación artística, y aún sobre la existencia misma.
Una obra, en fin, que merece ser vista. Yo, por mi lado, la tengo entre mis preferidas, y no me canso se volver a ella. Ya que andamos en éstas, les dejo el trailer, y la invitación a conocer algo que es, más que una joya, un tesoro.

jueves, 19 de noviembre de 2009

Una vieja entrevista a Tola


Hace unos meses publiqué una entrada sobre mi muy querido Tola, ese genio que no hace más que "escurrir el bulto" de todas las etiquetas; la titulé Los infiernos vivos de Tola y, ahora, me encuentro con una entrevista realizada hace tres años al pintor, precisamente en la época en que presentaba sus Hombres que no bajaron al Infierno en la galería Lucía de la Puente, y no puedo evitar ni la admiración ni la sonrisa: su sello de laconismo, escepticismo y humor (sutil, fino y algo grotesco, en el mejor sentido de la palabra) es sencillamente irresistible. ¿Algo más que decir? Sobre Tola y su obra es difícil expresarse con palabras... pero nunca dejaré de agradecerle ese extraño vínculo de cariño que ha aceptado mantener conmigo. Paso, pues, a copiar la entrevista:

¿Estamos condenados al infierno?

El infierno es un paraíso inverso. Es un estado de ánimo, un estado alterado de la mente, y aquellos que no bajaron se pierden ese infierno por uno terrestre.


¿Su pintura es hecha desde allí?
De regreso del infierno. Las experiencias que tengo las acomodo en mi cerebro. Lo jodido se presenta cuando uno regresa y no puede acomodarlas.


¿Ya superó su infierno?

No, estoy haciendo una revisión extensa de mis vivencias personales, de las situaciones en las que he estado.

¿Qué reflexiones ha elaborado? Lo que he encontrado está en mis cuadros. Verbalmente, no te lo podría expresar. Son vivencias pictóricas.

¿Ha regresado a lo figurativo?
Sí. Mi obra anterior era más fraccionada. Ahora construyo personajes completos, más nítidos.

¿Ha dejado su etapa atormentada? No sé. Vivir atormentado es una cosa muy subjetiva, que no responde a definiciones clásicas.

¿Qué pinturas lo han impactado?
Cada pintor tiene uno o dos cuadros importantes; los demás son de tercera. Leonardo tiene La Monalisa y La virgen de las rocas. Picasso no tiene ninguno, quizás Las señoritas de Avignon.


¿Ya encontró su obra maestra?
No, hombre, ni pienso encontrarla.

¿Por qué?
Porque sería terminar con uno mismo. El día que la encuentre estaré muerto como pintor.

¿Conserva siempre su ser ermitaño?

Sí. Vivo encerrado, no me interesa el exterior. Afuera solo hay agresividad, vulgaridad. Culturalmente no hay nada que me estimule. Para mí es lo mismo tener mi taller acá o en Hong Kong. Mi lugar es el taller, no me importa en dónde esté. Yo pinto y se acabó.

¿Es un pintor instintivo?
No, creativo. El instinto es secundario. La creatividad es la que te lleva a plasmar una obra.

¿Cuál es el arte supremo?
La pintura. El efecto de la pintura es inmediato, sin proceso intermedio de asimilación, como sucede con la música o la poesía.


Sé que escribe. ¿Qué encuentra en la literatura que no halla en la pintura?
La escritura en mí es secundaria. Escribo con imágenes. He terminado la novela El pez de oro. Si uno está capacitado en un tipo de creación, puede aplicarlo a cualquier arte.

¿Qué pintores lo han marcado?
Más cuadros que pintores. El quinto sello, de El Greco, y algunos de Picasso. Ahora me atraen los outsiders.

¿El Perú tiene artistas notables?

Con tal de que sean artistas, está bien. Todos somos importantes. Prefiero un artista malo que un empleado.


¿El Perú está lleno de artistas malos?

Sí, hay mucho pintor malo.

¿Hay alguno bueno?
Sí.

¿Quién?
Esas cosas no se dicen.

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...