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jueves, 28 de octubre de 2010

Bellmer, el terrible llamado de lo oscuro


 Alemania, 1933: el partido Nazi ha echado a andar el mecanismo de su compleja y formidable maquinaria propagandística, y se ha llamado a los autores a tomar parte en el asunto. Creaturas gigantescas e imponentes empiezan a forjarse, entre ellas las producciones cinematográficas de Leni Riefenstahl. Pero no todo sucede como Goebbels y su muchachada querrían que sucediera. El de 1933 es también el año en el que un escultor y fotógrafo llamado Hans Bellmer decide empieza a confeccionar una obra llamada La muñeca, escultura de 1 metro con 40 que muestra a una mujer  desnuda a la que se han articulado torsos y extremidades de más. Cosa que no le gustó mucho a la gente del Reich, que la calificó de "degenerada". El autor, entretanto, abandonaba Alemania e iba camino hacia Paris, donde entraría en contacto con los surrealistas. Se había propuesto crear un monstruo humano para llamar a la gente a despertar, y eso es algo que los hombres de Hitler no le perdonarían. 
La estética de Hans Bellmer es de las del tipo crudo, vomitivo, desgarrador, sórdido y fascinante. Cada una de sus obras consigue tener ese efecto hipnótico sobre el espectador: sencillamente, no puedes quitarle los ojos de encima mientras, del otro lado, tu propia existencia se revuelve, cuestionándose. Miembro de la misma especie a la que pertenecen fotógrafos como Witkin o Araki, de los que ven en el arte un tour de force con navajas en las paredes y en el suelo, Bellmer lo resumió todo muy bien al decir que su obra era escandalosa porque, para él, el mundo era un escándalo (y tenemos buenos motivos para seguir creyéndolo). 
En sus obras, el cuerpo se desfigura, fragmentándose y tomando formas grotescas a medida que va afinándose la mirada crítica de su autor. Como él mismo lo dijo alguna vez, lo suyo era un llamado a la oscuridad que se agita en el fondo de nuestras existencias, en las cloacas del universo mal llamado racional. Todo es cuerpo, materia, mutilación y náusea. Y al que no le guste, que no cierre los ojos. El llamado de lo oscuro, por muy terrible que sea, exige una respuesta. 
Maestro de lo visceral, Bellmer es uno de los artistas más complejos del siglo pasado. En sus manos, el erotismo, la plasticidad, la reflexión sobre la materia y el cuerpo han sido víctimas de una vuelta de tuerca que los funde en un sólido y duro cuestionamiento por la humanidad. Cuestionamiento que, dicho sea de paso, no podemos dejar de plantearnos. 

La muñeca de Hans Bellmer. Cruda y magistral.

sábado, 14 de agosto de 2010

De arte y fotografía: habla J. P. Witkin


Siempre es iluminador escuchar lo que los Grandes tienen que decir. Y no porque crea que podemos llegar a formular LA teoría de la creación, de la estética o de lo que sea, que es como pretender que exista un sistema metafísico que nos diga cómo atarnos los pasadores de los zapatos, sino porque podemos aprender mucho de ello, y construir, ya que no LA teoría, sí una suerte de pseudo-teoría personal, que nos sea útil para el trabajo y los quehaceres diarios, y no sólo lo digo en materia de creación, sino también de goce y, vayamos un poco más lejos, de nuestra vida en el día a día. Desde los diálogos platónicos y los tratados de Aristóteles hasta nuestros tiempos, pasando por tantos textos fascinantes, hay todo un buffet de donde elegir, para nuestra fortuna. Y a ellos hay que añadir, todavía, lo que los nuevos tiempos nos han dado: las entrevistas, las presentaciones y demás.

Joel-Peter Witkin no necesita presentación. Su labor como fotógrafo (de policiales primero, y luego de obras maestras de la más cruda de las formas de hacer arte) es conocida de sobra, y ocupa un lugar muy alto entre los grandes genios de nuestro siglo (que, para mí, sigue siendo el XX que se fué) y del nuevo también, este joven XXI que nadie sabe en qué anda. Quiero aprovechar la ocasión para invocarlo por estos lares y dejar el link de un video en el que nos habla de la fotografía, de su relación con artes como la pintura y la escultura, de la historia, de algunos de los fotógrafos a los que admira y, entre otras cosas, de uno de sus trabajos. (Colgaría el video aquí, pero su código de html está oculto).

Tendrán que disculparme, porque está en inglés, y ahora mismo no me quiero dar el trabajo de hacer una traducción. En todo caso, los subtítulos están en italiano, que ya es algo. Pero mejor corto aquí las palabras y dejo hablar al que de verdad vale la pena oír: J. P. Witkin:

http://www.youtube.com/watch?v=RxBA7EltcS8

Fuente de la imágen: Look3.org

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