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lunes, 2 de agosto de 2010

Jorge Franco sobre el oficio de escribir


Ya que hemos hablado un buen tanto de Jorge Franco últimamente, creo que no está de más traer a que brillen por estos lares algunas de sus palabras, pronunciadas durante una entrevista para Perú21, sobre ese noble y extraño oficio que es el de escribir. Palabras que no caen en saco roto, dicho sea de paso, porque siempre hay algo que aprender de los que tienen algo que decir al respecto, y mucho más cuando se trata de un autor de la talla de Franco

El autor siempre mira más allá de lo que ve el común de los mortales. Un escritor se nutre de todo, todo le sirve: a nuestro alrededor siempre hay personajes para nuestras historias. Tengo fama de ser una persona callada, silenciosa. Sucede que disfruto mucho oyendo. Todo lo oído sirve después como una base de datos para construir una historia, para delinear un personaje. Por eso, como sufro de pánico escénico –le corro a micrófonos y cámaras–, como narrador oral me va muy mal (ríe). Una de las tantas de las razones por las que escribo es porque la escritura me permite decir las cosas que me cuesta verbalizar. Escribir me permite rumiar, digerir mejor mis ideas y encontrar las palabras precisas, cosas que, oralmente, me cuesta.

¿Lo que queda por hacer? Pues de más está decirlo: hacerse con uno de sus libros y dejarse arrastrar por la corriente de su prosa, que no le teme a rápidos ni a cascadas. Tengo su última novela, Santa suerte, esperando en el estante, así que no hay excusas para quedarse dormido.

martes, 27 de julio de 2010

Un infierno perfecto: "Melodrama", de Jorge Franco


Es uno de los monstruos más enigmáticos, fascinantes y sórdidos de la última literatura latinoamericana, y habría que preguntarse si de verdad existe alguien capaz de competir contra él. Supongo que así es como tiene que empezar a hablarse de una novela como Melodrama, del colombiano Jorge Franco (que presentará hoy su nuevo libro, Santa suerte, en la FIL Lima). Una obra poblada de fantasmas, que camina por callejones desolados y llenos de mierda y suciedad con la angustia clavada en cada uno de sus poros y que, encima, tiene el valor de hacernos ver la belleza de todo ello.
En otras palabras, que se trata de una novela de gran intensidad y sumamente compleja, que hace de la sordidez una virtud, en la que se entabla la más portentosa tensión entre el estar vivo, el ir muriendo y el estar más que muerto. El personaje principal, un homosexual, sabe que tiene una enfermedad mortal (Sida), y avanza por el pasillo oscuro que es su vida rumbo a una muerte que él sabe que lo está esperando. Casi no hay olor a esperanza, y cuando éste aparece, es sólo para apretar aún más el nudo que ya está en torno al cuello (de los lectores, si quieren). Ya se imaginarán lo que voy a decir: que se trata de una novela genial, sí, pero para la que hay que tener estómago y nervios de acero.
La fama ha saludado a Jorge Franco Ramos por otras causas. Rosario Tijeras es uno de los mayores éxitos de la literatura colombiana más reciente, y ya se ha hecho no sólo la película, sino también la telenovela. El libro es espectacular, vertiginoso, pero no es más que la primera llama del infierno que viene preparándose, y que recién abre sus puertas en Melodrama. Libro que, por algún motivo, parece pasar más o menos desapercibido, pero creo que eso es algo que no va a quedar así por demasiado tiempo: llegará el día en que la gente descubrirá todo el peso de sus páginas, y Melodrama tiene todo lo necesario para convertirse en un clásico de la literatura latinoamericana. Y, si esto no llegase a suceder, pues qué importa: el libro seguirá allí, como una trampa para los incautos y atrevidos, en los márgenes del cánon (tan caprichoso e inseguro).
Como comentaba hace unos días, Fernando Ampuero comparó este libro con Pedro Páramo de Juan Rulfo. Esto sucedió en la preentación del libro, en la FIL de hace unos años (todavía en el Jockey Plaza). Luego de escuchar estas palabras, Franco confesó que leía la novela del mexicano todos los años, para contagiarse lo más que pudiera de su genio. Según mi humilde parecer, lo logra. ¡Y de qué manera! Los fantasmas que pululan por las páginas de Melodrama tienen una corporeidad abrumadora, y la lectura es vertiginosa como el salto de Altazor en el vacío (aunque mucho más cruda).
A todos los que puedan interesarse por mis recomendaciones literarias (y creo que soy un buen lector) les digo que no dejen de dar un vistazo a este libro, que es lo que seguramente sucedería si lo encuentran en los estantes de una librería. Ya habrán notado que no tengo un solo "pero" que sacar a relucir, y eso es porque creo que, tal como está, la novela funciona a la perfección. Sé muy bien lo difícil que puede resultar elegir entre las obras de los autores nuevos o jóvenes; pero vale la pena echar una luz sobre estas tinieblas. Melodrama no tiene pierde: le guste o no al lector, tenga por seguro que no va a pasar como un librito más. Eso queda prometido.

jueves, 22 de julio de 2010

Jorge Franco is back


La FIL Lima está a la vuelta de la semana, y con ella las actividades culturales, las presentaciones y, por supuesto, las ofertas de libros (que pienso tomarme muy a pecho). Recién me entero, sin embargo, que uno de los invitados para este año es nada más ni nada menos que el colombiano Jorge Franco, conocido sobre todo por su novela Rosario Tijeras (que ya ha sido llevada a ambas pantallas, la grande y la chica), y autor de una de las novelas más profunda y sórdidamente ambiciosas de la literatura latinoamericana de los últimos tiempos, Melodrama, que por algún motivo pasó un poco desapercibida, pese a ser una de las mejores obras escritas de este lado del mundo (recuerdo que el mismísimo García Márquez dijo que Franco era el autor al que quería pasarle la antorcha).
Yo tuve la ocasión de enterarme de su existencia de paso que de conocerle bravemente hace ya algunos años, en la presentación de Melodrama. En esta ocasión, el motivo que lo trae a tierras peruanas es la aparición de su nuevo libro, Santa suerte, que será presentado, como el anterior, por Fernando Ampuero (que también presenta un libro propio por las mismas fechas, dicho sea de paso). A decir verdad, tengo muy buenas expectativas al respecto: Jorge Franco aún no ha tenido ocasión de defraudarme. Rosario Tijeras es una de las novelas más vertiginosas que he leído, con su mezcla entre realismo crudo, grandes personajes y el más inesperado sentido del humor; de Melodrama no creo necesitar decir mucho más, porque es un libro que habla por sí solo, y espero escribir pronto una nota sobre él por estos días. No he leído Paraíso Travel, pero he escuchado muy buenas críticas. En pocas palabras, que es un autor que sigue sacando oro del pozo, y qué oro.
¿Algo más que decir? Bueno, quizá traer un recuerdo a colación. En la presentación de Melodrama, hace unos años, Fernando Ampuero comparó el libro a otros dos: Doña Flor y sus dos maridos de Jorge Amado y Pedro Páramo de Rulfo. Franco, al tomar la palabra unos momentos después, comentó que era curioso (y, para él, más que agradable) oír la comparación con la obra del mexicano, pues, afirmó, Pedro Páramo es una lectura a la que vuelve cada año sin excepción, para tratar de contagiarse todo lo que pueda de él. Y ni hay que decir, a estas alturas, que lo logra, porque ya debe haber quedado sobreentendido. Ya hablaremos de esto el día que escriba la nota sobre Melodrama. Y, hasta entonces, yo seguiré a la espectativa de la llegada de Jorge Franco y su aparición en la FIL. Lo digo desde ya: no hay forma de perdérselo.
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