Mostrando entradas con la etiqueta Premio Nóbel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Premio Nóbel. Mostrar todas las entradas

domingo, 10 de octubre de 2010

Mario Vargas Llosa: Premio Nobel (2da palabra)


¿Por qué decir una segunda palabra al respecto? Pues por un motivo muy sencillo: cuando escribía la nota anterior, comentando el merecidísimo premio Nobel que se ha llevado a casa Mario Vargas Llosa, escribía contra el reloj mientras esperaba que, en cualquier momento, sonara mi celular para que me avisaran que ya habían llegado por mí para ir a tomar un vuelo a Tarapoto. Pero dejar las cosas para después y evitar la fatiga no era una opción: había que decir algo ya. Y, como eso no evita que pueda decir otro algo ahora, pues aquí estoy, escribiendo de nuevo. 
Claro que lo básico ya lo dije: lo profundamente emocionado que estoy por la noticia y, al paso, el par de "peros" que había que dejar sobre la mesa, no por ser el aguafiestas de la celebración, sino porque en espacios como este hay que decir las cosas como a uno le parece que tiene que decirlas en el momento en que las escribe. Bien: esta es mi apología, supongo. Pasemos a lo que de verdad importa. 
Pese a que los premios no lo son todo, y que la Academia Sueca se ha equivocado muchas veces (la inclusión de nombres como los de Gabriela Mistral y la exclusión de algunos como Tolstoi, Borges, Proust, Joyce o Sábato -que además sigue con vida- es muestra de ello), me sigue apasionando enterarme, año tras año, del nombre del nuevo elegido. El Premio Nóbel de literatura sigue siendo una mención más que honrosa, un aplauso merecido a los hombres que, de un modo u otro, y siempre a través de las palabras, han entrado a formar parte de la vida de todos nosotros. Y, lo voy a volver a decir, ¿acaso no merecía Vargas Llosa un reconociemiento semejante? Más allá de lo que muchos puedan pensar sobre sus pareceres y opiniones públicas, políticas, sociales o literarias, están esos monumentos vivos, que siguen respirando con el mismo vigor de siempre, que son sus novelas. Múltiples, vertiginosas, magníficas, sólidas y, a menudo, adictivas. 
Ahora bien: que conste que este es el comentario de alguien que nunca ha sido un fanático de Vargas Llosa. No he leído todas sus obras, y estoy seguro de que moriré sin haber recorrido cada una de sus novelas. Tampoco tengo sus libros en mi lista de cabecera, ni nada. Y, sin embargo, tengo todos estos piropos para echarle. ¿Cuánto vale, entonces, este brindis? Yo me encojo de hombros y dejo caer la ceniza. Sigo tan emocionado como antes, y no bajo la copa (aunque claro que esta vez es una copa simbólica, porque no tengo una a mano). 
¿Queda algo que agregar? Supongo que esto: que una de las cosas que a mi, personalmente, más me gustan de la obra de Vargas Llosa es esa forma en que nos invita a vivir la experiencia literaria. Que en sus novelas cobra un grado de totalidad que pocos autores de nuestros tiempos saben manejar con tamaña destreza. En otras palabras, que Vargas Llosa es un recordatorio muy especial, muy suyo, de eso que decía Herder: que el lenguaje está vivo y en constante transformación, tomando parte en nuestras vidas al punto que éstas y aquél son inseparables.

jueves, 7 de octubre de 2010

Vargas Llosa: Premio Nóbel

 
 
Por supuesto que voy a levantar esta copa: Mario Vargas Llosa acaba de recibir el premio Nóbel de Literatura. ¿Todavía hay que agregar que muy merecidamente? Desgraciadamente, creo que sí, y hay que agregar un par de palabras al respecto. Porque claro: a muchos les va a caer como una bomba esta noticia, y la popularidad de Vargas Llosa es, en muchos entornos, algo muy dudoso. Bien: yo no puedo arreglar disputas, pero sí que puedo dar mi comentario. A ver, pues. 
Muchos de los que me conocen van a sorprenderse de lo mucho que me emociona que Vargas Llosa reciba el Nóbel. El motivo es que siempre he tenido un "pero" que ponerle al susodicho, y se los voy a seguir poniendo. Fuera del ámbito literario, muchas de sus posturas y perspectivas me parecen más que cuestionables, pero eso es lo de menos, porque este es un premio literario. Dejemos las cosas, pues, en la literatura. 
Creo que Mario Vargas Llosa es un mal cuentista, un mal dramaturgo, un pésimo poeta y un ensayista bastante superficial. Bien, ¿entonces qué? Pues el asunto es muy sencillo: que nadie en este país, ni en muchos otros, podría negar que, más allá de este tipo de asuntos, Vargas Llosa es un genio cuando se trata de entrar al tema novelístico. Si alguien se decidiera a elegir las cinco mejores novelas escritas en el Perú, tengo por seguro que por lo menos tres serían de Vargas Llosa; y si se hiciera lo mismo con las de Latinoamérica, pues su nombre seguiría figurando en el listín. Como novelista, Vargas Llosa es imparable, es goma2, es devastador. Ya lo digo: un genio. Y cualquiera que haya leído La guerra del fin del mundo, La fiesta del chivo o La ciudad y los perros me dará la razón. 
Así que, señores, voy a levantar esa copa y a brindar con orgullo por Vargas Llosa. Con muy sentido orgullo, déjenme agregar. Sus novelas se han abierto un lugar enorme en el panorama de la literatura universal tanto como en el de la latinoamericana; y más allá de eso, lo que de verdad importa es que ha escrito unas novelas que, no hay otra forma de decirlo, son de la puta madre.¿Otra copa? Pues vamos, hasta que se acabe la botella. 
El único gran problema, ya se imaginarán, va a ser el tener que soportar a los propagandistas (que tienen más de panfleteros que de ninguna otra cosa) del amor a la patria, que cada día son más nacionalsitas e insoportables, y que van a amarrarse a este premio como se amarraron a la Malpartida o a Claudia Llosa para meternos su versión del amor por el Perú hasta por las orejas. ¡Qué asco! Pero olvidémosnos de ellos, al menos por hoy, que tenemos buenos motivos. Y lo diré con todas sus letras, esto que algunos pensaron que yo no diría jamás: "Salud, Vargas Llosa".

jueves, 8 de octubre de 2009

Y el Nóbel va para... Herta Müller


Al fin llegó la hora de dejar de arrancarse los pelos y enterarse del nombre del nuevo Nóbel de literatura: la rumano-alemana Herta Müller. Yo no sé si soy el único que se pregunta quién es la susodicha, pero será un buen motivo para leer alguno de sus libros (aunque todavía tengo pendiente la lectura de Le Clezio). Por lo pronto, cabe señalar que el premio se le dio por ser "quien, con la concentración de la poesía y la franqueza de la prosa, describe el paisaje de los desposeídos". Suena bien, y espero que su lectura realmente sea buena (pocas cosas hay tan hermosas como descubrir un nuevo autor). En fin, que habrá que felicitarla, ¿no?

jueves, 24 de septiembre de 2009

Apostando por el Nóbel


Una vez más, como todos los años, se nos viene encima la entrega de los premios Nóbel, donde tanto han abundado justicia e injusticia en una promiscuidad sin antecedentes. Pero, de todos modos, hay que reconocer que es imposible no sentir algo de ansiedad ante su inminencia. Y, como para atizar la curiosidad del público, la página de apuestas "Ladbrokes" y el blog "Moleskine Literario" de Iván Thays ya nos han pasado una lista con los favoritos para este año, con Amos Oz en el primer lugar, seguido por un montón de nombres (la mayoría de los cuales lamento mucho desconocer) entre los que figuran algunos de los candidatos eternos: Philip Roth, Vargas Llosa, Nooteboom, Carlos Fuentes y, curiosamente, Bob Dylan (quien se sabe ya ha sido nominado antes al Nóbel).

Ahora bien, ¿quién debería ganar el premio? Dado que no he leído a Amos Oz, no puedo pasarle mis votos; yo, personalmente, espero que el premio vaya a manos de Cees Nooteboom, de Philip Roth o, más aún, de uno de los nominados más recientes (creo que lo fue por primera vez en el 2006 o 2007) y que sin duda se tiene más que merecido el premio: Ernesto Sábato (una curiosidad... ¿alguien ha notado alguna vez que ninguno de los clásicos argentinos -Borges, Sábato, Cortázar- ha recibido el Nóbel?). Otro nombre que no figura en la lista, y que dudo lo haga en la oficial de los nominados, es el de Gore Vidal, que definitivamente merece algo más que ese premio.

En cuanto a los otros nombres de la lista... bueno, definitivamente son grandes: Murakami tiene que engrosar algún día la lista de premios Nóbel; lo mismo puedo decir de John Banville. Carlos Fuentes es otro de los autores que, me parece, tendrían que obtener el premio tarde o temprano. Vargas Llosa... es un gran escritor, pero si lo ponemos a competir por un Nóbel con los que he menconado antes... en fin. De todos modos, los últimos que he nombrado, repito, merecen el premio, pero no antes de que lo gane Nooteboom, o Sábato. Si tuviera que hacer una lista con mis cinco favoritos, en el orden en que creo que merecen el Nóbel de este año, la lista iría así:

1. Ernesto Sábato

2. Gore Vidal

3. Cees Nooteboom (Bueno, los puestos dos y tres me confunden un poco... no se a cual anteponer al otro)

4. John Banville

5. Philip Roth

Pero claro, es sólo una opinión. Y a mí, como a todo el mundo, no me queda sino esperar a que los jueces den sus resultados. Sólo esperemos que, lo gane quien lo gane, se lo tenga merecido (ya tenemos Mistrales y Nerudas sobrando en la lista de los Nóbeles). Hasta entonces, guardemos nuestra curiosidad y nuestras ansias.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...