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domingo, 3 de abril de 2011

La del sábado: Frágil - "Caras" (x2)

Una vez más llego tarde, pero eso es lo de menos: al fin y al cabo, la buena música sigue siendo buena aún cuando llega tarde. Y, por eso mismo, insistiré en llevar a cabo esta semana nuestro tradicional sábado de canciones. Si mis argumentos son lo bastante convincentes, pasaré a lo que nos trae a rodar por aquí esta noche: mucho he hablado ya (aunque nunca se dirá demasiado de ella) de Frágil, la mejor banda que se ha hecho con un par de guitarras eléctricas y otro de sintetizadores por este lado del mundo, verdadera pionera del rock progresivo en el Perú. Y, que suenen este domingo, he elegido uno de sus temas más fulminantes, desde la letra hasta los poderosos acordes de la guitarra slide: su título es Caras, y creo que merece un lugar de honor en cualquier recuento del rock latinoamericano, en lengua hispana o del mundo a secas. Y como conozco dos versiones muy buenas y no me pude decidir por una sola, pues pensé que no estaría nada mal traer a rodar ambas por estos lares (puros beneficios, ¿o no?). La primera fue grabada en Francia, si no me equivoco para un programa de televisión, y es un poco más "hogareña", por así decirlo:


Y para los que prefieren las cosas hechas a otro calibre (ni mejor ni peor: sólo distinto), traigo a sonar esta otra versión, tocada en vivo desde el Teatro Peruano-Japonés, en un concierto en el que se unen a los acordes de Frágil todos los vientos de la Gran Banda de Jean-Pierre Magnet (concierto al que, dicho sea de paso, con orgullo y la lengua afuera, asistí). Hombres del mundo: abran las orejas. Esto no es cualquier cosa. 


sábado, 19 de marzo de 2011

La del sábado: Yes - "I've seen all good people"

Creo que un grupo con la envergadura de Yes no necesita presentación alguna. Oigan, que hablo de una de las bandas más jodidamente grandes del panorama de la música universal, otros planetas incluídos, y le debemos tanto a sus canciones que nadie tiene derecho a hacerse el loco y mirar hacia otro lado. Hablo de sonidos clásicos fundidos en composiciones de absoluta experimentación, de canciones hechas para la inmortalidad y de músicos de genio, versatilidad y talento como para hacer morir a dios en persona. De más está decir que se trata de una de mis bandas preferidas, o que el eco de su música atraviesa muchos de los recuerdos que guardo de mi adolescencia preparroquiana. En cuanto al tema que he elegido para echar a rodar este sábado, como quien pone música de fondo al limbo, se trata de una de las más conocidas de su repertorio, I've seen all good people, que casi todo el mundo debe recordar, y que yo seguiré escuchando hasta el fin de mis días. Es el lado luminoso del progresivo en su esencia más pura, elegida especialmente para todos esos hombres de poca fe y declarados impuros a los que tengo el honor de poder llamar mis lectores. ¡Ah! Y no puedo olvidar la dedicatoria: André D'auriol, donde quiera que te encuentres, espero que tengas un vaso en la mano, porque hay un brindis pendiente, y no soy de los que se hacen esperar por un trago, como tampoco tiemblo ante la inminencia de la resaca. Que se levante el telón, señores.


domingo, 20 de febrero de 2011

La del sábado: Banco del Mutuo Soccorso - "La conquista de la posizione eretta"

Esta es una que todos mis amigotes que andan metidos en el rollo de la psicodélica y el progresivo más arriesgado me van a agradecer. No serán los más conocidos de la pandilla, pero lo cierto es que los muchachos del Banco del Mutuo Soccorso han hecho de su banda una de las mejores del panorama del progresivo a nivel internacional, y en Italia sólo les dan pelea los de la Premiata Forneria Marconi y los de Le Orme. Pero volvamos a nuestro tema, ya que lo hemos echado a rodar. Porque imagino que más de uno se estará preguntando que a quién carajo se le ocurre poner de título a una canción La conquista de la posición erecta, y la pura verdad es que a mí tampoco se me hubiera ocurrido nunca. Y, sin embargo, aquí está: parte de un disco conceptual titulado Darwin, esta es uno de esos temas de antología, que merecen ser perpetuados hasta el fin de los tiempos, y ya verán que seguirá vigente hasta la última nota. ¿Cuándo no ha sido el mundo un loquerío? Ya pues... ahí tienen casi regaladas todas las respuestas. Con dedicatoria especial a DVD, que andará poniendo temas chorros allá por Sevilla, porque imagino que le gustará este temita a lo largo de sus diez minutos. Lo juro: la canción de queda corta, y cada uno de sus minutos vale oro. Al que no me crea, que ponga play; si lo hace y sigue en desacuerdo, nos vemos afuera. ¡He dicho!

sábado, 11 de diciembre de 2010

La del sábado: Pink Floy - "One of these days"

Y, ya que andamos de aniversario y demás gracias por el asunto, no podía faltarnos un poco de música para dar un poco de ambiente. Siendo sábado, ¿por qué no aprovechar nuestra manía resacosa de los fines de semana para elegir uno que caiga a pelo? No puede ser cualquiera, y en efecto no lo es: One of these days (del disco "Meddle") es, probablemente, una de las mejores composiciones de ese momento crucial en que la psicodelia tendió un puente hacia el rock progresivo; momento que, de más está decirlo, debe demasiado a Pink Floyd, que en este tema demuestran lo que puede hacer una banda compuesta de genios cuando se ponen a trabajar en equipo para componer, entre todos, una canción. El resultado es apabullante, formidable, acojonante: una demolición de los instintos que guarda, bajo la silueta del caos, una de las arquitecturas más complejas de las que la música es capaz, y que está en deuda con los clásicos. Por cierto: la voz que surge de pronto, hacia la mitad de la canción, es la de Nick Mason, el baterista de la banda: "One of these days, i'm going to cut you into little peices". En esta ocasión en particular, no dejaré de recomendarles que presten atención, también, al video: se trata de una animación dirigida por Ian Emes, y no sólo va muy bien con la música, sino que realmente te pone el mundo de cabeza abajo. Realmente, no pude elegir un mejor soundtrack para soplar la velas y, de paso, dejar secas un par de botellas, ¿no les parece? 

sábado, 13 de noviembre de 2010

La del sábado: Frágil - "Av. Larco"

No había forma de continuar con nuestro round de los sábados sin traer a brillar por aquí esta canción, verdadero grito de batalla de las guerras nocturnas de la urbe amarga, de paso que uno de los mejores exponentes de lo que ha sido el rock progresivo en territorios hispanohablantes. Porque claro que, a los lectores de otras áreas del mundo mundial, el nombre de "Frágil" bien puede no significar mucho; pero tengo por seguro que, después de oír Av. Larco, su verdadero himno, ése que enloquece a las masas en los conciertos, bien podría pasar a significar algo, o mucho, o demasiado (como me pasa a mí). Dicho sea de paso, que he escrito alguna vez otra nota por estos lares, titulada "La experiencia Frágil", en la que presento y hablo de esta banda genial. Vale, pues ahora los traemos a la rockola resacosa para ir asfaltando el terreno de la noche que se nos avencina, ya habiendo quedado atrás otro "viernes sangriento". Dejo, además, una versión de concierto, en la que Frágil aparece con la compañía de la Orquesta Sinfónica de Lima (puedo decir, con cuánto orgullo, que estuve en uno de esos conciertos). Una canción para evocar a la luz de los postes, vaya a saber uno en qué estado. 

miércoles, 6 de octubre de 2010

Rick Wakeman, arquitecto y mago


A pocos hombres podría carles tan bien el sobrenombre de "the Wizard" ("el Mago") como a Rick Wakeman, un sujeto del que ya no sé si decir que es un músico genial o si, sencillamente, ha hecho un pacto con todos los demonios del Infierno. Porque puede parecer un tipo normal: lo ves andar por la acera, hacer las compras, entrar en un bar y pedir un whiskey... hasta que le pones las teclas al frente. Y no importa si son del sintetizador más de avanzada y vanguardia que a los de Korg o Kurzweil se les haya ocurrido inventar, un piano de cola completa, un clavicordio o el pianito de juguete en el que tus hijos o primos pequeños tocan las canciones de La novicia rebelde: ten por seguro que Wakeman va a arrancarle sonidos que tú jamás imaginaste siquiera. 
De su vida podrían recordarse algunas cosas interesantes: que empezó estudiando piano, clarinete y orquestación en el London's Royal College of Music, pero que al final lo expulsaron por su insistencia en irse a tocar en vivo en los bares de la zona; o que uno de sus primeros grandes pasos en la carrera musical fue participar en la grabación de los discos Space Oddity y Hunky Dory, de David Bowie. Porque lo que sigue es recordar lo que ya todos sabemos: que entró a formar parte de las filas de Yes, la legendaria banda de rock progresivo, en 1971, tomando el lugar de Tony Kaye frente a las teclas (se cuenta que, en esas primeras grabaciones, el muy cabrón se ponía de pie entre dos Moogs, un Hammond B3, dos pianos y un harpicordio... ¡UN HARPICORDIO!). 
Con la muchachada de Yes, Wakeman grabó unos cuantos discos, pero eso no detuvo sus proyectos en solitario: desde sonidos extraños como los de White Rock hasta las magistrales, megacorálicas y preciosísimas melodías de otros discos como The six wives of Henry VIII (de este disco, recomiendo especialmente Catherine Howard y Catherine o Aragon), el del Rey Arturo o, por supuesto, esa pieza maestra que fue Journey to the Centre of the Earth. Para entonces, ya se había hecho a su moda particular: vestido de toga larga, normalmente blanca, y destruyendo las teclas de los ocho o diez teclados que se ponía enfrente. Ah, y claro: con los ojos a medio cerrar o cerrados, porque sufre de un tic en los párpados. 
Creo que, a estas alturas, ya ha quedado en claro que lo que siento por este hombre es una admiración sin límites. Y no es de extrañar: Rick Wakeman representa al genio musical total, ya sea que le pongas un piano o una partitura en blanco al frente. ¿Quieren una imágen un poco más clara? Bueno, imaginen a Bach en pleno siglo XX o XXI, armado no de uno sino de diez sintetizadores. Por ahí va la idea. 
Pero dejemos las palabras, mejor, y pasemos a lo que de verdad importa en estos momentos: la música. El video que les dejo es un solo que Wakeman salió a hacer durante un concierto con Yes. Es sólo una introducción: a ustedes, mis queridos lectores, les dejo la tarea de pasear por el universo mágico y sin embargo preciso que ha construido este arquitecto de los sonidos. Con una copa en alto.  
 

miércoles, 27 de enero de 2010

La experiencia Frágil


¿Cuál no sería mi sorpresa cuando, hace ya muchos años, me topé con el nombre de una banda peruana en una lista de las mejores bandas de rock progresivo de todos los tiempos que encontré en una página de internet, no recuerdo si norteamericana o inglesa? Lo que no significa, claro está, qur todo el mundo sepa quiénes son; pero, los que lo saben, saben que no son poca cosa, sino eso: de lo más grande que hay. Y esa banda no es otra, ni podía serlo, que Frágil.
Si repasamos la historia del rock progresivo en el Perú, nos encontraremos con que fue un capítulo muy breve, que pareció empezar y terminar en un jirón de polvo y, luego, a los puntos suspensivos. Pero ese capítulo, contra lo que muchos puedan pensar, no se ha cerrado, sino que sigue en pie, y dándole con ganas al buen viejo estilo rock-jazz-beethoven-con-algo-de-psicodelia. Alguna vez hubo una banda llamada Traffic Sound, que brilló como un sol enfermo y que fue realmente genial, pero que no sobrevivió. Hubo muy poco más, por esos caminos. Pero estuvo Frágil, y continúa habitando entre nosotros, apareciendo de cuando en cuando (y a veces de improviso) para romper la noche en algún local. Yo he tenido la oportunidad de verlos unas buenas cuantas veces (incluyendo un concierto con la orquesta sinfónica de Lima y otro con Jean-Pierre Magnet y la Gran Banda), y puedo afirmar sin temores que se trata de una de las experiencias musicales más impresionantes que puedan vivirse.
Pero vayamos a los datos. Andrés Dulude (voz y guitarra acústica), Tavo Castillo (teclados, sintetizador, guitarra steel, flauta, bajo), Jorge Durand (batería y percusión), Lucho Valderrama (guitarras) y César Bustamante (bajo y teclados) empezaron su acto sobre los escenarios tocando lo de la vieja escuela: Genesis, Yes y algo de Pink Floyd. Hasta que, una noche, decidieron destapar lo suyo y empezaron a echar al ruedo lo que habían construído sobre la base de esos maestros: temas como Avenida Larco (hoy un himno), Pastas, pepas y otros postres, Mundo raro, Animales o El caimán (que habla sobre la desolación que trajo consigo el terrorismo, como quien va escribiendo un epígrafe para inspirar a la CVR) son pruebas del tipo de música que puede escribirse y tocarse en un rincón como lo es el Perú: algo grande, que quizá nadie se imaginaría. Además, están los temas instrumentales (Obertura, Lizy y demás) que hablan de una forma de sensibilidad distinta a la que dominó, en términos generales, el panorama del rock peruano (con su clásico rock ligero, algo de buen metal y mucho, pero muchísimo punk).
Hablamos, pues, de una experiencia musical distinta, pero muy seria. Un rock que, sin salir de las calles, es capaz de alzar la vista hacia un panorama distinto, buscando algo nuevo que experimentar y una nueva forma de concebir la música. Pero, para que me crean, les dejo aquí un temita, Caras (versión en vivo con Jean Pierre Magnet y la Gran Banda), como para que se vayan haciendo una idea. ¡Salud!


miércoles, 7 de octubre de 2009

Premiata Forneria Marconi


Hace unos meses, comentaba (en una nota sobre Le Orme) el espectacular fenómeno del rock progresivo italiano, que se hizo presente a través de algunas bandas que, por qué no decirlo, no tienen nada que envidiar a las de los demás países. En esta ocasión, sin embargo, quería hablar sobre la que considero la más trabajada y de mayor eco: Premiata Forneria Marconi.
Su música, como la de Pink Floyd o Yes, articula estructuras de música clásica con ritmos y variaciones de rock (a veces, también, de "folk"); tiene, como cualquier otra banda, altibajos (de su disco Serendipity, por ejemplo, yo solo rescato dos o tres temas, entre los que se encuentra, obviamente, La rivoluzzione), pero la mayor parte de su obra es de lo mejor que ha sonado en el universo del rock progresivo.
La canción que adjunto en el video lleva por título La carrozza di Hans, y es un buen ejemplo de lo que hace este grupo. A los interesados, puedo recomendarles también que busquen en Youtube La rivoluzzione, Photos of ghosts, River of Life o E festa. Espero les guste.

miércoles, 16 de septiembre de 2009

Un año de la muerte de Rick Wright.


Un día como el de ayer, un año atrás, recibí una de las noticias más duras de las que guardo memoria. Estando yo en Buenos Aires, me enteré por un amigo que me avisó desde Lima de la muerte de uno de los hombres a los que más he admirado y, de esa forma misteriosa que tiene la lejana admiración, querido: me refiero a Richard Wright, uno de los tecladistas más influyentes del siglo pasado y que participó activamente en la evolución y la renovación del rock progresivo al introducir cadencias y contrapuntos típicos del jazz al sonido de los sintetizadores y órganos hammond, a la vez que daba todo un nuevo sentido al uso de este tipo de instrumentos.
Hoy, la gente lo recuerda, indudablemente, como el que fuese tecladista y cofundador de la legendaria banda Pink Floyd; como miembro activo de la misma, participó en la composición de algunos de sus temas más memorables, sin olvidar que hizo por su cuenta algunos otros (The great gig in the sky es el ejemplo más notorio) de incomparable calidad de composición. Y, sin embargo, pocos somos los que, también, sabemos que hubo algo más, una carrera solista que, aunque breve, estuvo lleno de grandes y secretos tesoros. Una copa en alto, pues, señores, aunque el brindis llegue con un día de retraso: lo importante es, al fin y al cabo, ceder a la memoria de un hombre que, nadie puede dudarlo, fue grande. Salud, pues, por Rick Wright.

Incluyo, claro está, una canción de Richard Wright (Breakthrough), interpretada por él mismo junto a David Gilmour y su banda durante el Meltdown Festival organizado por éste. Espero lo disfruten.

lunes, 3 de agosto de 2009

Le Orme


Todos sabemos bien qué es lo que sucede cuando reúnes un poco de música clásica, otro algo de rock psicodélico, variaciones de jazz y, de cuando en cuando, de acuerdo a la receta, una dosis de alucinógenos: una música jodidamente buena y extraña. Es decir, rock progresivo, el Monstruo genial que nació de la todavía inocente psicodelia.

Ahora bien: es inevitable que, cuando nos hablan de rock progresivo, pensemos, automáticamente, en Inglaterra; y no es para menos: Emerson, Lake & Palmer, Genesis, Yes y Pink Floyd (cuando el proyecto musical se convierte en una nueva forma de interpretar la realidad) son ejemplos más que suficientes para demostrar quién la tiene más grande. Pero eso no significa que sean los únicos: Italia, país acostumbrado desde hace siglos a ver surgir "revoluciones" culturales, no se demoró en encender su propia antorcha, y muy pronto empezaron a sonar dentro de sus fronteras los órganos hammond, las guitarras distorsionadas y los mellotrones,.

Le Orme (literalmente, "Las huellas") se ubica entre las primeras bandas del nuevo rock psicodélico-progresivo de Italia. De algún modo, recuerdan, a la vez, a lo que fue el primer Pink Floyd (antes de que Syd Barrett partiese) y a lo que llegó a ser Emerson, Lake & Palmer en su momento más enfermo. No fueron, ciertamente, los mejores, y otras bandas como Banco del Mutuo Soccorso o los Premiata Forneria Marconi (el máximo exponente del género en Italia) lo superan por mucho, pero eso no les quita lo grandioso, lo excéntrico ni lo innovador. En fin, que hablamos de grandes, de una propuesta muy buena y sumamente original. Pero para qué se los digo yo: mejor escúchenlos a ellos.


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