lunes, 19 de abril de 2010

De Epistemología a Filosofía de la Mente


Voy a ser franco con todos ustedes desde el comienzo: yo no sé cuáles seguirán siendo los verdaderos alcances de la epistemología tal y como la conocemos. En palabras más sencillas, que el debate filosófico acerca del orígen y naturaleza de los conocimientos podría estar a punto de encontrarse en un doble camino hacia el callejón cerrado o hacia toda una nueva teoría que, de hecho, ya no es el tipo de filosofía al que estamos acostumbrados cuando hablamos de "epistemología". Y esto que digo no se basa en meras indagaciones y suposiciones personales, no: creo que desde el desarrollo de filosofías como las de Davidson (cf. El mito de la subjetividad) hasta textos más actuales, como los de Blackburn, Churchland o Fodor, el estudio del conocimiento como tal está cada vez más ligado a otros de intersubjetividad, hermenéutica y, en primer plano, los estudios sobre la mente que emprende, precisamente, la filosofía de la mente.
Claro que podría estar tomando un mal punto de partida: ¿por qué hacer una separación tan brusca entre epistemología y filosofía de la mente? Bueno, eso es sólo una estrategia. No se trata de que una teoría cancele a la otra, sino que mi punto es que, poco a poco, la segunda va a integrar a la primera, como de hecho ha venido haciéndolo en los últimos años de debate entre filósofos.
¿Las ventajas? Bueno, creo que los estudios de neurociencias tal y como van desarrollándose hasta el momento son un valle muy fértil, y empiezan a permitirnos una comprensión, todavía temblorosa, pero cada vez más afirmada, del funcionamiento del cerebro. Y, dado que los fenómenos del conocimiento (la mente, los sentidos, los procesos de razonamiento, etc.) se producen en el cerebro, los problemas relacionados a ellos podrían tener un mejor campo donde crecer y desarrollarse en la forma más explicativa posible dentro del marco de trabajo de esta filosofía en particular que es la de la mente.
Pero eso sí: no caigamos en los errores que podemos evitar. Plantear la desaparición de la epistemología clásica, al estilo reflexión-debate tal y como se ha venido planteando desde hace siglos, con sus ventajas y desventajas, sería ridículo, y hasta contraproducente. Ninguna disciplina, ninguna estrategia, tiene por qué desaparecer sólo porque un grupo opine que debe hacerlo. Esta es, insisto, sólo una opinión: que la filosofía de la mente tiene un alcance en cuanto a los problemas de la epistemología de los que ninguna otra rama de la filosofía puede prometerle.
Bien vista, la filosofía de la mente es un tipo de filosofía muy pertinente al siglo que nos ha tocado vivir: el desarrollo de los estudios en neurociencias, de la mano con el camino realizado por la filosofía y la psicología, son garantía de un resultado, como mínimo, interesante. A mí, en particular, me llama mucho la atención todo el debate, tanto por sí mismo como por el tipo de herramientas que puede prestar a otras áreas de trabajo como son la fenomenología (en su etapa post-husserliana y sin esencialismos ni nada parecido) y el existencialismo.
No quisiera cerrar esta nota sin recordar, de pasada, ese sabio aforismo de Wittgenstein (Sobre la certeza) en el que nos recuerda que el lenguaje es una caja de herramientas. Bueno, pues lo mismo pasa con el conocimiento: se trata de hacerse con un arsenal de herramientas críticas que nos permitan, todavía, dar otro vuelco al asunto, aunque no sepamos con qué objetivo, pero con toda la entrega del mundo. La filosofía, de todos modos, es apasionante.

domingo, 18 de abril de 2010

Unas "Bulerías" al paso

A ver quién no se desmaya. Veamos de qué va el asunto: en primer lugar, Paco de Lucía, el hombre que es capaz de hacer que una guitarra suene como a tres o cuatro al mismo tiempo (no, sus oídos no les engañan: es una sola guitarra), en el toque; en segundo lugar, Camarón de la Isla, voz de polvo, vino y piedra, en el cante. Lo que se dice la España neta encarnada en dos figuras legendarias que, para esta ocasión, se ponen lado a lado, sólo para nuestro deleite, a interpretar Bulerías. Para todos los que creían que lo sobrenatural no existe. ¿La única reacción posible? Pues ya lo saben: ¡Salud, coño!

viernes, 16 de abril de 2010

¡Atención, obispos del mundo!


De más está decir, después de tanto tiempo lanzando ataques a diestra y siniestra, que adolezco de una náusea profunda y terrible ante el cristianismo en general y ante Benedicto XVI en particular. ¿Ante todo el cristianismo? Bueno, en lo que respecta al dios que adoran, sí; en lo que respecta a los seres humanos que llevan sobre su pecho esa etiqueta, no. Y más de uno sabe muy bien que cuento entre mis amigos, y aún entre mis grandes amigos, no sólo a cristianos, sino aún a un sacerdote y teólogo. No es lo mismo el traje que el hombre, eso lo sé muy bien; y que hay cristianos que tienen ideas bastante claras y críticas sobre su propia posición como cristianos, el humanismo y las consecuencias de sus creencias, también.
Pero una cosa es eso, y otra muy distinta lo que respecta a otros ciertos cristianos (católicos, apostólicos y todo el cuento que quieran) de cuyos nombres no quiero acordarme. Si, si: Herr Ratzinger a la cabeza de toda la comitiva. ¿Por qué tanto ataque, se preguntarán algunos, por parte de un hombre como yo que dice no defender ideología alguna y que, por tanto, no tiene regla con la que corregir nada? Pues porque, con regla o sin ella, hay que mantenerse siempre de pie, con los ojos muy abiertos y la mente despierta, con toda la lucidez del mundo para poder realizar las críticas pertinentes. Y lo digo desde ahora: puedo tolerar cualquier creencia, con o sin ataques, pero siempre con el respeto que toda creencia merece, así se aleje de las mías; pero no respeto ni en lo más mínimo la hipocresía, que es uno de los mandamientos del Papa y de la mayor parte de su gente.
Y ahora repito el título de esta nota: "¡Atención, obispos del mundo!" Pero el que tiene algo que decirles no soy yo, en este momento, sino Hans Küng, sacerdote y teólogo suizo, que acaba de publicar en los diarios de todo el mundo una Carta Abierta a los obispos de alrededor del globo, con un llamado muy interesante: plantear ellos mismos una crítica y las posibilidades de una reforma fundamentándose, sobre todo, en las conclusiones del Concilio Vaticano II, donde se dejaron en claro muchos puntos respecto al cristianismo y a la profesión del sacerdocio que Ratzinger parece haber olvidado del todo, a pesar de haber participado en ese Concilio junto con el mismo Küng. Empezando por algo más que básico: la lealtad se la deben, ante todo, a su dios, no al Papa, sea cual sea su nombre. Y dado que el susodicho es un ser humano, ¿pueden actuar los obispos y sacerdotes del mundo como si su palabra equivaliese a la de alguna divinidad? Da mucho que pensar, ¿no?
De más está decir que posturas de este tipo, que no por ser cristianas dejan de ser críticas y lúcidas, me parecen admirables. Así es, lectores míos: esta vez, la copa la levanto por un sacerdote y teólogo cristiano, y hasta propongo un brindis bien clavado en la garganta. Salud, Küng, y ojalá imperara sobre el catolicismo una visión más cercana a la tuya, no por ideologíao dogma, sino en cuanto a lo critico de la misma.
La Carta Abierta la pueden leer accediendo a la página de cualquier periódico (o, en todo caso, de casi cualquiera). De más está decir que recomiendo su lectura. ¡Y a ver si algo sucede de una vez por todas, en algún rincón del mundo o en el patio del Vaticano! Entretanto, esperaremos. Y seguiremos con los cinco sentidos bien atentos, que siempre hay moscas, y hay que estar listos para hacer notar el trozo de leña que tienen metido algunos en el ojo.

El de la foto, damas y caballeros, es el hombre del momento, Hans Küng.

miércoles, 14 de abril de 2010

El retorno de Cartier-Bresson


Una noticia interesante (de esas de las que me entero sin que me sirva de mucho, porque todo me queda demasiado lejos, para variar): leo en la página de "Magnum Photos" (www.magnumphotos.com) que acaba de empezar una vasta exposición de la obra de Henri Cartier-Bresson, ese genio de la fotografía documental que, sin embargo, no podemos dejar de considerar un verdadero artista del lente. Y es un notición, porque esto es algo que no sucedía desde hace... ¡algo más de 30 años! Bueno, eso sí no lo sabía, y me parece sencillamente increíble que pueda haber pasado tanto tiempo sin que a alguien se le ocurriese sacar el polvo de las fotografías de un genio como éste.
¿El lugar? Bueno, ya dije que un poquito lejos de estos lares, aunque alguno de los lectores norteamericanos podría aprovechar la cercanía. La exposición se está realizando en el Museum of Modern Art (MoMA) de Nueva York, en doce vastas secciones, con un total de 300 fotografías, de las cuales, informa Magnum Photos, un quinto son desconocidas para el público (en otras palabras, inéditas).
Cartier-Bresson... si, si: un fotógrafo que, definitivamente, dio un par de patadas sobre lo que la gente pensaba que era coger una cámara de fotos. Y es que, por su compromiso con la imágen, Cartier-Bresson es algo más que un gran fotógrafo: es un ejemplo de lo que significa vivir la fotografía. Y, de paso, un maestro, que supo, como lo sabe Francesco Cocco, encajar lo documental con lo estético, para hacer de la imágen algo más que una denuncia: una reflexión, una forma de mirar el mundo, una crítica ya no sólo a lo retratado y lo que lo rodea, sino al espectador mismo, que está más que invitado a cuestionarse. Si no entienden una palabra de lo que digo, están más que invitados a dar un vistazo a sus fotografías de tema urbano o suburbano, donde pasiajes y retratos se convierten, de un modo u otro, en una naturaleza muerta que, sin embargo, no se resigna, y continúa latiendo.
Aunque sea un poco tarde (es decir... ¡treinta años!), y porque más vale tarde que nunca, no puedo dejar de aplaudir esta iniciativa ni, mucho menos, la consecuente retrospectiva fotográfica, muy completa y muy bien armada, por lo que puedo notar a través de Internet. Esta noche, levanto mi copa por la exposición; y, sobre todo, por Henri Cartier-Bresson, que más que bien merecido se lo tiene. Hasta el fondo, muchachos, ¡salud!

Para saber un poco más de la exposición (que lleva por título Cartier-Bresson: The Modern Century), pueden entrar a la página de Magnum Photos, cuya dirección escribí un poco más arriba. Y díganme si la fotografía que está en la cabecera no es, sencillamente, genial en cada uno de sus detalles.

lunes, 12 de abril de 2010

Una inquisición (llamémosle abuso de cojudez) contemporánea


Déjenme que les cuente mi versión de los hechos: había estado releyendo el Tratactus de Wittgenstein con un amigo, discutiendo cada uno de los puntos para poner en contraste nuestras interpretaciones; al cabo de algo así como una hora y media, m amigo se fue para su casa, y yo encendí mi computadora pensando, en tono jocoso, si realmente tenía sentido todo ese análisis obsesivo que es, efectivamente, el Tratactus, y (recuerden que en tono jocoso) si alguien necesitaba realmente una lectura semejante. Hasta que llegué, de pronto, al blog de Víctor Coral, "Luz de Limbo", donde me encuentro con una entrada titulada Injusticia. De más está decir que hay dos o tres personas en el mundo a las que obligaría a leer el libro de Wittgenstein no dos, sino cuarenta veces por lo menos.
La noticia: acaban de echar de El Comercio a Óscar Malca, escritor y periodista, autor de esa película inolvidable (por lo buena o por lo mala, el punto es que inolvidable) que se llamó Ciudad de M, y editor desde hace doce años de la revista semanal "Somos". ¿El motivo? Bueno, pues hay que remitirnos a lo escrito por Beto Ortiz en su blog, ampliamente citado por Coral en su entrada: "¿La razón oficial? Al informar sobre el escándalo de los abusos sexuales cometidos por curas católicos, "Somos" había incurrido en falta contra la línea editorial (¿les suena) [yo repito: ¿les suena?] y los principios del prístino heraldo de la independencia y la veracidad. / ¿La razón verdadera? En la edición de "Somos" de la semana pasada, más exactamente en la muy glamorosa y codiciada sección "Circo Beat" Malca había osado incluír una foto del periodista Fernando Ampuero quien es, por lo demás, uno de los más antiguos inquilinos de las páginas del jet-set limeño". (Para todos los lectores extranjeros: "Circo Beat" es una página de sociales de la revista "Somos").
¿Dónde está el pecado? Bueno, los peruanos recordarán el viejo problema de los petro-audios, el rol que desempeñó Ampuero en él, a la editorial del diario haciendo de él un Galileo contemporáneo y, ante su negativa de seguir el ejemplo del físico italiano y retractarse, su despido de El Comercio. Tras lo cual, Ampuero pasó a figurar en la "lista negra" del diario, y con ello al silencio. Claro: nunca apareció en "El Dominical" señalando sus diez libros favoritos, como si lo hicieron en cambio un montón de anónimos; ni se mencionaron las presentaciones de sus libros en las agendas culturales de la sección Luces. Bueno, ese ya es un temita por sí mismo.
Y, de aquello a esta parte, mandar al hombre que lleva doce años como editor de la revista a hacer las maletas y repetir las líneas de la Orquesta Mondragón, "Adios, adios", ya es otro tema. Un error metido de lleno en el lodo del otro. Yo me pregunto, si un diario está comprometido con su público y con la realidad... ¿luego la realidad es un espacio en que no existen Fernando Ampuero, Augusto A. Rodrich, Pablo O'Brien y demás? ¿O es que la realidad que nos ofrecen está sesgada, llena de falacias de énfasis, con lo que su compromiso vendría a valer tanto como un billete de cincuenta y cinco soles? Cada cual saque sus propias conclusiones.
Yo, por mi lado, citaré de nuevo a Beto Ortiz: "En qué parte del mundo se despide a un periodista sólo por una foto de sociales? Only in Perú." Y sí, yo que no me caso con nadie, gritaré con él ese "¡Abajo!" que tanto hace falta. Será porque yo mismo soy periodista, y siento empatía por estas víctimas del sistema (venga, Foucault, dí algo); será porque la hipocresía siempre me ha parecido un cáncer sobre el que todos deberíamos fijar nuestra atención antes de andar diciéndole a todo el mundo cuál es su problema; será porque, sencillamente, actitudes como éstas me parecen francamente absurdas. No lo sé; a lo mejor Wittgenstein tiene algo que decirle a alguien. A lo mejor y no dejaría de estar de acuerdo conmigo cuando digo: "Cojudeces para los que se las traguen". Y a ver si nos vamos dejando, de una vez por todas, de seguir metiendo la cabeza de lleno en algunas cojudeces.

Foto: Óscar Malca, claro está.

domingo, 11 de abril de 2010

Baudelaire


Ya que apenas si ha pasado un par de días desde su cumpleaños, creo que la ocasión es meritoria para invocar (pero bueno, ¿cuál no lo es?) al siempre escurridizo y sin embargo preciso Charles Baudelaire, ese pedazo de genio de poeta que escandalizó al siglo XIX y que ha pasado a convertirse, hoy, en una suerte de templo literario, al punto que toda la literatura del siglo XX hasta nuestros días tiene una deuda enorme con él. Con sus palabras, ciertamente, pero también con su reputación, con su fama, con su eterna manía por llamar la atención, con tal de hacer notar que él, poeta, es un ser enfermo, maldito, un "raro", usando la palabra de Darío.
Porque hay que decir las cosas como son: Byron y Shelley fueron, antes que él, malditos; también lo fue el Marqués de Sade. O Nerval, ya que hablamos de franceses. Pero hay algo distinto en Baudelaire: todos los malditos se regocijaron en esas cosas de las que el común de las gentes trataba de escapar: el fracaso, la derrota, el vicio, la crueldad, la marginación... pero Baudelaire lo hizo con una entrega muy especial, que pasa del regocijo. Creo que la mejor forma de hacerme entender es citando al poeta. Cuidado, lectores míos: sopesen con mucho cuidado el peso de los versos que siguen, y saboréenlos bien antes de tragar. Estos versos pertenecen al poema que lleva por título El muerto alegre, a ver si entienden a lo que me refiero:

En una tierra fértil, llena de caracoles,
quiero cavar yo mismo una fosa profunda,
donde a mi gusto pueda meter mis viejos huesos
y dormir en el olvido cual tiburón sobre las olas.

Hasta este punto, ¿se va entendiendo lo que digo? Recuerdo que hace un tiempo, releyendo el poema, lo que más me llamó la atención fue eso de la tierra "llena de caracoles". Un detalle tan sencillo, casi se diría que tan inocente... bueno, pues que ahí está metido todo ese genio que fue Baudelaire, toda esa dicha ante la muerte. Un verdadero "Muerto alegre". La siguiente estrofa no es menos fascinante:

Odio los testamentos y odio las sepulturas;
antes de suplicar una lágrima al mundo,
preferiría, vivo, invitar a los cuervos
a ensangrentar sus picos en mi inmunda carcasa.


A Baudelaire se le ha dicho de todo: que es un genio, una mierda, un "posero", el padre de la modernidad, el padre de la poesía maldita, un romántico, un simbolista, un decadente, un peligro público, etc. Pero lo que de verdad importa es, creo yo, eso que nosotros nos hemos quedado de todo lo que fue Charles Baudelaire, ese trozo que le hemos arrancado. Poeta de sí mismo, del infierno y poeta de poetas. Y, de paso, un hombre que no se avergüenza de ser "hijo de la derrocha y el alcohol, sobrino del dolor, primo hermano de la necesidad", como el Jaro de la canción de Joaquín Sabina, ni se hace el menor problema con escupir de lleno en el rostro de la sociedad, de lo bien visto, de lo "políticamente correcto" y de lo ético. ¿Por qué no? Un poeta, hubiera dicho él, tiene cosas más banales e importantes en qué pensar.
Si a mí me pidieran hacer un día una antología personal con los poetas que más han marcado mi vida y a los que más leo (y eso que no son pocos), creo que a Baudelaire le daría las primeras páginas. Cierto que otros como Gautier o Nerval han escrito mejores versos, pero nignuno de ellos logra una lectura total tan cerrada y perturbante como Baudelaire. Yo jamás dejo de volver una y otra vez a sus páginas; y esa, se los aseguro, es una de las mejores costumbres que mantengo a lo largo de mis años. ¿Qué les puedo decir? Baudelaire es un escritor con el que de verdad disfrutaría meterme una buena borrachera y conversar toda la noche (en Pisseli, of course; o en La Noche, ya que andamos en estas).

viernes, 9 de abril de 2010

Un premio para nuestro cafetín


Como lo oyen (o leen, en realidad): resulta que Ronald A. Orellana, habitual lector y fiel comentador de este espacio abandonado de dios en la web al que recurrimos al "coffee style", acaba de pasarle un singular premio-cadena, que los bloggers dan a otros bloggers, y a sus blogs, para honrar y laurear sus esfuerzos. De más está decir que mi agradecimiento es gigantesco, y que me cuesta mucho, pero lo que se dice mucho, terminar de entender palabras como las que me ha escrito (entre otras cosas, que mi blog es uno de los mejores blogs literarios de latinoamérica, ¡qué joder!). Gracias, Ronald, y gracias también a mis habituales (y no tan habituales) lectores, que de un modo u otro siempre están allí alentando un trabajo tan vano y tan lleno de pequeños grandes momentos como este.
Ahora, pasemos a lo del premio.
El premio que ha sido concedido al "Café de Desencuentro" es uno llamado "Vale a pena ficar de olho nesse blog" (traducido, "Vale la pena fijar el ojo en este blog"). Según mis capacidades hermenéuticas, esto quiere decir que mi blog es digno (o, en todo caso, tiene momentos dignos) de lectura. ¡Y yo que pensaba que andaba para el culo la mayor parte del tiempo! ¡Y que conste que lo digo sin el menor rastro de falsa modestia! (Bueno, bueno... quizá un mínimo gramo, pero hagámonos los tontos, ¿vale?). Muchos dirán que esto es una payasada, un premio sin sentido, y sin embargo me cago en todos esos comentarios: yo me quedo de lo más contento. Aceptar este premio, dicho sea de paso, me compromete a un par de asuntos. En primer lugar, a elegir otros cuatro blogs que yo debo acreditar como merecedores de la misma prenda. Bien, vayamos a mis elegidos:
1.
"Opciones Avanzadas Ltd." (opcionesavanzadasltd.blogspot.com): blog español dirigido por alguien que se hace llamar "dvd", y que, al márgen de si estoy siempre de acuerdo con lo que dice, que a veces sucede y a veces no, es un excelente blog, con muy buen ojo para lo que escribe, y que merece muchos más honores de los que su propio autor aceptaría.

2.
"Pelirrojeando" (pelirrojeando.blogspot.com): de mi gran amigo Lucho Hildebrandt, que aunque no anda muy actualizado, tiene notas de mucho interés y, sobre todo, un gran sentido del humor.
3. "Viajes, fotografía y algo más" (arturobullard.blogspot.com): aunque suene a amor de familia, la pura verdad es que es un blog de viajes y de fotografía de primer nivel, con muy buenos textos y una selección de fotos extraordinarias, como notará enseguida cualquiera que se de un salto por alí.
4.
"Stop play and rec... favor de rebovinar" (favorrebovinar.blogspot.com): pese a tener muy poco tiempo en funcionamiento, el blog de mi hermanísimo Víctor Castillo se perfila como un blog de primera calidad, sobre todo en tanto que blog periodístico, del que los lectores pueden sacar algo más que un dato curioso: una verdadera experiencia de lectura. Que este premio sirva de empujón.
Claro que me gustaría nombrar a muchos otros; a mi buen amigo Víctor Coral ni le digo nada, porque las palabras están de más, y lleva un blog tan preciso y formidable que no hace falta nada de nada para demostrar nada a nadie. Y a mi tocayo, Santi Guillén, que lleva un blog muy personal y, sin embargo, buenísimo, le digo que el suyo es uno de los blogs que leo con el corazón más cerca de la boca.
Bueno, hay una segunda condición que viene atada a este premio: tengo que publicar una frase de mi autoría en esta misma entrada. Bueno, bueno... pues hagámoslo pronto, y disculpen el pudor. La frase que voy a poner la pensé hace ya un par de años, cuando vivía en Buenos Aires (tan lejitos de casa), y si a alguien le molesta que esté en latín, pues lo siento mucho, pero que se joda: así la pensé la primera vez (llevaba mi primer curso de latín), y así se quedó: "Tempus exsilio in terriblis est". (A lo mejor y hasta está mal escrita: "El tiempo es terrible en el exilio"). Con esto me despido, repitiendo mis agradecimientos, y esperando que a alguien se le ocurra levantar una copa por el Café de los desencontrados. Si es así, pues salud, ¿no?

A los que he nombrado ganadores del premio: si se animan, tienen que repetir los pasos que yo he realizado (nombrar otros cuatro ganadores y escribir una frase de su autoría), además de publicar en la misma entrada la imágen que he colgado más arriba.

jueves, 8 de abril de 2010

Cortázar "Rebovinado": el regreso del Perseguidor


Mi más que hermano, Víctor Castillo, acaba de clavarme un puñal de inspiración fría en el medio del páncreas sin saberlo. Como quien charla con su insomnio, me doy un paseo por su blog, "Stop, play and rec" (favorrebovinar.blogspot.com), y me topo con que evoca un viejo relato en el que, vaya escándalo, hace mucho que no me paraba a pensar. Ni más ni menos que El perseguidor, donde una de las mejores plumas de Julio Cortázar hace pulular por París a un saxofonista que, todo el mundo lo sabe, sin importar qué nombre le pongan en el cuento, no es otro que Charlie Parker, "The Bird".
Y quién lo duda: nadie se puede cansar de releer ese cuento (a menos que sea el más absolutista de los anticortazarianos), como bien lo dice Víctor. Como quien escucha una canción de Parker: las mismas viejas notas son, en cada ocasión, una nueva aventura, otro viaje que se ha cagado del todo en las censuras y que... Bah, a la mierda con las palabras. Parker es Parker.
Como quien se sienta a fumar un cigarrillo mientras conversa con su insomnio, echo a andar una canción de "Bird" (Bluebird), y pienso en ese cuento que no leo hace ya... qué, ¿tres, cuatro años? Y sin embargo, el sabor y los olores siguen vivos en mi memoria, inexorcisables, por suerte. Yo no sé lo que piense el resto del mundo al respecto (sobre todo los cortazarianos, que son, y sobre todo en Buenos Aires, una escuela férrea y a veces hasta terrible), pero yo afirmaré sin temores que, para mis pobres gustos, el Cortázar de libros como Rayuela y unos pocos más puede ser olvidado sin demasiados temores: me quedo con el de Las babas del diablo, el de Todos los fuegos el fuego, el de la mayor parte del Bestiario y, cómo no, con el de El perseguidor. Olé por Cortázar. Olé por Parker. Levanta esa copa, insomnio amigo.

Un videíto: Charlie Parker y Dizzy Gillespie, "The duck", tocando juntos Hot house. Provecho.

lunes, 5 de abril de 2010

Darle a la guitarra, ¿es suficiente?


A decir verdad, hoy no pensaba escribir nada. Tengo trabajo medio atrasado, lecturas pendientes y un prospecto de levantarme muy temprano mañana por la mañana que, a decir verdad, me da náuseas sólo por la impresión. Pero es que hay cosas con las que uno se topa de repente que... Bueno, mejor háganse una idea ustedes mismos, a ver si están de acuerdo conmigo o no.
En fin, que todo el mundo sabe quién es Jimmy Hendrix, o por lo menos se hace una remota idea acerca de su persona. Y no es para menos: reconocido como uno de los mejores guitarristas de todos los tiempos, una leyenda del rock, un revolucionario de la guitarra, o en todo caso el hombre que le prendió fuego a su fender sobre el escenario de Woodstock, allá por el 69. A mí, personalmente, su música nunca me pareció de otro mundo; pero no por ello dejo de reconocer que el hombre fue la vanguardia de las vanguardias en el mundo de la guitarrería, y que casi todo lo que hizo no lo había hecho nadie antes de que a él se le ocurriese pisar el escenario.
Y, como para hacer llorar a todos los que dicen que no hay nada nuevo bajo el sol, hoy me entero de una noticia fascinante, hilarante y muy, pero que muy, picante. Ya que no bastaba con darle duro a la guitarra, Jimmy Hendrix va a aparecer, durante once minutos de gloria, como protagonista de una cinta pornográfica, dándole esta vez con todo lo que tiene a dos mujeres (¿les irá a prender fuego también?). ¡Cómo! ¿No me creen? Pues dense una vuelta por "El jardín provado" y lean la noticia con sus propios ojos. Sólo tienen que pinchar el link que está en la lista de blogs. En todo caso, si la noticia es falsa, pues me lavo las manos, que no soy yo quien anda inventando las cosas.
Claro que espero de todo corazón que no sea así, y que de verdad exista tal filmación. Hay que preguntarse quiénes siguen, de paso: ¿Janis Joplin y Rocco Sigfriedi? Bueno, esa es improbable. ¿Y qué tal Jim Morrison y Bettie Page? Pues no estaría mal. En fin, que habrá que andar atentos, no vaya a ser que se nos pase semejante novedad. Y Hendrix, entre tanto, muy contento llevando al colmo de los paradigmas eso de "Sexo, drogas y rock n' roll". ¡Como para no perdérselo!

Fuente de la noticia: www.jardinprivado.com
Fuente de la imágen (bastante reveladora, por cierto): mybuddieslive.com

domingo, 4 de abril de 2010

Y si los ojos se cierran, la boca canta: adiós, Jesús Vásquez


Casos como este son los que nos dejan sin otra opción que servirnos el luto en un vaso de cerveza, para levantarlo bien alto y brindar antes de echárnoslo a la garganta. Ayer, 3 de abril, murió María de Jesús Vásquez, mejor conocida como Jesús Vásquez, y mucho mejor aún como la "Reina y Señora de la canción criolla". Y no metamos los pies en ese vulgar llamado al orgullo patrótico, por favor: quedémonos, mejor, con su magnífica voz latiendo en la memoria, los brazos sobre los hombros del amigo y cantando a todo pulmón y a toda chela en su honor, que es el tipo de homenaje que merece una mujer como ella.
El título de Reina, dicho sea de paso, le queda muy bien: esa figura majestuosa y esa voz llena de ecos profundos no merecen menos. Y yo digo: que así se la recuerde, carajo, como a una reina de algún cuento romántico que nos leyeron de pequeños.
Se que cuantos han oído su voz entederán muy bien todo esto que digo, y compartirán mi emoción. Aquí, si, diré que los peruanos lo entenderemos, porque somos los que han crecido y envejecido con sus canciones sonando en la radio, a punta de taberna y lágrimas. Para todos ellos, y para el público no-peruano que cae a veces por este rincón virtual, dejo un videíllo que he sacado de Youtube, una interpretación magistral de esa canción no menos memorable que es Todos vuelven, y que quizá alguno conocerá mejor por la versión de Rubén Blades (otra pieza maestra). Por lo demás, un muy sentido brindis, y a destapar esas cervezas. Salud.

Fuente de la imágen: onlinehome.us

"El Diablo está entre nosotros"


"Por más que se rían los periodistas", agregó el que hablaba, como esperando a que todos nos echemos una carcajadita. ¿Su nombre? Juan Luis Cipriani; ya lo saben, cardenal de la Iglesia Católica, el men del Opus Dei y del mundo del sacerdocio en el Perú, bla bla bla, bla bla bla. Palabras pronunciadas en ocasión de una misa por Semana Santa, para terror de los devotos a los que todo este discurso sobre el Diablo pueda sonar a novedad.
En la misma línea de ataque nos encontramos con otros enfurecidos acusantes: Gabriel Amroth (profesión: exorcista oficial del Vaticano) anunciando que no es nada más ni nada menos que el Diablo el que lleva todas las culpas de los sacerdotes acusados por pedofilia; y a la cabeza, Herr Ratzinger, alias "El Papa", apuntando con sus alabardas a los ateos, esos seres a los que encuentra como un problema en el Plan Divino, en el Humanismo (¿pero qué demonios entiende él por humanismo?) y a los que más que seguramente quiere ver pudriéndose en el Infierno del que él mismo mandó a reabrir las puertas, luego de que el establecimiento fuese clausurado por Juan Pablo II.
En semejante avalancha tribunal, yo no puedo dejar de preguntarme por cuán profundo puede ser el verdadero significado de estos ataques, con la frase de Cipriani a manera de proemio. De acuerdo con las perspectivas de Cipriani y de Amroth, el mundo está poblado de íncubos, súcubos y demás, que se escurren cada noche por entre las sábanas de los hombres para tentarlos, o susurran órdenes pecaminosas en sus oídos cuando nadie los ve. Ya sólo falta que uno de estos señores aparezca un día de éstos acusando a un bebé de ser el hijo de un íncubo, cosa que no sucede desde hace ya unos buenos cuantos siglos (¿XV? ¿XVI?); y no en vano se tomaron la labor los padres de la iglesia en traducir el significado de la palabra latina "incubus", que originalmente significaba "pesadilla" a secas, a una variante con mucho más contenido, relacionando las pesadillas a la labor de una clase particular de demonio, los íncubos, cuya variante femenina vendrían a ser los súcubos, y que atacan, precisamente, durante el sueño, no sólo en forma de malos sueños, sino también de terribles y, seguramente, muy agradables seducciones.
Venga, hombre: ¿dónde está de Diablo? Si es un ente en sí mismo, un agente del mal, que es lo que afirma la iglesia, entonces habría que pensar de qué lado es que está luchando realmente. ¿Del lado de los pobres ateos que sólo quieren llevar adelante una existencia por sí mismos, o de los sacerdotes pedófilos y de los obispos que contribuyen a la causa con su silencio? ¿De parte de los humanistas a los que Ratzinger ha tachado de inhumanos por su falta de creencias religiosas, o de la voz de la censura y la discriminación religiosa, que supone que todo aquel que ha errado el camino ha de ser corregido (entiéndase esta palabra en toda su profundidad) para que el Plan Divino (Opus Dei, Civitas Dei, o lo que quieran) pueda ser llevado a cabalidad, por el bien de una humanidad diezmada?
Este debate, en todo caso, lo estoy planteando desde los mismos términos en los que juega la Iglesia Católica y sus dirigentes y voceros. Yo, personalmente, no considero que el bien y el mal sean palabras de contenido ontológico, sino que más bien se ajustan a una serie de objetivos, finalidades y prejuicios culturales. ¿El Demonio? Por ahí anda, sí: cada uno sabe reconocer al suyo en el espejo. Aunque se rían los sacerdotes.
Algunos gnósticos pensaban que, tras su muerte, Jesús fue derrotado en los infiernos por Satanás, que ascendió al Trono en su lugar al tercer día, rigiendo desde entonces los destinos de la humanidad (bien visto el asunto, el dios anterior a la aparición del cristianismo era tan cruel y despiadado que no estaría de más preguntarse si, de haber sido realidad todo esto, no estamos mucho mejor con el Diablo que con dios). La Semana Santa vendría a ser, entonces, una celebración del triunfo del Demonio. Y, tomando en cuenta la calidad de los representantes del supuesto dios en la Tierra... bueno, ¿dónde está, al fin y al cabo, el Diablo? Seguramente entre nosotros.

Fuente de la imágen: bam-superstar.blogspot.com

miércoles, 31 de marzo de 2010

Velitas para Clapton


Y la piñata en forma de aguja (como quien realiza un acto simbólico al echársela abajo). Pero alguien que tenga un encendedor a mano prenda las velas de una vez por todas, hombre, que hemos llegado tarde a la fiesta (lo siento mucho, mis lectores, pero tengo una agenda imposible): hace dos días, el 30 de marzo, Eric Clapton, virtuoso de la guitarra y leyenda del rock y del blues a lo largo y ancho del globo, celebró su cumpleaños número 65; y, pese a sus constantes anuncios, sigue sin retirarse, para nuestra fortuna.
Todo un enigma, el bueno de Clapton... yo ya no sé qué me tiene más fascinado: si sus composiciones (sinceramente geniales), sus solos ("I like the blues, men") o lo bien que se mantiene pese a la suma de sus años de vida y todos esos otros en que el hombre se hechó todo lo que pudo a la vena, la nariz, el hígado y los pulmones (un verdadero misterio, digno de Mr. Holmes). ¡Quién sabe! A lo mejor y es un Fausto más del mundo del blues, y ha hecho un pacto con el demonio como se supone que lo hizo su ídolo, Robert Johnson -al que no esté al día, tiene que escuchar el disco de Clapton, Me and Mr. Johnson, donde se manda con toda una serie de covers de ese genio maldito del blues.
Bueno, misterios sobrarán siempre en el mundo de la música (volvamos a preguntarnos qué pasó con Paco Herrera, si quieren, o qué es en realidad David Bowie, o si Roger Waters tiene límites). Y si algo podemos conocer, o al menos disfrutar, es la misma música: 65 años, de los cuales muchos han sido dedicados a grabar y grabar y grabar y tocar y hacer conciertos y organizar conciertos y... En fin, que mejor nos dejamos de palabras, levantamos una copa en son de brindis y nos dejamos arrastrar por el fino torrente de notas que Eric Clapton tiene para ofrecernos. En vistas a ello, les dejo un video: una grabación en vivo de una de las mejores y más famosas canciones de Clapton (probablemente mi favorita de su repertorio). Hablo, cómo no, de Layla. Sigue así, hombre...



Fuente de la imágen: realmusicpeople.com

domingo, 28 de marzo de 2010

Cuando una lectura da el tiro por la culata: "Mujeres", de Charles Bukowski


Pocos escritores se ganaron un odio tan fervoroso por parte de las feministas como Charles Bukowski (como bien se hace notar en su larga entrevista con la Paviano, que lleva por título Lo que más me gusta es rascarme los sobacos); y, si en un momento parecía que con sus cuentos y poemas era ya suficiente para mantener en pie un regimiento de mujeres resentidas, las cosas se tornaron más fuertes, y los odios más negros, con la aparición de una novela que ya parecía una "amenaza" (así lo hubieran entendido las feministas) desde el título: Mujeres. ¿Pueden imaginar a ese montón de locas histéricas arrancándose los pelos y poniendo el grito en el cielo, con la queja de que su sexo estaba siendo "cosificado" y reducido a un mero "espectro sexual"? (Bueno, hay feministas a las que imagino capaces de decir y hacer muchas cosas, y siempre están al borde de un ataque de nervios, como diría un título de Almodóvar).
Bukowski siempre se sintió confuso ante estas reacciones; claro que disfrutaba enormemente echando leña a los fuegos, y metiendo el dedo (y algo más) en las llagas, pero de todos modos no entendía esos odios. Se lo dijo a la Paviano: que en sus libros, de hecho, eran normalmente las mujeres las que lo maltrataban a él, o lo cosificaban, por su fama o por su pene o por lo que fuera. Recordemos, sino, ese cuento genial en que una mujer empieza a reducir a su esposo hasta que éste llega a medir quince centímetros: entonces, la esposa lo lleva en la cartera y lo usa de consolador.
¿Y qué hay de Mujeres? Bueno, es una novela que se presta a algunas lecturas interesantes. ¿Es todo sexo, alcohol y groserías? A decir verdad, nada de cuanto escribió Bukowski es tan sencillo, y de hecho hay toda una maquinaria detrás de este montón de cochinadas. Como ya lo decía Los Angeles Times sobre este libro, "Mujeres parece una historia sobre sexo y borracheras, cuando en realidad es un poema sobre el amor y el dolor". En torno, claro está, a esa relación siempre disímil: el hombre y la mujer, el lenguaje siempre impreciso del sexo, las interrogatorias.
Y eso tampoco es todo, porque la travesía sexual en que Henry Chinaski (el alter-ego de Bukowski) se ve envuelto es, al mismo tiempo, un proceso de formación y de aprendizaje donde cada mujer es un nuevo guiño de un universo indescifrable y a menudo cruel: el de las mismas mujeres. Esta es una segunda lectura bastante llamativa y compleja, que se esconde entre el follaje de la otra vorágine, tan llena de pechos, coños y semen como de botellas, vómito y pastillas. Al final, como siempre, Bukowski se lleva el último guiño del ojo, y puede reírse de nosotros, sus lectores, que hemos caído en su trampa una vez más. Olé, Charles.

"Cada mujer es diferente. Básicamente parece que sean una combinación de lo mejor y lo peor, lo mágico y lo terrible. Estoy contento de que existan, de todas formas"
Charles Bukowski, Mujeres.

martes, 23 de marzo de 2010

Nacionalismo Porno


Que cada país tiene un carácter distinto, es algo que creo nadie estará dispuesto a negar: su historia particular, el correr de su cultura, de su arte, de sus costumbres e ideologías, otorga a cada nación (hablando en general) una serie de características particulares que los hacen distintos o semejantes a otros pueblos. Claro, esto es casi lo obvio, ¿no?
Pero he aquí un tema interesante, un viejo post del blog "Jardín Privado" (www.jardinprivado.com) en el que trata de resaltar las tendencias más representativas de la pornografía realizada en cada país. No podemos negarlo: la pornografía es, aunque a muchos no les guste reconocerlo, una expresión cultural, tanto como lo puede ser la vestimenta, la literatura o la lengua. Es reflejo de una realidad tanto como es un discurso y, de paso, un producto, y de hecho no estaría nada mal plantearse la posibilidad de realizar todo un estudio acerca de la cultura, estudiada desde su pornografía. En fin, que paso a transcribir la lista en cuestión (aunque aún no termino de decidirme acerca de si estoy de acuerdo del todo con algunos de sus puntos, pero claro que esto es harina de otro costal), para todo aquel al que pueda interesarle, que imagino no serán unos pocos.
  • Porno Alemán: Este es un porno agresivo y raro, asqueroso para muchos, que no sigue reglas, que hace que el televidente se pregunte si todo lo que ve es real o meramente ficción, con una gran riqueza de categorías: abusos y violaciones (fingidos pero con gran realismo), bukkake, escatología, gordas, orgías a gran escala, pissing, viejas (entre 70 y 80 años, realizando actos sexuales con jovencitos).
  • Porno Americano: Abundan las felaciones, sexo interracial, tríos. Las pornstars a medida que van entrando en años comienzan a participar en las películas MILF.
  • Porno Argentino: Se dedican a hacer films tipo gonzo, combinando el sexo fuerte con entrevistas tipo casting a las chicas, sus guiones no son muy elaborados, pero mantienen una trama a seguir.
  • Porno Brasileño: Las actrices de las películas han sido ya actrices de televisión, bailarinas, cantantes, modelos o ex parejas de personalidades deportivas o del espectáculo. Hay una gran variedad racial entre los participantes de los films: europeos, indios, negros, orientales, la mayoría luciendo pechos y glúteos voluminosos.
  • Porno Español: La calidad de este porno va en gran aumento, pululando las películas del corte amateur y las de prostitutas que se dejan grabar en su trabajo.
  • Porno Francés: Predominan las categorías de jovencitas, maduras y pornstars, donde las protagonistas, modelos de gran belleza, se rodean de lujos, con lencerías costosas.
  • Porno Holandés: Hay un marcado predominio de las categorías de amateur (tipo casting), muy jovencitas, maduras y parejas.
  • Porno Húngaro: Hungría es la Meca del mundo pornográfico, preferida para grabar películas sobre la amplia gama de fetiches que hay, combinado con unas actrices bellísimas.
  • Porno Inglés: Las categorías reina son amateur (en todas las edades), gordas, pechos grandes y pornstars.
  • Porno Italiano: Existen varias categorías, pero la que manda la parada desde hace tiempo ya es la del estudiante seducido por sus profesoras.
  • Porno Japonés: Las categorías predominantes son: bondage, bukkake, fetiche (colegialas, disfrazadas de chicas manga, peludas) y orgías multitudinarias (donde las mujeres son muchas y los hombres no más de tres). Cabe destacar que la exhuberancia en estas películas no se da en cuanto a pechos o penes grandes, la discresión de los vestuarios y escenarios permite que no se desvíe la atención de los protagonistas.
  • Porno Portugués: Aunque con algunas excepciones, el porno líder es el amateur, recién comienza a despertar esta industria debido a la escasez de actricez y el puritanismo del país en sí.
  • Porno Ruso: En el pasado lo que predominaba en los tiempos del comunismo era la elaboración de películas en ambientes sórdidos por su falta de pulcritud, con actrices mal maquilladas, poco atractivas y carentes de gracia y atavíos. También predominaron las películas con enanos, minusválidos y personas deformes. Ya la actualidad marca la diferencia con películas de jovencitas que escasamente tienen la mayoría de edad en escenas con mujeres maduras.
Foto: Más de alguno la recordará, supongo, porque ya levantó sus polémicas por estos lares. Fuente: tp4ww.com.

lunes, 22 de marzo de 2010

Poesía para el filo de la madrugada


Bueno, y la pura verdad es que... ¿en qué otro momento? Pues nada: al filo de la madrugada, y como lo dice él mismo, "en el último trago". Porque lo cierto es que pocas cosas han habido en este ancho mundo que se parezcan a José Alfredo Jiménez, que sean capaces de desgarrar así una guitarra ebria y echar al aire unos versos tan malditos y cargados de la más amarga (y dulce) nostalgia.
¿Cuántos años han pasado desde la primera vez que escuché alguna de sus canciones? Imposible saberlo: esas voz querida y lijosa está clavada muy profundo, y sólo sé que he crecido escuchándola en casa de mis abuelos, o repatriada en la guitarra y el canto de mi propio abuelo, en tantas noches de familia, de amigos o de copas.
Que la gente diga lo que quiera: a mí, nadie me quita de su pedestal a Jose Alfredo Jiménez, ese poeta de cantinas y de plazas que ha hecho a la canción mexicana lo que es el día de hoy, y que nunca ha sido superado por hombre alguno (que, entre las mujeres, está la Vargas, y ahí ya no digo nadita nadita). ¿Quieren una tajada o, mejor dicho, un sorbo de esta copa? Pues hágase lo que les digo a continuación: el que quiera, que lea estos versos primero, así sin más, y luego que le ponga "play" al video que está más abajo. Como para ver a la poesía a los ojos y, cómo no, estremecerse.

En el último trago
Jose Alfredo Jiménez

Tómate esta botella conmigo
y en el último trago nos vamos.
Quiero ver a qué sabe tu olvido
sin poner en mis ojos tus manos.
Esta noche no voy a rogarte,
esta noche te vas de deveras.
Qué difícil tener que dejarte
sin que sienta que ya no me quieras.

Nada me han enseñado los años,
siempre caigo en los mismos errores.
Otra vez a brindar con extraños
y a llorar por los mismos errores

Tómate esta botella conmigo
y en el último trago me besas.
Esperemos que no haya testigos
por si acaso te diera vergüenza.
Si algún día sin querer tropezamos
no te agaches ni me hables de frente.
Simplemente la mano nos damos
y después que murmure la gente.

Nada me han enseñado los años,
siempre caigo en los mismos errores.
Otra vez a brindar con extraños
y a llorar por los mismos errores.

Tómate esta botella conmigo
y en el último trago nos vamos.


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