miércoles, 29 de abril de 2009

Playing for Change

¿Qué es Playing for Change: peace through music? Y, más aún, ¿qué decirles de ello? En un caso como este, mejor es ver y oír por uno mismo: adelante, vale la pena. Es el gran proyecto de Mark Johnson: la música por el cambio. Visiten www.playingforchange.com si quieren saber más.

De todos modos, yo recomiendo que, sin embargo, revisen primero esta dirección: http://www.youtube.com/watch?v=Us-TVg40ExM

domingo, 12 de abril de 2009

El inmortal Petronio

Contra el mal prejuicio de quienes dicen que cuanto es viejo es aburrido (un prejuicio que peca de viejo, dicho sea de paso), yo creo que siempre existirá un contraargumento irrevocable: Petronio.
Petronio fue, de alguna forma, el primer hombre moderno y el máximo representante de tiempos, los de la Roma de Nerón. ¿Es ésto paradójico o imposible? Más bien, todo lo contrario. Como todo buen romano de sus tiempos, Petronio fue lúdico y fino, corrupto, hedonista y suicida; lo que lo hace brillar entre sus contemporáneos, sin embargo, fue su visión crítica, su interpretación (a menudo casi onírica) de lo que fue la Roma imperial: sus homosexuales y sus putas, los juegos, las calles, los personajes casi imposibles, la lujuria, los placeres... hacen de Petronio una suerte de Henry Miller antiguo: un hombre con una nueva visión de la realidad, capaz de traducirla a palabras vivas. La Roma de los Césares ha sobrevivido en Petronio; las palabras han soportado más que el Coliseo.
Al hablar de las palabras me refiero, obviamente, al Satiricón, al que acaso podríamos considerar la primera novela de la historia. Escrita en prosa, narra la historia de Encolpio, un joven romano que hará de testigo de la vida urbana del viejo Imperio Romano. En su camino aparecerá de todo: desde prostitutas y estafadores hasta banquetes en suntuosos palacios y charlas filosóficas. Más no digo, que mala costumbre es la de andar contando libros (claro que, en este caso, hay un plus, y es que, al estar incompleto -pues la mayor parte de la novela se ha perdido con el tiempo- ofrece muchísimos vacíos que llenar libremente, lo que siempre es un deleite agregado a la hora de leer; si se quiere ver una ejecución genial de este arte de volver a crear lo creado, siempre se puede recurrir al Satiricón de Federico Fellini, que es una obra maestra).
Y, en todo caso, y por cerrar esto con una última reflexión, cuando se piensa en las costumbres de los antiguos romanos, en los banquetes, en las orgías, en las matanzas, en el sadismo... ¿quién puede decir que los antiguos romanos, pese a haber quedado tan atrás en el tiempo, sean aburridos?

domingo, 29 de marzo de 2009

Weston, Mapplethorpe y Araki: el velo vivo, o el Erotismo

Ante todo, quiero disculparme con quienes sigan esta página por lo lento que se mueve: ya saben cómo es el tiempo, y lo escaso que resulta a menudo, o lo fugaz; espero poder, en adelante, preocuparme más por este blog, de paso que los invito a todos a publicar sus propias entradas. Ahora sí, a lo nuestro:
El erotismo, de sobra se sabe, es viejo como la especie humana: pruebas de ello son, de este lado del mundo, las pinturas y vasijas que representan actos sexuales o armadas de enormes falos de las culturas incaicas y preincaicas; del otro lado del mundo, la lista puede ser más larga: Petronio, Ovidio, Catón, Boccaccio, Carracci, Aretino, el primer Moratín, Casanova, Roger Dashwood, el Marqués de Sade, Restif, los "Filósofos Libertinos"... Pero, de la aparición de la pornografía a estas alturas de la historia, ¿dónde termina el arte y dónde empieza el porno? No cabe duda: el tema es para ser tratado larga, muy largamente... Pero algo puede decirse, y es que el erotismo sigue teniendo arte, y de los más grandes. Hace poco hablaba de Pasolini, que es uno de los grandes "erotistas" del siglo pasado... ahora quiero hablar de otros hombres, de tres grandes fotógrafos y, en la medida que artistas, filósofos de la condición humana (que no hay gran artista que no lo sea).
¿El arte tiene que ser bello? Creo que esa pregunta es ilusa: muchos párrafos de Miller o Sartre, muchas escenas de Pasolini o Ferreri, muchas pinturas de De Szyszlo, demuestran que no es así: el milagro estético, la catarsis si se quiere, no tiene por qué basarse en la "mera" belleza: hay un arte de lo sucio, una estética del morbo, un gozo de lo terrible. Y, del otro lado, y ahora sí hablando directamente del erotismo (y no necesariamente del más refinado), ¿no hay belleza en los cuerpos desnudos acaso? ¿No se opera una suerte de fórmula mágica ante la imágen o la evocación del acto sexual? In arte veritas est morta: "En el arte, la verdad está muerta". Una nueva vida se opera en el deleite de las grandes obras, donde tienen que morir, necesariamente, nuestros tabúes y prejuicios, nuestra moral y todas aquellas premisas que teníamos por "Verdades"; de ese modo, podemos volver del arte con una nueva forma de mirar, y poner en juicio todo aquello en lo que creemos antes de volver a tomarlo como nuestro, dejando mucho de lado, adquiriendo muchas otras cosas.
Los tres hombres a los que quiero presentarles son una propuesta de ese tipo: entrar en ellos (como pasa con Sade, con Durrell, con Tunick o con Tinto Brass) es una invitación a pulir nuestras miradas, a replantear todo aquello que creíamos era el sexo, de paso que el lugar que ocupa en la "Naturaleza Humana", por usar un nombre pasado de moda.
En fin, dejo aquí las palabras y, mejor, los invito a apreciar el arte. Los hombres en cuestión son Robert Mapplethorpe, Edward Weston y Nobuyoshi Araki. Por ser esta una sencilla presentación, no profundizaré más en la obra de cada uno de ellos, ni incluiré más que una foto por autor, al menos de momento. El resto se los dejo a ustedes.

1."Sin título" - Nobuyoshi Araki
2."Desnudo" - Edward Weston
3. Robert Mapplethorpe



martes, 3 de marzo de 2009

Pasolini, o el mito de un Ángel Caído

Este jueves, 5 de marzo, es el cumpleaños número 87 de Pier Paolo Pasolini, que en este año cumplirá, a su vez, 34 de muerto. Ante estas cercanías, pues, bien merece la pena volverse hacia lo que fueron la vida y obra de uno de los más curiosos y polémicos genios del siglo pasado.
Y es que, si tuviese que elegir una palabra para describir a Pasolini, ésta sería "Pasión", con todos los significados que ella acarrea. Pasión en cuanto vivía y creaba con una intensidad sin límites y una mirada lúcida y certera que lo abrazaba todo en una imágen precisa y magnífica; pasión en tanto que padecimiento, en carne viva, de todos los dolores que padece la raza humana, tanto en materia social y política como existencial (lo que le significó tantos problemas y enemigos, tanto dolor y tanta violencia... no en vano fue enemigo de todos los sectores políticos de Italia, ni militó en nombre de los más miserables, ni conoció la incomprensión, ni generó tanto asco, ni conoció la muerte bajo las ruedas de un coche una y otra vez).
Pero Pasolini es todo eso y algo más; un constante algo más, de hecho: más que su politicismo y su mirada dura, más que su homosexualidad, más que su muerte, más que la angustia existencial y hasta física (todos los sentidos de "Náusea") que nos genera. Sólo encuentro una forma de llamar a este "algo más" que incluye y trasciende todo lo que fue y es Pasolini: un ángel caído, que se lanzó a sí mismo al exilio para vivir y sufrir con los hombres, un humano más que humano.
Permítaseme graficar lo que digo. Hay una obra de Eduardo Adrianzén titulada Demonios en la Piel: la pasión según Pasolini, que trata de la vida y obra del cineasta y escritor italiano. En una escena, un joven aspirante a director le ruega aceptarlo como aprendiz y, ante la negativa de Pasolini, procede a sacarle en cara el ser un acomodado más, alguien incapaz de comprender la miseria y la esperanza de los miserables; luego, empieza a golpearlo, hasta dejarlo reducido en el suelo, mientras dos amigos suyos lo sujetan para que no termine de lincharlo. En ese momento, Pasolini se levanta muy serio; casi se llega a adivinar un fuego secreto en su mirada: él es Pier Paolo Pasolini, un ser infernal, casi el padre de la angustia, el hombre que dirigió Teorema y Mamma Roma, el que años después dirigiría Saló o las ciento veinte jornadas de Sodoma... Casi con el temple de un Dios infraterrenal, se acerca lentamente al joven, que ahora lo mira asustado, y se inclina hacia él... el público espera algo violento, algo oscuro y terrible... y, cuando la tensión amenaza con partir las cuerdas, Pasolini besa la frente del joven y se aleja...
Ese es el Pasolini del que hablo, el de una mitología de lo humano, el ángel que se corta las alas y se baña en el polvo... el que por amor a la humanidad canta con sordidez su condición de miseria y muerte, el profundo vacío de su existencia... y le besa en la frente.
Abrumador, grandioso y sucio: eso es Pasolini. Brillante como cineasta, poeta, ensayista y novelista, la fecha en que se celebra su nacimiento es una buena excusa para volvernos a su vasta y múltiple obra, que jamás correrá el riesgo de agotarse.

martes, 9 de diciembre de 2008

Last FM

No son novedad las paginas de Radio por Internet: ¿quién se va a sorprender? De hecho, pareciera que nuestro siglo hubiese olvidado el asombro (de donde nace la filosofía, segun Aristóteles). Sin embargo, pocas opciones ofrecen los servicios que Last FM: en lugar de empujarte a un azaroso mar de posibilidades musicales, tan poco conformes a los gustos tan a menudo, Last FM nos brinda la singular opción de crear una colección propia, a la que podemos agregar la música por título, autor o disco, a la vez que, por cada autor, ofrece una lista de autores similares o relacionados que nos permite ampliar no solo nuestro programa "radial", sino también nuestro conocimiento de bandas y artistas.
Luego, la música de tu colección es incluída automáticamente a una emisora personal, a la vez que puede ser ordenada en otras listas que uno mismo puede crear y configurar. Más allá de ello, puedes contactar con otros usuarios, ver sus gustos musicales y enviar mensajes. Todo un universo de posibilidades musicales.
Para acceder a la página en cuestión, ingresa la dirección web: http://www.lastfm.es/ y, una vez dentro, crea una cuenta. Es probable que debas descargar una versión de java, que la misma página te ofrecerá en caso que no la tengas. Y, luego, a buscar, conocer y escuchar. El índice ofrecido de autores y temas es enorme (no falta la presencia de un grupo como Frágil), y la satisfacción está asegurada.

domingo, 7 de diciembre de 2008

Ceguera

Pasados tantos años de la publicación de la novela de Saramago, Ensayo sobre la ceguera, ha aparecido, finalmente, su versión cinematográfica, titulada Ceguera, ya estrenada en Buenos Aires, dirigida por Fernando Meirelles (director, entre otras producciones, de la sensacional Ciudad de Dios).
De sobra estamos acostumbrados ya a la común (y a menudo bizantina) disputa que se levanta al comparar la versión escrita con su equivalente cinematográfico; quepa, pues, señalar que la pleícula en cuestión, a este respecto, es bastante apegada a la fuente escrita (sin caer por ello en los excesos en que cae, por ejemplo, la última versión de El mercader de Venecia). Lo crucial, en el filme, sin embargo, es la fascinante interpretación visual de la novela: la sordidez de los escenarios, las imágenes grotescas y desesperadas, la confusión que nace del juego de penumbras (fiel al estilo con que esta escrita la novela, cuyo exceso de comas y carencia de guiones y puntos seguidos confunden, también, las voces) y, finalmente, la recurrencia al color blanco, cuyo sentido es obvio (la ceguera blanca).
Para aquellos no familiarizados con la novela, baste decir que narra la misteriosa epidemia de ceguera blanca que, de pronto, afecta a todo el mundo. La única que parece no caer presa de la enfermedad es la mujer de un doctor, que se convierte en guía y protectora de un grupo de ciegos, a través de la terrible realidad que les toca en suerte vivir.
Baste sumar, pues, que el despliegue de los caracteres más crudos y bajos de la humanidad, una vez puesta en situaciones límites, es captado con una intensidad digna del mismísimo Pasolini; la escenografía brilla por su perfección. Sin ser, pese a todo, una obra genial, la película es muy buena, y decididamente digna de ser vista.

Bienvenida

Saludos a todos aquellos que, por caminos erráticos o no, hayan venido a dar a este sitio, tan baldío como nuevo, y aun a la expectativa de un futuro que rebase los primeros latidos. Bienvenidas sean, tambien, la creatividad y la critica, la encomia y la polémica (siempre con educación, claro está), la charla y la opinión, aún el chisme, si no se le jalan los pelos. Este sitio pretende ser, pues, y como su mismo nombre lo indica, lo mas cercano posible a un café, con cuanto ello significa (claro que, para tomar café, habrá que hacérselo en casa), del desencuentro porque aquí no hay quien se vea el rostro, además de, hay que reconocerlo, cuanto de bello tiene tal palabra (en última instancia, el nombre de "Café Virtual" siempre me pareció aberrante y antipoético, más propio de un salón de chat que de nada). Así pues, que sean bienvenidos a lo que pretende convertirse en una comunidad, similar a la que se construye en ciertos cafetines y bares. Y, como hubiera pensado Bukowski, que la noción de comunidad nos brinde, ya que no esperanza, al menos algo con qué entretenernos y una que otra resaca.
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