domingo, 10 de enero de 2010

Las rosas y el vinagre de Sabina


Ninguna imágen le iba tan bien a Joaquín Sabina: regando las rosas con vinagre, y cáptense todas las interpretaciones posibles si se quiere. Hace ya mucho que tendría que haber hablado de esto, pero recién ayer cayó en mis manos Vinagre y rosas, el último disco de Sabina; y, como con todos sus discos, tenía que darme un momento para escucharlo de inicio a fin, cigarrillos en mano, antes de decir nada. Pero eso está hecho, y hay que decirlo: qué discaso.
Escuché más de una crítica mala del disco, es cierto; pero la pura verdad es que he quedado sorprendido. Dicho sea de paso, creo que la de Sabina ha sido una evolución muy interesante: ahora, a sus cuarenta y veintiuno cercanos, ha llegado a un espacio en el que hacer un tema para que se convierta en "hit" ya no parece tan importante, y cada palabra parece estar en su sitio. Porque sí, señores: hay unas letras maravillosas. Otras se tambalean un poco (Tiramisú de limón no termina de convencerme, aunque a lo mejor tengo que volver a escucharla), pero hay unas que demuestran, con creces, la etapa de madurez postsabinesca a la que ha llegado Sabina, como quien se echa unos tragos con su propia caricatura, y brindando a su honor.
Claro que un nuevo disco siempre plantea dudas, y uno enseguida los compara con los anteriores. Pero hay que pasar un poco de eso y fijarse en cada detalle: estas canciones (sobre todo algunas como Viudita de Clicquot, Nombres impropios o Menos dos alas) son verdaderas joyas, obritas maestras. Y no sólo lo digo por la letra: a todos los que acusen a Sabina de que su música es sencilla y poco pensada, échenle una segunda oída, y fíjense con especial atención en los arreglos, que no en vano tiene Joaquín a un Toñito García de Diego y a un Pancho Varona en sendos lados, bien armados de piano y guitarras.
Pero no nos vayamos por las ramas, y digamos claramente que el disco de Sabina está más que muy bien, y mucho mejor de lo que esperaba. Como ya lo dije un poco más arriba, pasa de los "hits" y de los estribillos pegajosos, pero guarda una poesía y unas canciones formidables. Dicho en mis términos, merece más de un par de copas.

4 comentarios:

Rosario dijo...

¡Es uno de los mejores disco que he escuchado en mi vida! No sólo de Sabina, sino de la música en general... Muy buena la crítica! :)

Santiago Bullard dijo...

Gracias, Rosario. A mí también me pareció un discaso.

Arturo Bullard dijo...

Excelente Critica Santiago y Extraordinario Disco, para mi gusto hay un par de canciones un poco flojitas pero en general es un gran CD no hecho para gente que recien quere o se anima a escuchar Sabina (creo que no lo entenderian), sino hecho para gente como tu, yo y muchisimos otros que ya tenemos a SAbina dentro de nuestra sangre, un Sabina que es parte de nuestro dia a dia, de nuestras vidas.
Un abrazo
Arturo B

Ronald Adolfo Orellana. dijo...

Haré lo posible por conseguirlo.

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