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domingo, 30 de enero de 2011

La del sábado: Monty Python - "Always look on the bright side of life"

Esta vez no puede quejarse nadie, porque fueron advertidos todos de que nuestra sección de los sábados sería atrasada para el día siguiente, es decir hoy. Pero, como sé que hay quienes se toman esto muy a pecho que a lo mejor y hasta se ofenden con mis tardanzas, pues para esta entrega he elegido una canción diferente, magistral y, por si fuera poco, divertida. Los Monty Python, creo yo, no necesitan presentación alguna; y los que sepan por qué lo digo recordarán haber visto alguna vez una película sobre un mesías que no era exactamente el mesías pero que por algún motivo se las vio complicadas y terminó como un mesías cualquiera... en fin, que no voy a arruinarle a nadie la película. Pero eso sí: tengan por seguro que no hay nadie, pero nadie, que no tenga una sonrisa bien dibujada en el rostro cuando termina esta canción (que es la única que podría cantar un grupo de crucificados, creo yo). Y la dejo aquí, para que suene después de todas las resacas que vienen haciendo cola y, así, podamos tener el empujoncito que nos hace falta para poner el pie en esta semana que recién arranca. La he tomado, dicho sea de paso, no de la película Life of Brian (el que no la haya visto, hágalo), sino de la puesta en escena que hicieron los Python hace unos años en el Royal Albert Hall, y viene con la letra para que puedan cantar a coro desde sus casas y estresar a sus tías o hermanas de pasada. Que la disfruten, señores, que esto es existencialismo puro, y del bueno (¿alguien imagina a Sartre montándose un show con los Hermanos Marx?). .


domingo, 28 de noviembre de 2010

Ha muerto un genio: adiós, Leslie Nielsen


Señores, todo lo que puedo pedir en este momento es algo de silencio, una copa (o una botella entera) bien en alto y, porque él mismo lo hubiera querido así, un chiste y una carcajada general. Acaba de morir uno de los grandes, un Genio de esos que nacen una vez cada mucho tiempo, una de esas estrellas de la pantalla de brillo verdaderamente original y único; y el suyo, dicho sea de paso, era el de las carcajadas más sanas y sonoras de la historia del cine, como no se las había oído desde los Hermanos Marx o los Tres Chiflados. Obviamente, sólo puedo estar hablando de una persona: el actor canadiense Leslie Nielsen, al que la muerte fue a buscar finalmente a sus ochenta y cuatro años, y nada me cuesta creer que, cuando la vio llegar, el actor la recibió con una broma en los labios.
De sobra sé cuán profundamente están sintiendo muchos esta noticia. Todos los que hayamos visto alguna vez Airplaine! o la saga de ¿Dónde está el policía? (The naked gun) sabemos muy bien qué es lo que se ha perdido: una forma única de entender la comedia, y mucho más aún de encarnarla. Y con una entrega tan absoluta que el total de películas en las que ha aparecido deben llegar a la centena. ¿Otros títulos que me gustaría recordar, como quien dice, al paso? Spy hard, Acusado sin razón, Drácula muerto pero feliz y aún Mr. Magoo
Realmente, cuesta creerlo. En lo que a mí se refiere, espero contar pronto con la presencia de algunos de mis amigos para mandarnos una maratón de sus películas, cervezas en mano. Ahora, todo lo que puedo saber con certeza es que, si existe una vida después de la muerte, dios y el diablo deben estarla pasando bomba con tremenda compañía. Botellas arriba, muchachos, y que queden bien vacías. ¡Salud!


miércoles, 22 de septiembre de 2010

A la caza del "Sentido de la Vida"


Pero, eso sí, con carcajadas de por medio. Después de todo, ni la más desgarradora reflexión existencial tiene por qué echar de menos el buen sentido del humor. Por lo menos, eso es lo primero que nos dejan en claro los fabulosos Monty Python en esa película a la que llamaron (¡y con cuánto tino!) The meaning of life. Que es, hay que decirlo desde ya, una verdadera joya, un baldazo de agua tibia, una obra maestra del cine, la comedia y, de paso, de la filosofía en el mejor sentido de la palabra. 
A ver, a ver... una carta de presentación: se trata de abrir bien los ojos y resolver las grandes Preguntas (sí, sí: con "P" mayúscula) arrojándolas al absurdo para después pasar la redecilla y recoger las respuestas. La película es un repaso por todas esas cuestiones que llevamos (o deberíamos llevar) atracadas en la garganta o en el pecho, desde el nacimiento o la muerte hasta la donación en vida de órganos, y darles el giro indispensable para recordar que, si la vida es un valle de lágrimas, pues también podemos llorar de la risa. ¿Por qué no? Si no, basta con evocar esa magistral escena de esa otra obra maestra de los Python, Life of Brian, en la que los crucificados entonan todos juntos: "Always look on the bright side of life". 
Si pensamos en toda la carrera de los Python, creo que no es del todo injustificado decir que The meaning of life fue su obra cumbre. Se desarrolla como un ensayo narrativo a la vez que como un chiste de los más picantes. Todo ese sentido del humor, de la sátira, de la más dulce de las acideces, salta a brillar en esta película con una luz única en su especie. 
Dicho sea de paso, y por si a alguno se le pasaba este dato... ¿cuántos de ustedes sabían que Terry Gilliam (director de películas como Miedo y asco en Las Vegas, Brazil o El imaginario mundo del doctor Parnassus) es uno de los miembros de Monty Python? Como lo leen. Y en The meaning of life, así no lo tengamos como director (esta vez le tocó a Terry Jones), lo podemos ver encarnando una serie de personajes que van desde un limpiador de ventanas hasta un pez. Y con la mejor de las compañías: los siempre geniales Graham Chapman, Eric Idle, John Cleese, Michael Palin y, claro, el mismo Jones. In other words, Monty Pyhton, damas y caballeros. In other words, la mejor pensada de las locuras. 


martes, 3 de noviembre de 2009

Leslie Nielsen, un genio


No sé si muchos estarán de acuerdo conmigo o si pensarán que hablo por hablar, pero lo cierto es que si Leslie Nielsen no recibe, como mínimo, un Óscar honorario, dejo de creer del todo en la Academia. De hecho, habría que preguntarse, de arranque, por qué no existe el Óscar a mejor comedia, o al mejor actor cómico. A mí, por lo menos, me basta con recordar alguna de las escenas de Leslie Nielsen para que automáticamente me entren las ganas de reírme... por no decir que de arrastrarme por el suelo de la risa.
Si podemos creer en los clásicos, entonces tenemos que reconocer que hay clásicos para cada género. Pero un clásico no parece que pudiera ser cualquier cosa: es como si tuviera un olor particular. Me dicen que Casablanca lo tiene; yo puedo decir, por mi lado, que lo tienen La dolce vita, Una Eva y dos Adanes y Chinatown, entre otros. Y fíjense en el detalle: cada una de las películas que he nombrado es radicalmente distinta a las demás. Pues bien: del mismo modo, la trilogía de The naked gun o Airplane! pertenecen a esa especie de filmes que, ni bien los vemos, nos hacen sentir, entre carcajada y carcajada, que estamos ante algo distinto: un clásico. Y, entre los muchos motivos que pueda tener este fenómeno, uno de los más importantes (si no el más), quién lo duda, es la genial actuación, el gesto siempre preciso, de Leslie Nielsen.
Más que a la de Chaplin y Cantinflas, pertenece a la especie que nació de los hermanos Marx (como los Tres Chiflados). Hoy por hoy, creo que podemos reconocerlo como uno de los mayores actores cómicos de cuantos han pasado por un escenario. Y, sin lugar a dudas, creo que merece, por eso mismo, un reconocimiento de alguna otra forma, no porque lo necesite, sino porque nosotros se lo debemos. Pasarán los años y nos seguiremos riendo hasta las lágrimas con sus personajes; su pedestal tiene templo propio, y es muy alto, aunque no todo el mundo pueda notarlo.

domingo, 25 de octubre de 2009

Esas comedias de antaño...


Tal y como están las cosas por estos días, casi no tengo opción de ir al cine a ver una comedia. O, mejor dicho, lo hago cuando los italianos, españoles (olé, Alex de la Iglesia) o los ingleses nos dan placer de hacernos llegar alguna, porque son unos genios del humor; pero... ¿qué pasó con los norteamericanos? Porque todas las comedias familiares y las películas de parodia que se han hecho en los últimos años son... bueno, sencillamente aburridísimas, o se las ven negras y tienen que apelar a lo grotesco, a lo sucio y a lo incómodo para provocar un par de risotadas vacías. Pero hubo un tiempo en que esto no fue así, y los Estados Unidos tenían una pequeña escuela de genios del humor satírico y de la parodia para hacer que nos revolquemos, literalmente, de la risa.
Creo que podríamos llamarla la escuela de Mel Brooks: un humor sencillo pero lleno de detalles inteligentes, muy bien pensado y, sobre todo, lleno de sorpresas que no tenían más objetivo que el de hacer que el público se destornillara de la risa. ¿Una breve lista? Veamos: las dos películas de Airplane (en español, ¿Dónde está el piloto?), Space Balls, Spy Hard y demás, sumando todas las secuelas del tipo Locademia de policías, Locademia de pilotos o The naked gun (¿Dónde está el policía?). Es decir, ese género cinematográfico que generó un culto tan especial y que, ahora, los realizadores parecen haber olvidado (aunque es cierto que series como Family guy no lo hacen, y un brindis por ellas).
La gran pregunta es, ¿por qué degeneró tanto la comedia norteamericana? Que, lo repito, no digo que no haya hecho buenas películas en los últimos tiempos (Roadtrip, por ejemplo); pero es que como las de entonces no han vuelto a hacerse, y no comprendo los motivos. Es decir: son buenísimas y tienen mucho público; pero parece que la gente prefiere ver basura del estilo American Pie (que ni siquiera me ha regalado una sonrisa), o comedias familiares del estilo Más barato por docena o todas esas en las que uno o dos chiquillos bastante estúpidos salvan al mundo (y digo "todas" porque hay infinidad de películas que repiten este argumento), que gozan de la curiosa característica de no poseer ni el más mínimo grado de humorismo.
Yo, por mi lado, prefiero hacer una búsqueda exhaustiva y encerrarme a ver esas comedias de antaño, que sin importar cuántas veces las veas no dejan de hacerte reír, y entre las que Leslie Nielsen figura como uno de los dioses proncipales. Un brindis por ellas, y a seguir buscando (algunas son realmente difíciles de encontrar en estos días). Por lo demás, a los que no entiendan de qué estoy hablando, hagan caso a lo que les digo y búsquen alguna de las que he mencionado antes: no se van a arrepentir.


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