martes, 27 de julio de 2010

Un infierno perfecto: "Melodrama", de Jorge Franco


Es uno de los monstruos más enigmáticos, fascinantes y sórdidos de la última literatura latinoamericana, y habría que preguntarse si de verdad existe alguien capaz de competir contra él. Supongo que así es como tiene que empezar a hablarse de una novela como Melodrama, del colombiano Jorge Franco (que presentará hoy su nuevo libro, Santa suerte, en la FIL Lima). Una obra poblada de fantasmas, que camina por callejones desolados y llenos de mierda y suciedad con la angustia clavada en cada uno de sus poros y que, encima, tiene el valor de hacernos ver la belleza de todo ello.
En otras palabras, que se trata de una novela de gran intensidad y sumamente compleja, que hace de la sordidez una virtud, en la que se entabla la más portentosa tensión entre el estar vivo, el ir muriendo y el estar más que muerto. El personaje principal, un homosexual, sabe que tiene una enfermedad mortal (Sida), y avanza por el pasillo oscuro que es su vida rumbo a una muerte que él sabe que lo está esperando. Casi no hay olor a esperanza, y cuando éste aparece, es sólo para apretar aún más el nudo que ya está en torno al cuello (de los lectores, si quieren). Ya se imaginarán lo que voy a decir: que se trata de una novela genial, sí, pero para la que hay que tener estómago y nervios de acero.
La fama ha saludado a Jorge Franco Ramos por otras causas. Rosario Tijeras es uno de los mayores éxitos de la literatura colombiana más reciente, y ya se ha hecho no sólo la película, sino también la telenovela. El libro es espectacular, vertiginoso, pero no es más que la primera llama del infierno que viene preparándose, y que recién abre sus puertas en Melodrama. Libro que, por algún motivo, parece pasar más o menos desapercibido, pero creo que eso es algo que no va a quedar así por demasiado tiempo: llegará el día en que la gente descubrirá todo el peso de sus páginas, y Melodrama tiene todo lo necesario para convertirse en un clásico de la literatura latinoamericana. Y, si esto no llegase a suceder, pues qué importa: el libro seguirá allí, como una trampa para los incautos y atrevidos, en los márgenes del cánon (tan caprichoso e inseguro).
Como comentaba hace unos días, Fernando Ampuero comparó este libro con Pedro Páramo de Juan Rulfo. Esto sucedió en la preentación del libro, en la FIL de hace unos años (todavía en el Jockey Plaza). Luego de escuchar estas palabras, Franco confesó que leía la novela del mexicano todos los años, para contagiarse lo más que pudiera de su genio. Según mi humilde parecer, lo logra. ¡Y de qué manera! Los fantasmas que pululan por las páginas de Melodrama tienen una corporeidad abrumadora, y la lectura es vertiginosa como el salto de Altazor en el vacío (aunque mucho más cruda).
A todos los que puedan interesarse por mis recomendaciones literarias (y creo que soy un buen lector) les digo que no dejen de dar un vistazo a este libro, que es lo que seguramente sucedería si lo encuentran en los estantes de una librería. Ya habrán notado que no tengo un solo "pero" que sacar a relucir, y eso es porque creo que, tal como está, la novela funciona a la perfección. Sé muy bien lo difícil que puede resultar elegir entre las obras de los autores nuevos o jóvenes; pero vale la pena echar una luz sobre estas tinieblas. Melodrama no tiene pierde: le guste o no al lector, tenga por seguro que no va a pasar como un librito más. Eso queda prometido.

2 comentarios:

Jorge dijo...

Mil gracias!!

Santiago Bullard dijo...

Gracias a tí por escribir un libro semejante. Pronto empezaré con "Santa suerte". Esperemos tenerte pronto de vuelta por estos lares.

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