miércoles, 8 de junio de 2011

La institución de la Originalidad


¿Quién no ha tenido alguna vez, cuando sale a la calle, mientras camina por una acera abriéndose camino por entre la gente que viene andando en camino contrario, la sensación de que se encuentra hundido en medio de una masa informe de seres sin rostro ni voz, de sacos de carne y huesos que marchan como por inercia para dejar de existir ni bien les damos la espalda o en cuanto doblamos la esquina? O, peor aún, ¿quién no ha llegado a pensar, con horror, que tal vez nosotros mismos somos un pedazo más en ese anónimo y callado mosaico? La muerte del individuo, tragado por las fauces furiosas de la vida contemporánea, esa en la que queda tiempo para todo menos para la vida, donde la muerte se parece a cualquier cosa más que a la muerte. 
Creo que todos (o casi todos) hemos pasado (o paseado) alguna vez por esta pesadilla sartreana, por este infierno de espejos, aceras y luz de sol. Pero no es más que una cara de la moneda, y tiene un reverso. Reverso que, tal vez, no sea tan terrible, pero que comete otro pecado que, en cierto modo, es hasta peor: el de la ridiculez más superficial. Tanto, que hasta casi dan ganas de volver al mundo de la colectividad y el anonimato.
Yo no sé por dónde es que tantas personas arrancan de la premisa "sé tú mismo, sé original" la absurda conclusión "sé diferente". Es cuando la gente da ese salto que uno, cuando sale, se siente hundido de pronto en otra comedia del absurdo. Aunque tal vez, dadas las pintas a las que algunos se sienten obligados a imponerse, sea más preciso decir que uno se siente perdido en Marte, o en la luna de algún planeta en Alfa Centauri. Rebeldillos, artis, bizarrines de poca monta, punkies de revista de modas. Y todos ellos sin la más mínima convicción, empujados por el deseo de distinguirse de los otros pero con la cabeza más vacía que la tumba de Lorca. 
Ahora, que no es que esté mal que a la gente le dé por vestirse, hablar o pensar como le salga del culo hacerlo. Yo mismo me encajo la cachucha que me regaló mi abuelo algunas noches, y sólo porque me da la regaladísima gana de hacerlo. El problema, el malestar, empieza cuando de pronto la gente se siente obligada a hacerlo, cayendo en su fuga de la alienación en la más grande y jodida de las alienaciones. ¿Qué quieren que les diga? Hoy en día, no hay nada que sea menos original que ser original. El "ser diferente" se lleva el puñal al cuello cuando todo el mundo se lo toma a pecho. 
Ojo: que no hayan confusiones. No estoy hablando de la forma de vestir, sino que la tomo de ejemplo para hablar de algo que está mucho más metido en las cabezas y los esfínteres de la gente. ¿Cuántas veces me he topado con tipos de esos que hablan abusando de las mayúsculas, defendiendo ideas y creencias que parecen haber nacido de un viaje de ácidos y que no tienen ni podrían tener el más mínimo nexo con la realidad, usando tonos de voz impostados mientras juran por la oscuridad (con sus tres obvios puntos suspensivos) o por Snoopy? 
Los gustos que se imponen esta clase de personajes son otra materia digna de interés. Yo puedo entender que a uno le gusten las rarezas, las pichuladas, el canon del gafapastismo y la cultura del underground, pero entre eso y hacer un fetiche de la rareza hay un foso. Me refiero a esos tipos (todos hemos conocido a alguno) para los que sólo puede ser buen cine el independiente, y si es de algún país de nombre extraño (ya sea la República Checa, Albania o Kazajstán), pues muchísimo mejor, y siempre y cuando no llegue a los grandes públicos, porque ahí mismo declaran la muerte de dios. Qué, ¿si me gusta Tarkovski no me puede gustar también la última de Stalone? ¿No puedo ser fan de Kurosawa y decir que me partí de la risa viendo una comedia americana a lo "Hangover"? ¡Que no! ¡Si para ellos sólo existen dos directores americanos dignos, y esos son Tarantino y Tim Burton! Dos genios, dicho sea de paso, que se cagarían de risa en sus narices y que, les guste o no, son tan de multitudes como cualquier anónimo de Hollywood. 
¿Lo que trato de decir? Pues nada. Yo, para moralinas, no estoy ni ahora ni nunca. Soy de los que piensan que cada cual ha de hacer lo que le salga del culo y listo. Y a mí, francamente, me daría pereza tener que reinventar mi personaje para adecuarlo a las exigencias de "lo diferente", que además, ya lo digo, me parece el colmo de la falta de originalidad. A mí me gusta la sencillez, y con esto me refiero a que cada cual cargue con su carácter tal y como es, con sus posturas e imposturas bien clavadas en el páncreas, y sin falsas convicciones ni exclusivismos destinados a la pose y el conventillo. Ya bastante jodido es esto de ser uno mismo como para encima romperse la cabeza pensando en el maquillaje. 

Cierro esta nota con un brindis bien alto a Mr. Mierdas y el Sgt., que desayunan gafapastas crudos a diario y saben de sobra de lo que estoy hablando. Y les dejo de paso un video, para que todos los que me vengan a mí con parafernalias del buen gusto se den cuenta de que hasta un rosadito como Luis Miguel puede hacer unas cosas de la puta madre, con ese vozarrón que tiene: porque sus canciones serán una mierda, pero me divierto mucho escuchándo una que otra de cuando en cuando; y porque cuando le da por cantar un clásico, lo hace mejor que dios en persona, como bien lo demuestra el video. A toda la peña: una copa en alto, carajo.  


13 comentarios:

Sgt.Crap dijo...

Fucking A, Don Santiago. Fucking A+!!!
"- ¿Eres más de culos o de tetas?
- Pero.., ¿es que hay que elegir".

Santiago Bullard dijo...

Jajaja!!! Qué bien, aprobé, jaja!
Esa cita... la reconozco. ¿Es mía? Espero que sí, porque me sentiría un poco más inteligente, jajaja.
Un abrazo, Sgt. En posición de firme y esperando instrucciones, carajo.

Tripi dijo...

Santiago, polla de oro, Bullaaard¡¡¡

1.- Jamás he sentido tanto la soledad como cuando he estado en una gran ciudad, paseando entre el gentío. Y jamás me he sentido tan acompañado como en la montaña, sólo y a pecho descubierto.

2.- A medida que leía el post, me iba diciendo: ostia, Tripi, es todo muy al estilo Míster Mierdas. Luego he visto la dedicatoria y he pensado. ¿Ves? acerté.

3.- Es usted un maestro, Don Santiago. Me gusta su filosofía de vida y su estilo con la pluma (y con la polla).

Esa copa, Santi, bien alta, carajo¡¡¡

Ronald Adolfo Orellana. dijo...

SANTIAGO:

GRANDE LUISMI. GRANDE...JEJEJEJE.

YO ACOSEJO TAMBIÉN ESCUCHAR A LOS TIGRES DEL NORTE.

¿Y POR QUE NO?

MrMierdas dijo...

Otra caja de chelas para el puto amo... Me cago en dios! Qué grande, qué gusto con la tecla y qué todo...


Tripi, a este cabronazo me lo llevo a Mallorca!

La canción es la hostia... de verdad!

David C. dijo...

Que buena.

Santiago Bullard dijo...

Tripi: cabronazo, vamos por partes.

1. Hay que saber disfrutar de todo en esta vida: la felicidad de la montaña nos alimenta el alma (o lo que quede de ella), y la soledad de las calles nos alimenta el hambre, el cuerpo, la carne y los nervios, cosa muy importante también, como bien sabrás.

2. Es que este es resultado de la influencia mondomierdina, que antes de que te des cuenta ya se te caló hasta los huesos. Esos cabrones de MrM. y el Sgt. son unos putos genios cabrones.

3. Pues aquí solo puedo decir dos cosas: primero, olé, jaja. Segundo: esa copa, hermano, bien alta!

Santiago Bullard dijo...

Ronald: Es que Luismo, cuando te descuidas, te sorprende con unos temazos... claro, normalmente no son los suyos. Aunque ya lo digo: que si en una borrachera me ponen "Suave" o cualquier otra de sus mariconadas, me cago de risa, y hasta canto los coros, jeje.

Por cierto, ¿quién carajo son los Tigres del Norte?

Santiago Bullard dijo...

Mr. Mierdas: Sigo con la esperanza de que el momento en el que tú y yo nos agarremos a botellazos no esté muy lejos. Y como siempre les digo: el día que consiga cruzar el charco, armamos una gira por territorio español (con el Tripi, obvio, y tu bro y cuanto bellaco se nos una) y no paramos hasta llegar a Siberia. Un abrazo, hermano, y otra caja de esas, que van a faltar.

Santiago Bullard dijo...

David C.: Primera vez que te veo por aquí, ¿o son mis lagunas que me juegan una mala pasada? Bueno, bienvenido de todas formas.

fiona dijo...

Yo cuando voy por la calle siempre mira la cara de la gente y me da por pensar cómo serán sus vidas. Vocación de cotilla.

Hay quién piensa que ser uno mismo es demasiado vulgar...y lo que no saben es que los vulgares son ellos y su pensamiento, y que da igual lo que vistan o de qué se las den, se les distingue a leguas. No soporto a la gente que vive para aparentar.

A mi Luismi...como que no...

1besico!

fiona dijo...

Por cierto, la viñeta es bueníiiiiiiiiiiiisima, jajajajaj

Santiago Bullard dijo...

Fiona: Eso, que los jodan, jaja. Acabo de levantarme, y cargo con una resaca que ni te cuento, así que me disculparás las respuestas cortas.

¿Qué problema tienes con Luismi? Jajaja, si esta canción no es ni suya!

Un beso

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