martes, 19 de julio de 2011

Reflexiones sobre la tolerancia


Creo que era Bertrand Russell el que decía que, al final, no es por su mayor rigor lógico o argumentativo que uno está más de acuerdo con una filosofía que con otra, sino que es el propio carácter el que determina qué contradicciones parecen más aceptables que otras. Y, en lo que refiere a este punto, estoy completamente de acuerdo con él. No soy de los que piensan que un ideario sea lo mismo que una ideología, y la vida ya me ha enseñado que las contradicciones, como los vicios, son mucho más humanos que la rigidez del dogma y la pureza en las costumbres.
(¿Será por eso que es siempre más fácil aconsejar a otros que a uno mismo, como bien lo dijo Marlaux? ¿No será que en el fondo damos siempre los consejos que nosotros quiséramos poder seguir si... si qué?)
En todo caso, creo que la vida se parece más a un borrador lleno de erratas y tachaduras que a un cuadro sinóptico lleno de flechitas en colores distintos en el que quede reflejado un sistema que es del todo imposible por su aterradora perfección. La historia de las ideas (sin excluir su reflejo en los acontecimientos) ya ha demostrado una y otra vez que los intentos por reducir la existencia a un Esquema Absoluto no suelen terminar muy bien: o caen por su propio peso, o los barre otra propuesta de Esquema Absoluto que, por ser tal, no tiene lugar para otro de su misma especie. Es el cuento de siempre: las cosas marchan siguiendo su curso usual, hasta que de pronto alguien comete la honrosa desfachatez de invocar a la Humanidad con "H" mayúscula, y no pasan ni dos días antes de que rueden cabezas mientras los Guillotine y los Krupp de la historia se guardan un fajo en el bolsillo mientras silban la canción que convenga.
Como bien dijeron Leibniz y luego Hume, muchos de los debates que se levantan ni siquiera son verdaderos debates, porque se fundan en el hecho de que las dos partes están usando las mismas palabras, pero con conceptos diferentes. Lo que ya tendríamos que haber aprendido, a estas alturas, es que eso es inevitable, y que por ende conviene conseguir que las partes se comprendan lo mejor que puedan; y que estén dispuestas a hacerlo, claro.
Muchas veces he afirmado que no creo que exista ni la más remota posibilidad de que el mundo alcance, alguna vez, la paz de la que hablan todos los políticos y las candidatas a Miss Universo. Y no digo esto por querer desdecirmo, sino para volver a reafirmarlo. Sin embargo, soy de los que creen, también (y esta es una de las pocas cosas respecto a las cuales puedo estar de acuerdo con Habermas) que el diálogo abre posibilidades. No las que sueña Habermas con aires neokantianos, pero sí unas que eviten, de tanto en tanto, que tanta humanidad con "h" minúscula tenga que pagar con su vida las esperanzas que unos pocos tienen para la otra Humanidad, la que va escrita con esa perturbadora e irreal mayúscula por delante. 

13 comentarios:

I love music ♪ ♫ dijo...

¿¿¿¿Que el diálogo abre el qué???? Muy positivo te veo, chaval. Como fallen las entendederas de los interlocutores, jodidos vamos. Saludos ♪♫

Santiago Bullard dijo...

Jajajaja!!! Vamos, que no es para tanto. He dicho que abre "posibilidades", no que sea la Esperanza de la humanidad (porque esa ni existe ni existirá nunca). Jajajaja!!!!!

No me cales tan rápido, que ya te irás dando cuenta que a mí el optimismo no me va más que para hacer bromas de mal gusto. En fin, que bienvenido, sientete como en casa, que siempre da gusto ver que alguno cae a tomarse algo por aquí.

fiona dijo...

Me encanta como escribes churri!! La perfección no existe y gracias, porque menudo coñazo! Yo ya he dicho que soy contradictoria y no voy a cambiar, eso también es parte de mi encanto, jajaja, no creo que nada sea tan rígido ni puro que no admita matices. No me gustan las mayúsculas, de hecho mi nick está en minúscula por eso...

1besicrock! Muac!

Santiago Bullard dijo...

Es verdad: las contradicciones son parte de la vida misma. Y no vengas con cuentos, que a tí te sobran los encantos más allá de ese detalle (¿has visto que galanazo? jajaja).

Beso, cotocrock, beso! Guapa!

Míchel dijo...

Estoy de acuerdo en la necesidad de diáologo, pero siempre de IGUAL a IGUAL. Normalmente, en este tipo de diálogos, siempre hay un contertulio "superior" condescendiente que repite:
"Si yo te entiendo, pero..."
Un saludo.

Santiago Bullard dijo...

Y a veces son las dos partes las que se asumen superiores, también. Gajes del oficio. Supongo que eso es, en gran medida, inevitable.
Un abrazo.

Mr. Lombreeze dijo...

Yo, sin embargo, no tengo tan claro que los delirios de esos Hombres que apelan al concepto de Humanidad no sean sino los exponentes de la otra humanidad, cuya mitad es víctima, sin duda, pero también verdugo de otra media humanidad. Cuando se habla, p.e., de las dictaduras de los fascismos europeos de la WWII o de los más recientes sudamericanos, uno se llena la boca con Hitler, Mussolini, Franco, Videla, Pinochet, etc. que son la Historia. Pero solemos olvidar a los cientos de miles de seres humanos que los apoyaron creando la otra historia: la de las detenciones, fusilamientos, secuestros de bebés, vuelos de la muerte, campos de concentración, etc, etc, etc, para cuya ejecución se necestaron movilizar muchos, muchos, muchos recursos humanos (y no es creíble que fuera el miedo el que obligara a actúar así a todos)

También me siento optimista con el futuro porque está claro que cada vez hay más y más gente que vive en mejores condiciones y, lo que es también muy importante, más gente que se conciencia de lo mal que viven otros. Es cierto que la proporción sigue muy descompensada: 1.000.000.000 de ricos versus 4.000.000.000 de pobres, pero hay motivos para el optimismo.

Por lo demás, estoy absolutamente de acuerdo con lo que dices y que creo que es aplicable desde el día a día de un matrimonio hasta la asamblea general de la ONU.

Santiago Bullard dijo...

En lo primero, Lombri, estamos totalmente de acuerdo. Estas cosas no marchan si no hay quienes las hagan marchar. El problema es que la gente se cree que las mayúsculas las venden a precio de rebaja, y después resulta que tienen unos intereses bastante caros.

A mí el optimismo... pues no me va mucho. Veo, sí, que en muchos ámbitos hay progreso, pero nunca me creo la moraleja del cuento (anda tú a saber quién la escribió).

Un abrazo, maestro!

Mr. Lombreeze dijo...

La moraleja del cuento la tenemos que escribir nosotros. En nuestras manos queda pues.

Mr. Lombreeze dijo...

Santiago, tú te refieres a que te congratules de leer noticias como ésta:
http://www.elmundo.es/elmundo/2011/07/27/cultura/1311749489.html

Santiago Bullard dijo...

Lombri, busqué la pagina pero no me sale nada. De que trata ese rollo?

Mr. Lombreeze dijo...

http://www.eluniversal.com/2011/07/27/concierto-de-wagner-por-orquesta-israeli-en-alemania-divide-israel.shtml

Santiago Bullard dijo...

Pues ahora sí funciona. Y claro, más o menos por ahí va el rollo, ¿no? Es increíble a lo que pueden llegar estas cosas... negar a Wagner. Sería como decir que Nietzsche fue un mal pensador solo porque fue un "precursor" del nazismo (aunque él se enemistó con los judíos por un tema amoroso).

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