martes, 16 de febrero de 2010

¿Porno romántico?


El de la pornografía, como cualquier otro universo, está tan plagado de géneros y, por lo tanto, de debates como cualquier otro de los que la imginación humana es capaz. Y uno muy viejo en el que, sin embargo, pocas veces he reparado es el que se entabla entre la pornografía per se y la otra, a la que podríamos llamar la pornografía "romántica". Ahora bien, al que se lo pregunte, tan súbita inspiración acaba de nacerme mientras revisaba la página orgasmatrix.com (pueden pinchar, entiéndase el doble sentido si se quiere, en el link de más abajo si quieren ver la página y la entrada originales), donde se trae a relucir un encontrón entre comentaristas: la mujer que pide algo de porno "classy" o romanticón de un lado y, del otro, el típico "a-mí-me-gusta-el-porno-en-que-todo-va-directo-al-grano-y-sin-más-vueltas-que-me-hacen-perder-el-tiempo", que arranca preguntando qué demonios hay que entender por una porno "romántica".
Esto de los géneros ya lo he discutido antes en varias ocasiones, y siempre lo he resuelto (o tratado de resolver) como un problema hermenéutico, donde la interpretación es la que pone a la imaginación y a la mente en el camino más conveniente. Pero el debate, insisto, es digno de atención.
Preguntémonos, pues, qué es una porno "romántica". Empezando por donde hay que poner el primer pie, definamos lo romántico aquello con que podemos identificar cierta ternura y sentimentalidad particulares. En el caso del porno, sólo hay que hacer la extensión: no está nada mal exitarse y, ya que estamos en ello, de paso enternecerse un poco. El objetivo, claro está, es siempre el de lograr esa "conexión" empática, vivencial, carnal e imaginativa con el público de la que depende, creo yo, la pornografía como producto.
Pero dejemos lo abstracto y vayamos a los ejemplos. Una porno romántica, creo yo, podría funcionar de diversas formas. Normalmente, esta forma de pornografía depende de su trama (cosa con la que no todas las manifestaciones del porno cuentan), que tiene que ser de tal forma que vivifique ciertos comportamientos y códigos que un público pueda reconocer como "romántico". Podríamos traer a colación varios casos de películas que buscan este efecto, y no haré listas porque no tengo los títulos en la cabeza, pero muchas inciden en el esqueleto de su argumento: amor, traición-obstáculo, reconciliación (¡y qué reconciliación!); otras, en el corazón: sexo entre personas que se quieren, en lugar el clásico chorizón anónimo entre un par de piernas a las que les dá lo mismo si lo que se meten es de tal o cual, ya que de cualquier forma pudo ser un consolador, una zanahoria o un pepinillo. Es el caso, por mencionar sólo uno, de Masha's World, esa rusa preciosa que aparece en todas las grabaciones con el mismo tipo, y que ha creado un universo porno-romántico basándose en esta exclusividad. Tan simple como eso.
Pero hay otro género, quizá mucho más interesante, que podríamos invocar aquí. Las grabaciones caseras y de webcam son de las más solicitadas de los últimos tiempos en las páginas de internet (siempre he pensado que esto se relaciona con una ansia general por un mayor nivel de "intimidad" ficcional, algo que el pornógrafo pueda reconocer como algo posible, casi real, pero este es un tema que trataré algún otro día más largamente). Y, en ellas, se logra muy a menudo lo deseado. Y, por razones obvias: las personas que aparecen en esta clase de grabaciones son, normalmente, parejas reales, que se quieren de verdad; o a veces hasta mujeres que se graban pensando en su media naranja, con lo que la expresión gráfica ya logra otra serie de formas, de detalles (que son, para muchos, lo más importante).
Bien, con todo lo dicho me despido. Sé que no lo he dicho todo: podría seguir citando ejemplos y formas hasta rozar el cansancio, o el límite de mis conocimientos sobre pornografía, pero no me parece necesario. Con lo hecho hasta ahora, creo, he logrado poner sobre la sartén algunos de los puntos necesarios para aclarar un poco el debate sobre el porno romántico y lo que lo separa de los otros. Claro que en esto también entra a jugar la cuestión de qué es lo que entendemos por "romántico", pero ese tema puede hacerse muy largo. Basta con que quede en claro que la criatura existe, para la alegría de muchos; y, para todos aquellos que prefieran las cosas más claras y "sin tanta mariconería", no se preocupen: hay miles de pornos que pasan por alto esta clase de detalles, con o sin trama (denle una hojeada, si quieren, al clásico Diario de una enfermera, donde hay de todo menos amor). Y que sus manos sigan siendo felices dentro de sus pantalones.
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